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¿Independencia?

Qué valor es más importante para ti

Valor importante para ti: independencia o interdependencia.Hace poco, en un taller que di estábamos viendo los valores. Un señor de unos 55 años me llamó y me comentó: “Élida, tengo un problema con mis valores. Uno de mis valores más fundamentales, es la familia: yo quiero querer a mi mujer y la quiero, quiero querer a mis hijos y les quiero, pero por otro lado uno de mis valores fundamentales es la independencia. ¿Qué puedo hacer, porque para mí están en lucha?
 
En ese momento recordé a Stephen Covey. En su libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, habla de la diferencia entre ser dependiente, independiente e interdependiente.

Diferencia entre ser dependiente, independiente e interdependiente.

Todos cuando nacemos somos dependientes, somos cuidados, alimentados, vestidos, por otros. Sin sus cuidados solo viviríamos unas horas. Luego conforme vamos creciendo nos vemos cada vez más independientes (física, mental, emocional y económicamente). Hasta que podemos cuidarnos a nosotros mismos. Cuando seguimos creciendo y madurando tomamos más conciencia de que toda la Naturaleza es interdependiente. ¿Podemos hacer las cosas solos? Sí, pero nos damos cuenta de que las relaciones con otras personas nos dan muchas cosas y que nuestros mayores logros han sido de la unión con otras personas.

Tú, Yo y Nosotros

La dependencia es el paradigma del tú: tú cuidas de mí , tú haces o no haces lo que debes hacer por mí, yo te culpo a ti por los resultados.
La independencia es el paradigma del yo: yo puedo hacerlo, yo soy responsable, yo me basto a mí mismo, yo puedo elegir.
La interdependencia es el paradigma de nosotros: nosotros podemos hacerlo, nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y aptitudes para crear juntos algo más importante.
 
Las personas dependientes necesitan de los otros para conseguir lo que quieren. Las personas independientes consiguen lo que quieren gracias a su propio esfuerzo. Las personas interdependientes combinar sus esfuerzos con los esfuerzos de otros para lograr un éxito mayor.
 
El problema es que nuestra sociedad ha entronizado la independencia. Ha puesto sobre un pedestal este paradigma. Y no muestra la grandeza de la interdependencia y ha dejado la comunicación, el trabajo de equipo y la cooperación como si fueran valores inferiores.

Un buen líder

Pero una vida efectiva no puede tener como meta final el ser independiente. Un buen líder, un buen miembro de un equipo, un matrimonio con éxito, una familia con éxito, ópera a partir del paradigma de la interdependencia. Una persona interdependiente es capaz y puede conseguirlo por ella sola, porque el paso previo para ser interdependiente es la independencia, y al mismo tiempo, sabe que puede lograr mucho más de lo que puede lograr ella sola con la ayuda de otras personas, tanto a nivel físico, como a nivel emocional, como nivel intelectual.
 
Por eso le hice pensar a mi alumno: “¿Qué valor es más importante para ti hoy: la independencia o la interdependencia?
La cara de ese directivo cambio en un segundo para bien. Me sonrío y simplemente dijo: “Gracias Élida”. Y noté que en su interior había hecho un gran clic.

¿Qué valor es más importante para ti: la independencia o la interdependencia?

Y tú, ¿qué valor es más importante para ti: la independencia o la interdependencia? ¿Crees que aún eres dependiente en algo (a nivel físico, a nivel emocional, a nivel intelectual)? ¿Crees que tendrías que recorrer el camino de avanzar desde la dependencia, a la independencia, para llegar así a la interdependencia? ¿Crees que puedes recorrer tú solo ese camino o por el contrario piensas que una ayuda te vendría mejor? Rodeate de personas que te ayuden en ese camino. Si quieres puedes contar conmigo.
Imagen Felipe-Elioenay-Valor importante para ti: independencia o interdependencia.

Imagen Felipe-Elioenay-Valor importante: Interdependencia

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Coaching: un adolescente y un D.G.

Buscar mejorar algo en tu vida.

Coaching y tu Esencia.

A lo largo de mi historia como coach, he tenido multitud de clientes. Cada uno de su padre y de su madre. Recuerdo, por ejemplo, en cierta ocasión, se pusieron en contacto conmigo para iniciar un proceso de Coaching dos personas muy dispares: un Director General de una multinacional y una adolescente de 17 años. Edades distintas, inquietudes distintas, forma de afrontar muchas cosas distintas, necesidades distintas. Cualquiera que los observase desde fuera podría pensar que ambos nada tenían en común.

