Archive | Actitud

No somos islas

 

Crecimiento Personal

Sabes que yo soy una firme defensora del Crecimiento Personal. Creo firmemente en la necesidad que cualquier ser humano tiene de crecer por dentro, de buscar cada vez más su Esencia y de mostrar su mejor versión. Y ese crecimiento personal, luego irá hacia mi parte profesional, porque a mi trabajo va mi persona.

Todos queremos crecer, ser nuestra mejor versión.

¿Individualismo?

El problema viene cuando nos consideramos personas aisladas, separadas de los demás. Como si fuéramos islas. Como si yo fuera autosuficiente. Pensando que yo soy capaz de sostenerme yo sola. Ese es el gran peligro del individualismo, que se nos está metiendo hasta la médula de nuestra sociedad.

Nadie crece solo, y nadie es independiente. Nosotros no somos islas. Vivimos entrelazados, y cuanto somos lo somos para los demás y en los demás. Por eso es tan importante que, en nuestro proceso de crecimiento personal, tengamos conciencia de que los demás están para mostrarme cosas.

Nuestra vida es un escaparate. Fíjate que he dicho que nuestra vida es un escaparate. No un escenario. Así que no esperes aplausos. Los demás, especialmente los más cercanos, te mostrarán tus fallos, tus meteduras de pata. A veces te dirán cosas buenas, bastantes veces. Y también te dirán cosas no tan buenas.

Y tú puedes reaccionar (con mente reactiva) o puedes reflexionar lo que te han dicho y luego ELEGIR lo que te sirve para tu crecimiento interior (mente proactiva).

Ayúdales/déjate ayudar

Así que, mira a los demás. Ayúdales en su crecimiento y déjate ayudar por ellos. Así, y sólo así, crecerás.

Y luego, ten cuidado de cómo dices las cosas que tiene que mejorar el otro. Dilo con amor, como te gustaría que te lo dijeran a ti.

Así conseguirás sacar el agua que hay en tu interior. Hace años me impresionó un video de dibujos animados, en el que había distintos pozos. Cada uno estaba cerrado a los demás. No recibían agua. Y claro, al final se secaron. Hasta que se dieron cuenta de que, si se abrían por abajo, recibían el agua freática de la tierra,… ¡y todos volvieron a tener agua! ¡Se dieron cuenta de que cuando se abrían y compartían, ellos crecían y los demás también!

Ábrete al otro. Así crecerás. Así harás crecer al otro.

¿Quieres crecer? ¿O quieres ser una isla?

Imagen Troy Nikolic-Crecimiento Personal

Imagen Troy Nikolic-Crecimiento Personal

 

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

 

0

El Coaching, ¿para quién?

 

 

 

¿Para quién es el Coaching?

Recuerdo que hace tiempo, en el espacio de una semana, se pusieron en contacto conmigo para iniciar un proceso de Coaching dos personas muy dispares: un Director General de una multinacional y una adolescente de 17 años. Edades distintas, inquietudes distintas, forma de afrontar muchas cosas distintas, necesidades distintas. Cualquiera que los observase desde fuera podría pensar que nada tenían en común ambos.

Y, sin embargo, (y esa es la grandeza del Coaching) ambos compartían algo: las ganas de mejorar algo en su vida, la sensación de que algo lo pueden hacer mucho mejor. Y, sobre todo, compartían la aceptación de un principio básico: “si yo no tomo mi vida y me pongo a hacer algo en ella… quizás otros la lleven por caminos que yo no deseo”. Y en “otros” pon personas, situaciones, hábitos, circunstancias, dinero…. lo que quieras.

Ambos, el D.G. y la adolescente, empezaron un proceso conmigo. Y en ambos obtuvieron muy buenos resultados de sus planes de acción. Ambos asumieron que el cambio y la mejora empieza por ellos… y no esperaron que otras cosas cambien.

Dos requisitos

Desde que conozco el Coaching me ha fascinado esta característica de esta profesión. Sirve igual para un DG que para una ama de casa, una persona de 60 años o una persona de 17. Alguien que tenga un objetivo profesional o alguien que tenga un objetivo personal. Acoge a todos. Todos pueden ser coachees (clientes). Todos pueden beneficiarse de la “magia” del Coaching. Sólo hay dos requisitos: ser inconformistas (no conformarse con lo que ya tengo, querer mejorar algo) y estar dispuesto a hacer algo para cambiarlo (asumir acciones para, haciendo cosas distintas, obtener resultados distintos).

