Hoy ha salido un día gris, lluvioso, … de esos que no apetece mucho salir de casa ni hacer nada. Para muchas personas, hoy es la excusa perfecta para paralizar proyectos, o para desanimarse (“es que estoy como el tiempo”, “no se qué me pasa, debe ser el tiempo”, “estos días me generan melancolía”…). ¿Quizás sea usted uno de ellos?
En estos momentos estoy leyendome el fabuloso libro de Stephen R. Covey “Los 7 Hábitos de la Gente altamente Efectiva”. En este libro, Covey habla, entre otras cosas, de la mente Reactiva y la Mente Proactiva.
Las personas reactivas son aquellas que están condicionadas, por lo externo, por la educación que han recibido, por los condicionantes de su vida (“es que mi jefe es…”, “si mi mujer fuera…”, “si tuviera…”). Tanto que hasta el propio clima las condiciona: si hace sol están alegres y pueden hacer sus planes. Si llueve o hace frío… ya no puedo hacer mis planes, o me pongo de mal humor.
Las personas Proactivas, por el contrario, no están condicionadas por factores externos. Les afectan (claro que si) pero no les condicionan. Su conducta, sus acciones, sus comportamientos, sus respuestas ante las cosas que les van pasando en la vida no dependen de las cosas de fuera (climatología, suerte, defectos de los demás, ambiente, educación recibida, etc.). Su conducta está basada en una respuesta elegida. Basada en unos principios que gobiernan su vida: sus VALORES.
Por ejemplo: ante una persona que nos está tratando mal, la persona reactiva mostraría un comportamiento bien de hundirse (con tristeza o yendose a un rincón) o bien de atacar (respondiendo con malos modales). La persona Proactiva, si uno de sus valores es tratar bien a los demás, respondería con un comportamiento sereno, de respuesta equilibrada. No dejaría que el mal humor o los defectos del otro, le lleven a mostrar un comportamiento (reaccion) que ella no desea, porque no está alineado con su VALOR.
Haga frío, lluvia o un día gris (dentro y fuera de mi corazón), yo puedo ELEGIR mi respuesta. Yo puedo hacer que en mi interior brille el sol de mis Valores.
Le invito a hacer el siguiente ejercicio:
+ ¿Qué valores son los verdaderamente importantes para ud.?
+ ¿Cón qué acciones demuestra que está viviendo esos valores? (recuerde que un valor en si no es nada, necesita actos que lo hagan vida)
+ ¿qué situaciones o personas hacen que Ud. reaccione con mente reactiva?
+ ¿qué valor puede no estar viviendo en esa situación?
+ ¿qué acciones puede implementar para fortalecer y vivir ese valor en esa situación?
En Coaching sabemos una cosa: la persona es feliz de verdad cuando está viviendo de forma coherente con sus valores, cuando está alineada con ellos. Y sabemos otra cosa: el movimiento se demuestra andando. Por tanto, con las respuestas que haya obtenido a estas preguntas, póngase un plan de acción y… ¡¡a vivir sus valores!!
Recuerde: al poner en acción nuestros valores estamos haciendo que en nuestro interior el sol brille de verdad. ¡¡Feliz día de lluvia!!
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Estoy contigo Elida en que la opción personal,tiene q ser el vivir de la manera más feliz posible,viviendo el presente de acuerdo a nuestros valores, pero creo que es difícil desligar todo lo vivido, es decir toda nuestra educación, a nuestro día a día porque nuestros valores están, en parte formados a partir de esa educación. ¿Cómo podemos elegir algo totalmente distinto sin que afecte a nuestro estado de ánimo? creo que romper con eso supone un trabajo personal muy intenso y en ocasiones muy complicado. Por otro lado me parece muy esperanzador el saber que de alguna manera se puede hacer aunque no sea fácil encontrar esa manera.
Un abrazo y gracias por compartir con nosotros esos pensamientos tan positivos.
Mayte
Enhorabuena Elida por tu bloc para apuntar sus pensamientos y compartirlos con los demás.
Muy bonita reflexión sobre la acción y la reacción aplicadas a la vida normal, no a los motores de reacción.
Jacqueline y Arturo
Activa-reactiva…humm. Personalmente creo que detrás de todo ello están los pensamientos automáticos asociados que tengas. Si pienso que día de lluvia es día perdido, cada vez que llueve reacciono y hago lo mínimo de lo que sea, si pienso que día de lluvia es día de disfrute, cada vez que llueve reacciono y disfruto con lo que hago. Si mi principal valor es la armonía y estoy en una reunión con una persona agresiva que no me deja exponer mi punto de vista…reacciono y, o bien cedo y me callo o me voy, o me enfado y me pongo a su altura o me voy, o bien procedo asertivamente buscando la armonía y puede que finalmente me vaya. Pero en cualquier caso reacciono ante una situación que considero contraria a mi valor (pensamiento automático asociado). Así que no comparto esa clasificación de las personas en activas-reactivas. Otra cosa es si reacciono con serenidad o no, pero reaccionar se reacciona siempre…¿o no?
Pedro, gracias por tu comentario.
estoy de acuerdo contigo en que reaccionar se reacciona siempre, si lo entendemos como dar una respuesta ante lo que está pasando.
Sin embargo, mi enfoque de la reacción está en la respuesta que damos de forma automática ante el estimulo que nos sucede, sin pensarla y basada sólo en los condicionantes que tengamos, aunque estos sean pensamientos automáticos asociados. La persona Reactiva entre estimulo y Respuesta no tiene elección, responde aquello para lo que está condicionado (programado)
La persona Proactiva entre Estímulo y Respuesta tiene la capacidad Interior (Viktor Frankl lo llamaba la libertad Última interior) de elegir qué respuesta quiere dar.
Uno puede tener el pensamiento asociado de que los días de lluvia son perdidos, y entonces, cada vez que llueve reaccionar y hacer lo mínimo. Sin embargo, puede ocurrir que un día de lluvia, por la razón que sea (imagínate que es un día importantísimo en la vida de tu hijo, el partido de la final), prefieras elegir que ese día vas a disfrutar y elijes hacerlo. En ese caso, habrías dominado tú , elegido, frente al condicionante de tu “programacion”
Gracias por tu aportación. Disfruta de la vida… elige “reaccionar” (responder) acorde con tus valores
Alguien dijo que el trabajo de un Coach es “traficar con esperanza” lo que, a veces, es sinónimo de luz.
Confucio completó la idea con el slogan… “Los líderes son proveedores de Esperanza”.
Más tarde un tercero vinculó optimismo con esperanza y así se ha ido forjando en parte el compost al que llamamos Coaching.
Los profesionales de esta emergente profesión, tú misma, Élida, somos guerreros de la luz.