Sin embargo la grandeza del Coaching te lleva a ver que ambos compartían algo: las ganas de mejorar algo en su vida, la sensación de que algo lo pueden hacer mucho mejor. Y, sobre todo, compartían la aceptación de un principio básico: “si yo no tomo mi vida y me pongo a hacer algo en ella… quizás otros la lleven por caminos que yo no deseo”. Y en “otros” pon personas, situaciones, hábitos, circunstancias, dinero…. Lo que quieras.

Ambos, el D.G. y la adolescente, empezaron un proceso conmigo. Y en ambos obtuvieron muy buenos resultados de sus planes de acción. Ambos asumieron que el cambio y la mejora empieza por ellos… y no esperaron que otras cosas cambien.

¿Para quién es el Coaching?

Desde que conozco el Coaching me ha fascinado esta característica de esta profesión. Sirve igual para un DG que para un ama de casa, una persona de 60 años o una persona de 17. Alguien que tenga un objetivo profesional o alguien que tenga un objetivo personal. Acoge a todos. Todos pueden ser coachees (clientes). Todos pueden beneficiarse de la “magia” del Coaching. Sólo hay dos requisitos: ser inconformistas (no conformarse con lo que ya tengo, querer mejorar algo) y estar dispuesto a hacer algo para cambiarlo (asumir acciones para, haciendo cosas distintas, obtener resultados distintos).

Dar a conocer nuestra maravillosa profesión.

Y creo necesario que los coaches demos a conocer nuestra maravillosa profesión.

Recuerdo hace tiempo, en una conferencia que di en la Politécnica, conocí a una persona encantadora, el catedrático de Hidráulica e Hidrología, Tasio Fernández. Comimos juntos, con Leticia de Salas, la subdirectora de Extensión Universitaria, otra persona encantadora, (¡¡qué maravilla que en el mundo haya tanta gente preciosa!!). Y en la comida Tasio me estuvo comentando lo que le había gustado la conferencia y cómo echaba de menos que las habilidades de Inteligencia Emocional se enseñasen desde pequeños en las aulas. Y dijo una cosa que me llamó la atención: dijo que le había desmontado la idea que él tenía del Coaching. Que se había dado cuenta de que realmente el Coaching consistía en que la persona se descubriese a sí misma, encontrase sus valores, sus recursos, sus capacidades y buscase su propio camino y sus propias soluciones. Y había comprendido que el Coach es realmente un espejo.

Nada que ver con la idea de Coaching que él tenía: una especie de “Operación Triunfo” (palabras que él usó) en la que al final todos salen como un cliché: con musculitos aquí, cantando así, etc.

Cuando uno comprende de verdad lo que es el Coaching… empieza a entender por qué es tan eficaz.

Coaching y tu Esencia

Y entonces da igual que se sea un DG o una adolescente… es simplemente una persona que está tomando su vida y aprendiendo a ser LA MEJOR VERSIÓN DE SI MISMO. Al final el Coaching es el camino que te lleva a tu casa, a tu Esencia.

¿Qué idea tienes tú del Coaching? ¿Crees que hay algún ámbito de tu vida que podría merecerse que le dedicases tu atención para mejorarlo? ¿Crees que puedes conseguirlo tú solo? O ¿crees que te vendría bien la ayuda de un coach? ¿Crees que te mereces ser tu mejor versión?

Coaching y tu Esencia la persona se descubriese a sí misma, encontrase sus valores, sus recursos, sus capacidades y buscase su propio camino y sus propias soluciones.

Imagen Dawid Zawila. Coaching y tu Esencia

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Dar tu mejor versión en Zaragoza

¿QUIERES DAR TU MEJOR VERSIÓN?

El próximo Martes 28 de Febrero, de 19.00 a 20.30, daré una Conferencia-Taller titulada “Coaching para Dar tu Mejor Versión”. Será en las instalaciones de la Escuela Superior de Competencias en Fernando el Católico, 47 (Zaragoza). Servirá como acto de presentación del programa de Experto en Coaching Profesional, programa que he ido mejorando y perfilando durante los 7 años que lleva en el mercado. Este año, mi empresa MAS Coaching ha llegado a un acuerdo con Piquer para seguir ofreciéndolo en Zaragoza.

Es un programa de enorme calidad, tanto por el contenido del programa, como por la calidad de las prácticas. Es un programa que aúna conocimientos técnicos, con prácticas, muchas prácticas, tuteladas por coaches profesionales. Así y sólo así, se puede aprender a hacer buen Coaching. Y sólo así se puede lograr el que los alumnos salgan tan satisfechos. La satisfacción de los alumnos y los testimonios que dan allá donde les preguntan, dan fe de que es un programa que realmente les ha generado cambios deseados en sus vidas y les ha impactado positivamente. Mira el feedback de tres antiguos alumnos:

FEEDBACK ALUMNOS:

“A todo el mundo le hablo de ti, el coaching y tu formación y te puedo asegurar que cuando hablo de ti y lo que me has dado, brillo. En mi día a día “no vendo” tu curso. Tu curso, la formación que das no se vende. Tú no das formación, tu das una nueva vida. Consigues no sólo que las personas se miren a sí mismas, contigo aprendemos a vernos de verdad; además consigues que levantemos la cabeza y seamos capaces de llegar hasta donde nuestra mirada alcance, tanto con los ojos abiertos como cerrados.