Desmontando ideas del Coaching

Y creo necesario que los coaches demos a conocer nuestra maravillosa profesión.

Recuerdo hace tiempo, en una conferencia que di en la Politécnica, conocí a una persona encantadora, el catedrático de Hidráulica e Hidrología, Tasio Fernández. Comimos juntos, con Leticia de Salas, la subdirectora de Extensión Universitaria, otra persona encantadora, (¡¡qué maravilla que en el mundo haya tanta gente preciosa!!). Y en la comida Tasio me estuvo comentando lo que le había gustado la conferencia y cómo echaba de menos que las habilidades de Inteligencia Emocional se enseñasen desde pequeños en las aulas. Y dijo una cosa que me llamó la atención: dijo que le había desmontado la idea que él tenía del Coaching. Que se había dado cuenta de que realmente el Coaching consistía en que la persona se descubriese a sí misma, encontrase sus valores, sus recursos, sus capacidades y buscase su propio camino y sus propias soluciones. Y había comprendido que el Coach es realmente un espejo. Nada que ver con la idea de Coaching que él tenía: una especie de “Operación Triunfo” (palabras que él usó) en la que al final todos salen como un cliché: con musculitos aquí, cantando así, etc.

Cuando uno comprende de verdad lo que es el Coaching… empieza a entender por qué es tan eficaz.

Aprendiendo a ser la Mejor Versión de Sí Mismo

Y entonces da igual que se sea un DG o una adolescente… es simplemente una persona que está tomando su vida y aprendiendo a ser LA MEJOR VERSIÓN DE SI MISMO.

¿Qué idea tienes tú del Coaching? ¿Crees que hay algún ámbito de tu vida que podría merecerse que le dedicases tu atención para mejorarlo? ¿Crees que puedes conseguirlo tú solo? O ¿crees que te vendría bien la ayuda de un coach? ¿Crees que te mereces ser tu mejor versión?

¿Para quién es el Coaching?

Imagen de Freddy Castro ¿Para quién es el Coaching?

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

0

Nueva conferencia en Zaragoza

NUEVA CONFERENCIA DE COACHING NO DIRECTIVO EN ZARAGOZA

El Viernes 17 de Marzo, enmarcado dentro del Programa Experto en Coaching Profesional, la Escuela Superior de Competencias presentará una apasionante conferencia de la mano de Élida Peñalver que impartirá el taller “Coaching para ser tu mejor versión”.

Elida Peñalver es Doctora en Ciencias y Coach CPS desde 2007 y Experta en Inteligencia Emocional por la Universidad de Alcalá. Se ha especializado en el coaching humanista de esencia no directiva.

Mostrará la grandeza del Coaching y para qué nos puede servir en nuestro Dar Nuestra Mejor Versión. Aunque hay muchas disciplinas en el mercado, y todas buenas para ciertos campos, el Coaching no es una moda, sino que ha demostrado ser una gran disciplina para que los clientes consigan su objetivo de dentro a fuera, es decir, sacando su Potencial.

En esta conferencia descubriremos conceptos como el coaching o la mente reactiva y mente proactiva. Además, definiremos nuestros objetivos (Yo versión 7.0), y descubriremos cómo funciona nuestro cerebro. Esta acción formativa nos ayudará a saber cómo cambiar los pensamientos y ponernos en acción partiendo desde las propias fortalezas.

¿A quién se dirige la conferencia?

  • a Personas que quieran formase como coach para trabajar en la profesión del Coaching.
  • también a Profesionales que ocupen puestos de responsabilidad en sus empresas y quieran adquirir habilidades del coach para lograr el incremento del rendimiento de los directivos, mejorar su liderazgo, gestión del cambio, la gestión del equipo, mejorar la comunicación y retener el talento en la empresa.
  • finalmente, aunque no menos importante, a Personas en búsqueda de un crecimiento personal para mejorar sus relaciones profesionales y personales con el objetivo de dar lo mejor de sí mismos dando su mejor versión.

Tendrá lugar el próximo Viernes 17 de marzo, de 19.00 a 20.30 horas, en las instalaciones de la Escuela Superior de Competencias en Fernando el Católico, 47 (Zaragoza).