Das la llave que abre todas las puertas, nos das a nosotros mismos y eso aporta nuevas oportunidades de éxito una vez tras otra. ¡¡Y encima nos has enseñado la profesión más maravillosa del mundo!! Acompañar en procesos de Coaching es lo que quiero en mi vida. Sé quién soy gracias a ti. Y te estaré eternamente agradecida toda mi vida”. (Carmen C., 36 años)

Otro Más:

“En mi vida ha habido un antes y un después de este curso que realice el año pasado. El cual recomiendo a todo el mundo tanto si se quieren dedicar profesionalmente a ello como si simplemente lo quieren por desarrollo personal. Fantástico curso impartido por una gran persona y profesional y con un cuadro de profesores inmejorable. Me quedo con todas y cada una de las lecciones aprendidas de ellos y las experiencias compartidas con compañeros y profesores. Sin ninguna duda soy mejor persona y profesional de lo que era hace un año, me conozco mucho mejor y quiero seguir aprendiendo de todos ellos. Es entrar en el mundo del Coaching de la mano de los mejores. No dudéis en ir a informaos y a conocer a Elida!!!!” (Laura T., 40 años)

¡Y otro más!

“Para mí este curso ha supuesto una revolución total. Me ha removido por dentro y he aprendido muchísimo. He aprendido un idioma nuevo, a ponerme unas gafas nuevas para ver el mundo, pero sobre todo he aprendido a ser yo mismo, a aceptarme, a asumir quien soy y a darme cuenta de mi riqueza interior. ¡Casi nada!

El curso es absolutamente maravilloso, cada módulo, cada profesor, cada compañera y compañero, de cada uno de ellos y de ellas y de cada momento he aprendido algo, fue un aprendizaje continuo y sobre todo una experiencia maravillosa. Élida, eres unas manos que acogen, que reciben a las personas, y les das amor y luz, y nos ayudas a brillar y a ser mejores… me siento feliz y afortunado de haberte conocido y ser ahora una de esas “estrellitas” a las que has dado luz para que brillen por el mundo. Ya, ya sé que suena cursi, pero me da igual, es la verdad.

Me he liberado de mis miedos y mis creencias, esas que me habían alejado tanto de mí mismo y de mis valores. Ahora siento que me tengo a mí en el centro, que por fin tengo como primordial un valor para mí fundamental y que había olvidado: la coherencia. Y que al fin soy feliz independientemente de lo que esté dando o lo que los demás opinen, soy feliz siendo yo, ¡soy yo!
GRACIAS” (Jorge C., 38 años)

Sin ninguna duda, lo que mayor calidad da a este programa son sus profesores, verdaderos profesionales del Coaching, que realmente ejercen y viven de esta profesión y que no hablan de teoría, sino de lo que ellos experimentan día a día con sus clientes. Sara Ferreras, Leonardo Ravier, Miriam Bieger y Pedro Zuazo, darán su experiencia profesional para que tú te formes bien.

Y tú, ¿QUIERES DAR TU MEJOR VERSIÓN?

Si te interesa, ven a la Conferencia-Taller que daré el próximo Martes 28 de Febrero, de 19.00 a 20.30, en las instalaciones de la Escuela Superior de Competencias en Fernando el Católico, 47 (Zaragoza). Si vas a asistir, por favor, inscríbete en la web de Piquer:

https://www.grupopiquer.com/programa-experto-coaching-prof…/

Me encantará verte por allí. Si quieres dar tu mejor versión y aprender a ayudar a otros, ven a vernos. Me encantará verte allí y compartir un rato agradable en el que, además de ampliar la información y resolver vuestras dudas, daremos algunas herramientas para tu día a dia.

Si tienes alguna pregunta, por favor, escríbeme: coach@elidapenalver.com o llámame al 653 21 69 34

Quiero pedirte un favor: envíalo a tus contactos. Si conoces a alguien que esté interesado, o crees que este curso podría interesar a alguno de tus contactos, te invito a que les reenvíes esto. ¡¡Este curso puede ser la oportunidad que esa persona está esperando!!

Muchas gracias por tu apoyo, un beso enorme.

 

Dar tu mejor versión

Dar tu mejor versión curso Coaching Profesional Zaragoza

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Regala crecimiento

Recuerdo la frase de hoy cuando era pequeña: ¿Qué te han traído los Reyes Magos?

¿Qué te han traído a ti? Seguro que cosas bonitas. ¿Qué les has pedido tú para las personas que quieres? Seguro que cosas preciosas.

Si quieres regalarte/regalar algo verdaderamente grande, regala Coaching y desarrollo personal. Así inviertes en ti mismo para conseguir dar tu mejor versión. Así ayudas a que la gente que quieres logre dar su mejor versión.

Si te haces ese regalo, alimentaras tu mente y tus emociones de lo que de verdad necesitan: serenidad, gestión adecuada de las emociones, ser quien quieres ser. Así te regalas amor.

Si haces ese regalo a otra persona, le dirás que la quieres y que por eso quieres que alimente su mente y sus emociones de lo que de verdad necesitan: serenidad, gestión adecuada de las emociones, ser quien quiere ser. Así le regalas amor. Expresaras el amor a los demás de forma explícita.

En varias ocasiones mis alumnos de Coaching me han preguntado qué pasa si el Coachee no tiene que pagar el proceso (si alguien se lo regala). Yo siempre les contesto lo mismo, no depende del dinero, depende del compromiso que tenga el Coachee con el objetivo. Si no tiene compromiso, dará igual que lo pague él o que se lo regale otra persona, no logrará el objetivo. Si tiene compromiso, dará igual que lo pague él o que se lo regale otra persona, ¡¡logrará el objetivo!! Mi experiencia en estos años con distintos tipos de clientes me lo confirma.

Ahora mismo tengo un cliente que está haciendo un proceso de Coaching como regalo de su esposa. Él está totalmente comprometido con el objetivo y con el proceso. Y eso hace que el proceso esté siendo un verdadero éxito. Durante años estuve trabajando en el COF de Alcalá y todas las personas que hicieron un proceso no me pagaron nada, y en la mayoría de los casos, fue un verdadero éxito. Y en los pocos casos en los que no fue un éxito, fue porque la persona quería que cambiara el otro (su jefe, su mujer, su marido, su hijo, etc.), pero no estaba comprometido con su cambio.

Si quieres regalarte Coaching o regalárselo a otra persona, llámame al 653 21 69 34 o escríbeme (elidapenalver@yahoo.com). Se puede hacer presencial o por teléfono y por skype (igual de efectivo que presencial).

Así lograrás que este 2017 sea un año de cambios reales en tu/su vida. Regala/regálate crecimiento personal. Consigue dar tu mejor versión.

 

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Examen de Coaching …o vencer miedos tras Ictus

Ayer hice un examen de Coaching importante para mí. Y lo puse en facebook. Puse: “Esta tarde hago un examen importante para mí. Es de Coaching. Afortunadamente estoy bastante tranquila, aunque no podré escribir, ni tomar notas (no sé escribir), pero bueno, sacaré me esencia a hacerlo. ¡¡¡Ya os contaré!!”

Estoy asombrada de cuánta gente se ha preocupado por mí. Y cómo me han mandado su amor. Por facebook o por Whatapps o llamándome esta mañana. ¡¡Sólo puedo dar gracias a Dios!! Porque me permite rodearme de gente tan grande…!!

Esta tarde, por ejemplo, una amiga me ha mandado un Whatapps. “Hummm, tarde para desearte suerte para el examen, pero no para felicitarte por el peazo de campeona que eres. ¡¡¡Te hago la ola!!!”. Yo le he preguntado “¿Y a qué se debe la ola?, ¿campeona?”. Y ella me ha dicho: “¡¡¡Campeona!!! Porque el hecho de no poder escribir, ni tomar notas, ¡¡para delante que has ido!! Anda que no estoy cansada de oír todos los días por pijadas nimias limitaciones constantes. ¡¡Así que leerte es una alegría!!

Reconozco que, si es por eso, acepto que me digan Campeona. Te voy a confesar que iba con algo de miedo. …bueno, no era miedo. Era más bien incertidumbre. No sabía si iba a ser capaz de conseguirlo. Pero mi verdadero objetivo no era aprobar el examen (que, por supuesto, me encantará aprobarlo). No. Mi objetivo era presentarme venciendo el miedo que tenía en mi interior de no hacer bien un examen de Coaching después de mi ictus. Y el no ser capaz de escribir (y por tanto no poder tomar notas), me estaba condicionando bastante.

Pero, ¡¡¡ese objetivo lo he logrado!!

Mucha gente me está preguntado que si he aprobado o cuándo me dan la nota. No sé cuándo me darán la nota. En principio es dentro de un mes, pero teniendo en cuenta que viene Agosto, lo más probable es que se retarde hasta Septiembre. Pero me da igual. Yo sé que he conseguido mi objetivo y lo he conseguido con SOBRESALIENTE.