Conferencia Coaching No Directivo en Zaragoza

Conferencia Coaching No Directivo en Zaragoza

¡Os esperamos! Inscríbete aquí: https://www.grupopiquer.com/emails/2017/formacion/ie-coaching-2/

¿Necesitas más información?

Si quieres más información, mira aquí y aquí.

Curso: Experto en Coaching Profesional
ESCUELA: Escuela Superior de Competencias
DURACIÓN: (24 de Marzo al 30 de Setiembre 2017)
ESTILO EUROPEO: Coaching Humanista, de esencia no directiva
Programa: http://grupopiquer.com/emails/2017/formacion/ie-coaching/elida-coaching.pdf
FORMADORES: Élida Peñalver CPS- 10124, Pedro Zuazo CPC- 10000, Leo Ravier CPS- 10006, Miriam Bieger CPC- 10215, Sara Ferreras CPC-10003
HORAS DE FORMACIÓN: 150 horas presenciales (10 Módulos) + 100 h aprendizaje
TIEMPO DE FORMACIÓN: 9 meses
NÚMERO DE PROMOCIONES: 8
¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

 

 

0

Equivocarte

Actitud ante los errores

Hay algo que admiro, y mucho, de la cultura anglosajona. Su actitud ante los errores. En eso, lamentablemente, nos dan mil vueltas a los de la cultura latina. Equivocarte. ¿Cómo te suena?
 
La buena actitud ante un error implica aceptar o tolerar un fracaso, un resultado adverso. Normalmente, los latinos, tendemos a ver los fracasos como algo negativo y lo intentamos ocultar. No aprendemos de ello, no contamos a los demás nuestros errores (por vergüenza). Piensa en cuantas conferencias has ido en las que el ponente te hablaba de los errores que había tenido hasta llegar a dónde está actualmente. 

Aprender a equivocarte

El error siempre llega, lo queramos o no. Y es necesario para alcanzar el éxito. ¡Cuán necesario sería que en los colegios potenciaran la asignatura de cómo saber gestionar bien el fracaso! Yo misma he tenido errores en muchísimas ocasiones. Tú también. Si sabes montar en bici, estoy segura de que caíste más de una vez cuando estabas aprendiendo. Pero esos errores, esos fracasos, hacen que aprendiéramos mucho más rápido. No conozco a nadie que haya aprendido a montar en bici con un manual. El único método válido es el fracaso-error-éxito. El ensayo-error.
El ex presidente de Brasil, Lula da Silva, fue candidato a la presidencia de Brasil en tres ocasiones: en 1989, en 1994 y en 1998. No logró la victoria hasta 2002. Si el fracaso le hubiera hundido, no habría superado la derrota del 1989. Estoy convencida de que esos fracasos hicieron que pusiera más ganas y que cada vez tuviera más fuerza para lograr su éxito como político. 

Siempre pasa por aceptar el fracaso

Todas las empresas quieren tener nuevos productos o servicios y mejorar cualquier proceso. Eso implica innovación. Pero para conseguir esa innovación hay que aceptar que la gran mayoría de las tentativas irán al fracaso. Pero una de ellas llegará al éxito.
 
Todos los profesores quieren que sus alumnos aprendan. Pero ese aprendizaje pasa siempre (¡siempre!) por el fracaso. Y muchos de los profesores no aceptan bien el fracaso de sus alumnos.
 
Cualquier padre o madre quiere que sus hijos aprendan ciertas cosas: a ponerse la ropa, a comer con educación, a hablar, a hacer algunas tareas de la casa, etc. Todos hemos pasado por ello. Todos hemos cometido errores.
 
Un buen ejemplo de actitud ante el fracaso la encontramos en Thomas Edison Cuando inventó la bombilla dijo: “No he fracasado, he encontrado 10.000 formas de generar electricidad que no funcionan”. Él mismo patentó más de mil inventos: las industrias eléctricas, un sistema telefónico viable, el fonógrafo, las películas de cine, etc.
 