¡Estoy super-feliz!

Cada vez que detectas un miedo, siempre surge la incertidumbre. Y al mismo tiempo, cada vez que lo vences, siempre surge tu grandeza. Es cómo si te pones a bailar encima de un acantilado. Te puedes caer. Pero si sale tu mejor versión,… No, rectifico, si sale tu ESENCIA, no sólo no te vas a caer, sino que danzarás como si nadie te observará. Dando tu mejor versión. Y serás un campeón. Y el mundo entero hará la ola para ti.

¿Y tú?, ¿Cómo te posicionas ante tus miedos?, ¿qué objetivos te planteas para vencerlos?

 
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Personas poderosas

Ayer Martes, sesión con una cliente. Su objetivo: “Brillar, atreverse a ser ella misma, en todo su potencial”, dejando de lado bloqueos internos relacionados con frenos que ella se auto-impone, aunque lo haga en boca de otros. El Lunes por la tarde, sesión con otra cliente. Su objetivo: “mostrar todo su potencial, sacar lo mejor de ella misma”. Atreverse a ser quien ella es y a aportar con su trabajo y su profesionalidad lo que ella siente que está llamada a aportar, más allá de “lo establecido”. Dos profesionales. Dos grandes mujeres. Mañana otra sesión con otras dos grandes profesionales, otras grandes mujeres. El objetivo de una de ellas: “conectarse con su verdadera identidad, ser ella misma, sin máscaras, sin frenos. Ir a su esencia, donde está su YO más poderoso y actuar siempre desde allí”. Con plenitud, brillando, con valentía.

Esta semana tengo 8 sesiones de Coaching. Ocho personas que han tomado la determinación de hacer algo para que sus vidas sean más plenas, para lograr vivir lo que quieren vivir. Ocho valientes que toman el toro por los cuernos y no se quedan en el “ay, cuánto me gustaría cambiar esto”. Ocho soñadores que están poniendo piernas a sus sueños (acción) para que lleguen a ser realidad. La semana que viene, otras tantas sesiones.

Una de mis clientes me decía ayer, valorando la primera sesión que habíamos tenido: “lo más valioso de la sesión anterior fue la sorpresa de sentir cómo en la primera sesión ya empezaba a sentir que recuperaba mi poder personal durante la propia sesión y desde el mismo momento en que tú como coach me hiciste de espejo y vi que efectivamente se lo había otorgado en estos últimos años a ciertas personas de mi familia. Una sensación que quiero interiorizar bien para no perderla de nuevo. Y esta sesión me ha ayudado a empezar a recuperar mi poder personal!!!” Y añadía: “como ves, estoy algo revuelta estoy, pero MUY POSITIVAMENTE, tengo algún altibajo que creo que es MUY NORMAL y sin dejar de aprender de cada cosa y caminar HACIA ADELANTE, dando pasos pequeños, tomando más perspectiva, y …..sorprendida!!!”

Amo mi profesión. Me parece casi sagrado el caminar al lado de mis clientes en su descubrimiento de su potencial y su plenitud y ayudarles a encontrar el camino para lograr aquello que quieren en sus vidas.

Por cierto, ahora mismo la mayoría de mis clientes son mujeres (el 80 %). Me parece que las mujeres son, sin duda, mucho más valientes. Más valientes porque hay que serlo para atreverse a reconocer que no se está siendo feliz con la vida que llevas (en el área que sea) y atreverse a pedir ayuda a un coach para buscar ese camino que quieres recorrer. Hay que ser verdaderamente valiente para no quedarme en el victimismo o en el echar la culpa a otros y atreverme a poner yo la solución a mi propia situación. Valientes para atreverse a hacer músculo: Acción, reflexión, acción.

Lanzo un reto a los hombres, ¿no hay hombres que quieran brillar? ¿Acaso no hay hombres que quieran ser su mejor versión? ¿no hay hombres valientes?

Personas conectadas con su potencial. Personas poderosas. Que se atreven a brillar. Y el mundo está más iluminado gracias a ellas.

¿Quieres ser una de estas personas? Está en ti. Elije y decide. ¡¡Ya!! No sea que mañana te arrepientas de no haber hecho nada.

¿Y si descubrieras que es posible lo que quieres conseguir?

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¿Dónde está tu miedo?

Hoy es un día muy especial para mí. Hoy mi hijo cumple 1 año. ¡¡Ya ha pasado un año desde ese momento tan bonito en que vimos su carita por primera vez!! Un año ya. En este tiempo ha habido de todo: muchos ratos duros (cansancio, dificultades, desánimos a veces, etc.), pero muchíiiiisimos ratos buenos (alegría, dulzura, ternura, risas, orgullo, entrega, etc.)