Por eso, es necesario que cualquier directivo de empresa, cualquier profesor, cualquier padre, entendamos que el éxito y el fracaso van de la mano, que son un “pack” indivisible. Tenemos que aprender todos a no “castigar” al que fracasa, sino a animarlo a seguir intentándolo. La cultura anglosajona entiende el fracaso como algo normal y, sabiendo que no hay que premiar al que fracasa, también saben que el fracaso te ayuda a mejorar y a hacerlo mejor en el futuro.

Poesía de Rabindranath Tagore

Rabindranath Tagore, tiene una poesía preciosa acerca de este tema:
 
No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar; se equivoca el agua que por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en la laguna.
 
No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta; se equivoca la que, por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.
 
No se equivoca el pájaro que ensayando el primer vuelo cae al suelo; se equivoca aquél que por temor a caerse renuncia a volar por la seguridad del nido.
 
No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar su meta;  se equivoca aquél que por temor a equivocarse nunca acciona.
 
Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que ser hombre es buscarse a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.
 
Creo que al final del camino no te premiarán por lo que encuentres, sino por aquello que hayas buscado honestamente.
 
El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos. No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar; se equivoca el agua que por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en la laguna.
 
No tengas miedo a tus errores. Sólo ten miedo a dejarlo de intentar cuando encuentras un error. ¡Quién sabe! Quizás lo conseguirás a la 10.001 vez, tras 10.000 fracasos. ¿Te atreves?

 

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!
14

Andrés Aberasturi

Me gustaría que lo primero de todo veas el video de la entrevista (que puedes leer aquí) que ha publicado el periódico el mundo a Andrés Aberasturi. Es un periodista español al que admiro muchísimo. Es una persona tan equilibrada que me encanta. El video lo puedes ver en este enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=41y1teBpjL0

Me parece tanta ternura la que inspira Andrés Aberasturi. Cuando dice:“¿Cuántas veces has tenido sed y no lo he sabido? ¿Cuántas noches has sentido frío y no he estado para arroparte? ¿Cuántas veces te ha dolido la cabeza sin que yo lo supiera? (…) Nunca has llorado, Cris, nunca, y cuántas veces he necesitado ese llanto tuyo, ese caudal de lágrimas y penas para acercarte a mi pecho y apalomarte”, me parece tan duro y tan tierno al mismo tiempo.

Por ese motivo, no entraré a juzgarle bajo ningún concepto. Primero por mi admiración hacia él y segundo (y principal) porque él habla de su experiencia personal.

Me llama mucho la atención cuando, en el video, dice: “Una especie de grito callado, de grito suave, diciendo ¿por qué?, de preguntarte por qué, que son las grandes preguntas, ¿por qué no nos podemos comunicar?, ¿Por qué la inocencia tiene que sufrir? […] Es un grito tranquilo, preguntándome la incoherencia de este mundo donde nunca hay respuestas para tantas preguntas, sobre todo las preguntas de los inocentes y nadie tiene una respuesta. ¿Por qué ocurre esto? y contra eso te rebelas y escribes sin odio, pero con desasosiego. […] Por mucho que la ames, y por mucho que la quieras, y por mucho que convivas con ella si te preguntas seriamente ¿Por qué? La respuesta sigue sin existir”. Estoy totalmente de acuerdo con él en lo de “si te preguntas seriamente ¿Por qué? La respuesta sigue sin existir”. La pregunta ¿por qué? es bastante descorazonadora. Y al final, sus respuestas (o la ausencia de ellas) te lleva al desasosiego.

Hace unos días, colgué en el muro de Facebook esa entrevista. Una amiga mía, Asunción, que tiene una hija con otra enfermedad, puso un comentario precioso: “Desde mi propia experiencia con mi hija Paula he aprendido que la pregunta correcta no es el “¿Por qué?” sino el “¿Para qué?” Esta última es una gran pregunta. Efectivamente a la primera pregunta nunca le vamos a encontrar respuestas, o al menos nunca respuestas que nos hagan bien…a la segunda os puedo asegurar que yo le encuentro todos los días varias respuestas que me hacen bien”. ¡¡Estoy totalmente de acuerdo con ella!! Por eso me entristece que Andrés Aberasturi se esté centrando en el POR QUÉ.

De hecho, hace muchos años, en el 2013 escribí en el blog un artículo, titulado “¿Qué te preguntas?”. Mi fisio me hizo un comentario cuando estaba recuperándome del ictus que era: “Además estaría todo el rato preguntándome el por qué. ¿Por qué me ha pasado esto a mí?, ¿por qué a mí y no a otro?” Y me preguntó una cosa que me llamo la atención: “¿tú no te lo has preguntado muchas veces?”. Yo le contesté algo que a día de hoy sigo pensando. “Nunca. Nunca me lo he preguntado. Porque sé que es una pregunta que lleva a malas respuestas. Porque me lleva a justificaciones, o a la culpa (mía o de otros), y sobre todo, porque me lleva a ponerme triste o con rabia. Y no quiero sentirme así. Así que para conseguirlo, no me hago esa pregunta. Yo he preferido desde el principio el preguntarme el PARA QUÉ. Porque esa me lleva a futuro, porque me lleva a algo que puedo aprender, algo que puedo sacar de esta situación. Y es mucho más potente”.

Al final las preguntas que nos hagamos traerán con ellas un tipo de respuestas u otro. Si la pregunta está mal formulada, la respuesta será peor. Si la pregunta está bien formulada, la respuesta será mucho mejor. Y depende de nosotros mismos.

Y según sea nuestra pregunta, las respuestas nos llevarán a un estado emocional u otro. El Por Qué te lleva a un estado emocional y el Para Qué te lleva a otro diferente. Y tu estado emocional llevará asociada una ACTITUD diferente en cada caso. Y la actitud llevará de la mano tus comportamientos del día a día. Y al final esa actitud te hará ser de una manera o de otra.

Por eso, si me leyeses, Andrés Aberasturi, te diría, con toda humidad y desde mi admiración a ti, pregúntate el PARA QUÉ de la vida de Cris, el PARA QUÉ de su/tu experiencia. Es más grande que la ausencia de respuestas del por qué.

Y tú, amigo lector, independientemente de lo que estés viviendo en este momento, algo que te esté costando asumir, aceptar, o vivir, siéntate y piensa, con total sinceridad, ¿qué me pregunto normalmente? Porque de la calidad de tus preguntas, vendrá la calidad (y la calidez) de tus respuestas.

 

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!
3

Sonríe

Sonríe.

Cuando sonríes pasan muchas cosas: 

    – tu actitud cambia; 

    – los demás reciben un regalo; 

    – los demás se sienten más predispuestos a dar un regalo,

…y las cosas empiezan a verse de otra manera.

SONRIE, OK?

J


 

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

 
8

Lluvia

Zaragoza. Llueve a cántaros. La poca gente que va en el tranvía lleva la cara típica de los días de lluvia.

Yo voy sonriendo. ¡¡¡Me encantan los días de lluvia!!! La lluvia es buena para el campo, para limpiar la contaminación de las ciudades, y ¿y por qué no? para limpiar lo que llevamos dentro que ya no nos sirve.

Los niños, sabios maestros, lo tienen claro. Un día de lluvia es un día precioso.

Ojalá y muchos transmitieramos alegría y color estos días. Al final es una cuestión de actitud ¿no te parece?

Disfruta del día. ¡Que no llueva en tu interior!

0

Saca tu Nadal interior

“¡¡¡Ufff, es que esto es muy difícil!!!”

¿Te suena esta frase? En diversas ocasiones, tanto en las sesiones de coaching con mis clientes como en la formación que imparto en diferentes grupos, he tenido la ocasión de escuchar esa frase. Creo que la mayoría de las personas la tenemos bastante integrada. Cuando un Coachee, después de explorar sus recursos y las opciones que tiene, empieza a trazarse un plan de acción, en ocasiones, le sale ese “protector” que lleva dentro (“pero eso va a ser difícil”, “tú no vas a poder hacerlo”, etc.) ¿Te suena?

Llevo oyéndolo muchos años. Es, a veces, nuestra respuesta automática. Quizás intenta protegernos ante lo que no conocemos bien (por ejemplo, nuestras capacidades, o nuestra creencia de que no las tenemos). El problema es que es una respuesta que, en la mayoría de los casos, nos limita mucho. Ya sólo con el lenguaje nos estamos poniendo limitaciones. El cerebro es bastante obediente: si le decimos “esto es muy difícil”, él nos dirá: “a sus órdenes” e inexorablemente, tomará esa situación como algo difícil, algo que le va a costar superar. ¡¡Es así de obediente!!