Quiero confesaros una cosa: reconozco que antes de nacer mi hijo, la maternidad era una de las cosas que más me asustaban en la vida. Era para mí una empresa muy difícil. Tenía muchos miedos: ¿sabré ser una buena madre?, ¿estaré a la altura?, ¿sabré darle amor? Para mí es importantísimo el amor, el que el otro sienta que estás a su lado, no por las cosas, sino por el amor que le das. Y yo tenía mucho miedo, ¿sabré hacerlo?

Y os confieso que uno de mis mayores miedos era este: “yo soy muy dormilona y la falta de sueño me afecta mucho, tanto que me pongo de muy mal humor y no hay quien me soporta. ¿Y si el niño no me deja dormir? me temo que estaré todo el día enfadada, en plan señorita Rottermeier; seré un sargento, y toda mi familia lo único que verá serán malas caras, empezando por mi hijo… y la ternura… al garete”. Ese era mi miedo, lo confieso con mucha sencillez. Creedme si os digo que me bloqueaba mucho. ¡¡Estaba totalmente convencida de que no iba a ser una buena madre!! (y ya sabéis que si creo algo… eso se cumplirá)

Y, ¿sabéis? Desde que ha nacido, mi hijo no sabe lo que es dormir más de 5 horas seguidas. De hecho, lo normal en él es que duerma 2h30´ como mucho y se despierte, por lo que le tengo que atender, a veces en su hambre, a veces en su necesidad de cariño (¡¡a veces nos da el regalo de 3 horas!!). Por tanto, desde que ha nacido, mis noches son duerme-velas: duermes 2 horas, te despiertas, le atiendes, duermes, te despiertas, etc. ¡¡¡Mi mayor miedo se ha cumplido!!! ¡¡Llevo un año entero con un déficit de sueño impresionante!!

Pero, ¿sabéis? No sólo no estoy de mal humor (como me temía), sino que estoy sorprendentemente alegre, fuerte, con energía. Estoy dando lo mejor de mí, estoy poniendo ternura, alegría, entrega, risas, ….en una situación que pensaba que me iba a sobrepasar, estoy siendo la mejor versión de mí misma.

¿Por qué os cuento esto? Pues mirad, esta situación me ha hecho pensar mucho. ¿Sabéis cuántas vueltas le di a este tema antes de nacer mi hijo? (¡¡pero años antes!!). Era una situación que para mí iba a ser dificilísima de sobrellevar si ocurria. Y resulta que, cuando ha ocurrido, no sólo no ha sido como yo esperaba, sino que ha sido mucho mejor, infinitamente mejor. Y hay cansancio, no lo niego; y hay momentos en los que me fallan las fuerzas, no lo niego… pero incluso en esos momentos, puede más lo bueno que soy capaz de dar, puedo vivir alineada con mis valores más profundos: entrega, alegría, coherencia (porque en el fondo ahí está el quid de la cuestión, vivir mis valores en plenitud).

Muchas veces sufrimos por hipótesis. Anteponemos situaciones y las “creamos” como nosotros creemos que van a pasar, lo que nosotros creemos que vamos a hacer. Y sufrimos por hipótesis… hipótesis que nunca se llegan a confirmar. Porque cuando esa situación llega (si realmente llega de la manera que imaginamos) al final la mayoría de las veces somos capaces de sacar mucho más de lo que nosotros pensábamos. Casi siempre, casi siempre, lo que ocurre es que dudábamos de nuestras capacidades, que dudábamos de cómo ibamos a ser capaces de responder. ¡¡Y al final resulta que podemos dar mucho más de lo que nos temíamos!! ¡¡Nuestro potencial siempre es mayor que nuestro miedo!! Tan sólo basta estar atento a dos cosas: Cómo quiero realmente ser y qué puedo dar de mí para ser así (y ahí yo comenzaría siempre por mis valores llevados a comportamientos concretos).

Pensad un momento, ¿cuál es vuestro mayor miedo? ¿Qué cosa dirías ahora mismo: “sólo pensarlo ya me pongo malo, creo que no seré capaz nunca”?, ¿qué cosa te está frenando tanto que estás siendo incapaz de hacer algo que crees que te gustaría, sólo por miedo?

Nuestro mayor miedo, aquello que más nos paraliza, puede ser aquello que nos da la oportunidad de sacar lo mejor de nosotros mismos. Puede convertirse en aquello que, sorprendentemente, da a nuestra vida una dimensión mucho mayor, con más plenitud, con más coherencia, …una mayor oportunidad de SER NUESTRA MEJOR VERSIÓN.

¿Cuál es tu miedo?

¿Qué te gustaría contarme que estás haciendo en esa situación?