Y no estoy hablando de afirmaciones positivas simplemente. La verdad es que no creo demasiado en ellas. No creo en un simple: “¡esto va a ser fácil!”, y ya está. No. Estoy hablando de la ACTITUD con la que nos posicionamos ante las cosas. Una actitud realista, aunque valiente e ilusionada.

Muchas veces pongo a mi Coachee, o a mis alumnos de formación el siguiente ejemplo:

Imagínate un deportista de élite, que quiere superar una marca personal, o incluso mundial, que antes de comenzar su prueba, estuviera pensando: “No lo voy a conseguir, esto es muy difícil para mí, no lo voy a conseguir…” ¿Qué resultados crees que tendría? Honestamente, pienso que no estaría nada motivado en sus entrenamientos y que, probablemente, no lograría batir esa marca.

Ahora imagínate ese mismo deportista, afrontando la prueba con los siguientes pensamientos: “Esto va a requerir mucho esfuerzo por mi parte, tendré que dar lo mejor de mí mismo, pero al final lo puedo conseguir, o por lo menos voy a intentarlo“. ¿Qué resultados crees que tendría? La verdad es que no se puede predecir si batiría la marca o no, pero lo que está claro es que parte de una ACTITUD totalmente distinta y que, esta, sin ninguna duda, le hará obtener resultados totalmente diferentes al primero. A mí me encanta pensar sobre este tema en Nadal. Siempre sale a dar su mejor versión.

Te invito a pensar sobre este punto. ¿Qué actitud ELIJO tener ante las situaciones que tengo que afrontar? (He puesto elijo con mayúsculas, porque, no tengas ninguna duda, la actitud que tomamos se elije) ¿Cuánto de freno me pongo a mi mismo? y ¿cuántas veces doy todo lo mejor de mi… sabiendo que al final lo importante no es lo que obtienes, sino la satisfacción que sientes al pensar que tú, por lo menos, lo has intentado y has dado todo de ti?

Despierta al Nadal que llevas dentro… ¡¡y atrévete a brillar!! ¿Te atreves? ¿o prefieres seguir pensando que “es muy difícil”?

 
¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

1

Frutos a largo plazo

A veces la vida no viene como a nosotros nos gustaría. Bueno, creo que tengo que rectificar. Lo más normal es que la vida no venga como a nosotros nos gustaría.

A nosotros nos gustaría ver los resultados ya. Y nos gustaría que estos resultados fueran buenos, tal y como los hemos imaginado. Y nos gustaría que (puestos a pedir) que vinieran sin prácticamente ningún esfuerzo.  Y la vida se encarga de decirnos que “naranjas de la china”, que vendrá cómo a ella le dé la gana. Y nosotros nos ponemos furiosos con esa situación.

Anteayer tuve una sesión con un hombre, a quién le gustaría conseguir organizarse mejor. En todos los aspectos, incluido el cuidarse mejor. Él se daba cuenta de que para conseguirlo, necesitaba verle un fruto inmediato, y eso se daba cuenta que no era bueno, porque hay veces que las cosas son plantas que dan los frutos a la larga. Y él perdía las ganas de hacer las cosas que se había propuesto cuando no veía el fruto inmediatamente. Y no sabía cómo conseguir mantener esas ganas de hacer algo viendo el fruto a la larga.

Yo le hice una pregunta que le ayudo a encontrar su propia respuesta. Le pregunté ¿Qué cosas has hecho a lo largo de tu vida, que no veías frutos, pero que al final han sido buenas para ti? Y se sorprendió de la cantidad de respuestas que dijo. Hubo muchas cosas que no las hizo queriendo, incluso algunas las hizo obligado o por rutina, o por cabezonería. Estudiar una carrera, conocer a gente, aprender inglés, dedicarle tiempo a su familia, ir a misa de adolescente,… Pero se dio cuenta de que, de todas esas cosas que había hecho a lo largo de su vida, al final había salido un fruto muy bueno para él. Y se dio cuenta de que se sentía muy bien por haber seguido haciendo las cosas, aunque no viera el fruto. De hecho, dijo una frase que a mí me encantó y que quiero compartirla contigo. “Me siento bien. El mundo está igual, pero yo no estoy igual. Ha sido mucho trabajo, pero si me hubiera parado a recoger antes el fruto, no hubiera sacado todo su brillo”. ¡Me encanta! Y luego dijo una cosa que fue impresionante: “Me doy cuenta de que he ganado más de lo que he perdido. Y que el hombre se crece en la adversidad, cuando me van mal las cosas, me crezco”. ¡¡Qué grande es mi cliente!!!