¡¡Disfrutad de la vida!! ¡¡Disfrutad, incluso, de aquello que más os asusta!!… ¡¡es una ocasión de oro para vivir en plenitud!!

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Chispas en los ojillos

En el post pasado les hablaba de cómo las personas que tienen la determinación de dirigir su propia vida, más allá de las dificultades cotidianas, reflejan en sus rostros, en sus cuerpos, en sus conversaciones, un brillo diferente, una luminosidad que no tienen aquellas que han abandonado, que se dejan llevar.

Y quiero compartir con Uds. un comentario que me escribía hace unos días una cliente.

“Por otro lado estoy muy muy muy contenta Elida. Esta mañana una compañera, comercial (matizo esto porque es muy observadora) me ha preguntado si estaba ilusionada con algún chico ¿¿?? te aseguro que me ha dejado flipada. Me ha hecho pensar porque me ha dicho” no sé, se te ve ilusionada, tranquila y alegre, se te ve en los ojillos, una alegría líneal, constante, no de momentos puntuales y por eso he pensado que había algún chico” – curioso, curioso, curiooosoo. Y yo se que tengo una ilusión desde dentro, tanto se puede transmitir???

Así que después de echarnos unas risas le he dicho, ilusionada, que, siempre lo he intuido y ahora lo sé, no voy a permitir que mi ilusión dependa o que esté en manos de nadie salvo de mi misma.”

¿Ven? A esto me refería. Las personas que tienen la sensación de que están construyendo su propia vida, sin duda son más felices y… sin ninguna duda transmiten un brillo especial e iluminan a su paso.

Unos muestran rostros cansados; otros rostros alegres. Unos muestran cuerpos abatidos, hombros caídos; otros muestran hombros erguidos y cuerpos con fuerza. Ojos tristes, ojos chispeantes, ….

Si se viera por la calle… ¿qué mostraría Ud.? Su respuesta sincera le puede dar mucha información sobre cómo está viviendo su propia vida.

Gracias a todos aquellos que se dan permiso para brillar y ser su mejor versión. Hacen que, sin duda, esta vida valga la pena de verdad. Y dan luz al día a día de muchas personas. Desde aquí, mi más sincero agradecimiento. GRACIAS

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Rostros de desconocidos

Llevo varios días dándole vueltas a un tema. Cuando paseo por la calle, me gusta observar los rostros de las personas con las que me cruzo. A veces incluso, al ir al lado de ellas, se escuchan retazos de la conversación que estén manteniendo. No es suficiente para saber qué hablan, aunque sí que escuchas algunas cosas. También, al pasear o al esperar en los sitios (la cola del banco, por ejemplo), me fijo en los cuerpos, las posturas, lo que transmiten. Observo rostros, me fijo en los cuerpos, escucho fragmentos de conversación…

Y llevo varios días dando vueltas a una cosa: he detectado que hay, básicamente, dos grandes tipos de personas. Las que están satisfechas de su vida y las que no. “¡¡Vaya cosa!! – dirán Uds.- eso se ha sabido de toda la vida“. Sí, estoy de acuerdo. Esa división ha existido siempre. Pero voy a explicar lo que me está haciendo pensar estos días. Creo que lo que diferencia a las personas que están satisfechas de las que no, estriba no tanto en si la vida les va bien, o si tienen motivo para ser felices o no. O en si tienen problemas o no los tienen. No, no está en eso la diferencia. Creo que la diferencia estriba en que las personas que están satisfechas simplemente tienen la sensación de que están controlando su vida. Que están haciendo cosas por dirigirla, por controlarla, por llevarla hacia donde ellos quieren. De forma proactiva, sacando lo mejor de ellos mismos, abordando el día a día desde sus valores o, por lo menos, desde el cómo quieren vivir.

Veo rostros que me transmiten personas que se han abandonado, que están cansados de luchar, que han decidido dejarse llevar y han tirado la toalla. Y veo, en cambio, rostros que transmiten fuerza, energía, empuje. Si se fijan, podrán observarlo Uds. también. Y ambos tipos de personas tienen problemas, ¡¡todo el mundo los tiene!! (les invito a leer mi post de “Los tres pelos del hombre feliz“, de Abril). Pero hay personas que transmiten en su rostro, en su cuerpo, en su postura, en su actitud, en todo su ser, la determinación de “sigo caminando, busco superarme, busco crecer en las dificultades, busco dar lo mejor de mí“.

Los pueden reconocer por sus caras luminosas, por sus sonrisas, por sus miradas limpias y fuertes, por sus hombros en alto.

Y los podrán reconocer porque cuando se crucen con ellos… tendrán la sensación de que la vida es más ancha y plena. Les transmitirán esa alegría y esa fuerza… y seguirán su camino con ganas de aspirar a más. Son personas que estiran el mundo. Benditas sean.

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Una Cómoda algo Incómoda (II)

En el anterior post, hablabamos de cómo la “filosofía” imperante en esta sociedad occidental nuestra parece encaminarnos a vivir la vida compartimentalizada, de manera que por un lado está nuestro trabajo, por otro lado nuestra familia, por otro nuestros amigos, por otro nuestro ocio, etc… colocados en compartimentos bien diferenciados y estancos. Así, percibimos que intentamos vivir de manera que lo que pasa en un compartimento no afecte a otros.

Y esa filosofía es contraria a la que entiende al ser humano de manera Holística, global, en la que todo esta relacionado y todo interacciona e influye en todo. Y poníamos la metáfora de una Cómoda con cajones estancos versus el Cuerpo Humano en la que todos los miembros están relacionados.

Y, aun entendiendo que esa compartimentalización no es buena, planteaba la cuestión de qué hacer cuando algo en el trabajo (por ejemplo) te está afectando muy negativamente y decides que eso no te va a afectar en casa, no lo vas a llevar a los tuyos. ¿Es mala esa compartimentalización? Realmente la haces para proteger a los tuyos, para que no paguen ellos lo que está pasando en el trabajo. Es decir, la intención es buena. Pero si algo en sí no es bueno,… ¿podría haber otra manera de conseguir esa intención loable (no cargar con mis enfados del trabajo a los míos) sin que el camino sea malo (compartimentalizar de modo estanco)?

Mi opinión es que efectivamente en muchas ocasiones es necesario que lo que nos pasa en un determinado ámbito no nos afecte en otros. Es una cuestión casi de supervivencia, puesto que sería horrible si todos los enfados, las frustaciones, las peleas del trabajo , los llevase a mi familia (sigo con ese ejemplo, aunque a veces pasa al revés). Es necesario poner límites entre diferentes ámbitos. Pero creo que es muy necesario distinguir dos aspectos: la emoción y lo que ha sido movilizado. Cuando uno está viviendo una situación que de alguna manera le desborda (la actitud de un compañero que te hace daño, la sensación de no llegar por exceso de trabajo, la locura de combinar ser madre con tu trabajo, etc.) entran en juego estos dos elementos principales: la emoción y lo que esta ha movilizado.

Por un lado está la emoción (lo que San Ignacio llamaba “los afectos”): me siento enfadado, o airado, o triste, o abandonado, o desbordado, … y todo eso genera que yo no controle 100% mi ánimo: respondo de manera que no es la deseada, me comporto como no quiero, no saco fuerzas, …en una palabra, estoy descentrado. Y cuando uno pierde el CENTRO, ya no está en su ser esencial. En la mayoría de las ocasiones, entramos en mente reactiva y perdemos la capacidad de decidir de forma proactiva lo que quiero hacer de verdad. (vease mi post de Enero de 2009: “Día de Luz”)

Por otro lado, está lo que ha movilizado esa situación. Más allá de la emoción que ha surgido, hay algo dentro de mí que ha sido tocado: mi necesidad de ser aceptado, mi necesidad de ser reconocido, el no saber decir que NO, el perfeccionismo, etc. Eso ha sido removido y por eso ha generado una situación de desbordamiento emocional.

Si aceptamos que podemos distinguir ambas partes, la clave entonces está en lo siguiente: es bueno mitigar la emoción, de manera que cuando vaya a otro ámbito, por ejemplo, a casa, no muestre mi enfado (que es del trabajo) con mis hijos, o no muestre mi tristeza (que es por el fallo de un amigo) en mi trabajo, etc. Es necesario aprender a moderar y gestionar mis emociones, para que no me afecten en ámbitos que no deseo. Fijense que he puesto gestionar las emociones, no bloquear (que es lo que, a veces, hacen muchas personas). Porque si me quedo en bloquear la emoción, simplemente la reprimo, no la trabajo. Y este es el quid de la cuestión: debo tener la valentía y el auto-conocimiento de reconocer lo que ha sido movilizado en mí y ponerme manos a la obra a trabajarlo. Y aquí es donde fallan muchas personas.

En resumen, es bueno conseguir que las emociones no nos desborden y no afecten a otras áreas en las que no queremos que entren. Mitigar la emoción, suavizarla, conseguir que ese desbordamiento desaparezca e ir con actitud más serena. Y una vez serenada la emoción, tener la valentía de bucear en mi interior, detectar lo que ha sido movilizado y comenzar a trabajarlo. Sólo así me aseguraré de que la próxima vez me afectará menos: porque si no me trabajo la necesidad que hay debajo, o el miedo, o la inseguridad,… seguirá saliendo una y otra vez en distintos ámbitos… y seguiré construyendo cómodas de vida muy incómodas.

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