Opino exactamente igual que él. Por lo menos en mi vida ha pasado eso. Cuando aparece la adversidad, cuando te van mal las cosas, en esos momentos puedes crecer. Hoy hace dos años que Alex, con tan sólo 20 días ingresó medio muerto en el hospital. Se había ahogado y tuvieron que reanimarle. Estuvo 10 días en la UCI. Fueron días durísimos para nosotros, que encima salíamos de que me había dado el ictus a mí hacía 14 días. Pero más allá del dolor, del sufrimiento,… al final dos años después lo miras y ves todo lo que cada uno de nosotros hemos crecido. Y no seríamos iguales si no nos hubieran pasado esas cosas.  Escribí en mi blog una entrada relacionada con este tema “El sentido del dolor”

En Coaching nunca trabajamos el pasado, es el que es y no podemos cambiarlo. El Pasado nos puede servir para sacar todas las cosas que hemos aprendido y lo que hemos crecido. Y cuando lo tengamos claro, nuestra actitud hacia el Presente cambiará. Y cambiando nuestra actitud, empezaremos a crear un nuevo Futuro. ¿Qué cosas has vivido en tu vida? ¿Cuánto has aprendido de ellas? ¿Cuánto has crecido gracias a ellas?
 


 
¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

11

Protege tus sueños

El otro dia, en facebook, una amiga mía (y a la sazón, alumna) colgó una entrada de su blog (muy bueno, por cierto). No me dio tiempo a leerlo, pero vi que había colgado la foto de Aragorn. Y la entrada se llamaba “Mis chicos”. Otra alumna, le escribió: “genial, tus chicos me gustan…tenemos un problema!!!“, a lo que Maite, le contestó: “chica, uno para mí, dos para tí…no pasa ná. Me quedo con Aragorn claro….eso es innegociable…”. A lo que yo escribí, medio en broma, medio en serio: “Uffff Maite! Lo siento de veras. Pero me parece que no vas a aprobar el curso. …. Aragorn es mio. Es mío. Es mi tesoro. …” Es verdad, para qué negarlo. ¡Me encanta!!

Y mi amiga me contestó inmediatamente: “Mmmmm….bueno, ahora que voy a ver Los Vengadores, pienso que igual me puedo apañar con Thor….todo es hablarlo.”

Aclaro que me conoce bastante bien como para saber que era en broma mi amenaza. Afortunadamente, no dejo de ser buena profesional cuando hablo de mis amores, jejeje

Y se quedó ahí la cosa. Medio en broma, medio en serio.

Pero yo no he dejado de pensar en ello.

En la última respuesta de Maite.

(ojo, Maite, cuando lo leas, sé que lo dijiste en broma!)

Me llamó la atención porque me parece que es una muestra de nuestra actitud en esta vida. Nuestra actitud suele ser que, cuando nos ponen obstáculos… si son demasiado grandes, o cuando no sabemos como llegar a nuestro objetivo… lo normal es que claudiquemos. Que digamos: “Bueno, me conformo con esto otro”, o que digamos: “Bueno, no era tan importante para mí”.

¡¡¡Y me molesta mucho tener o ver que otras personas tienen esa actitud!!

No, tenemos que seguir luchando por lo que queremos. Tenemos que ir contra viento y marea a conseguir nuestro objetivo. Mirando si está acorde con nuestros valores y luchando con quien haya que luchar.

Y me he acordado de una frase que sale en la peli: “En busca de la felicidad”. Will Smith le dice a su hijo: “NUNCA dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo. Si tienes un sueño tienes que protegerlo

Y estoy totalmente de acuerdo con eso. Y me gustaría gritar al mundo que ya va siendo hora de que decidamos ir en busca de nuestros sueños.

Maite. Atrévete a seguir queriendo que Aragorn sea para ti. Aunque para eso tengas que suspender el curso 🙂

Y tú, ¿te atreves a proteger tus sueños?

1

Powered by WordPress. Designed by WooThemes

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR