Honra tus valores

Este fin de semana he estado en Zaragoza,  impartiendo el módulo de Creencias y Valores en el programa Experto Superior en Coaching Profesional que dirijo.

Los valores es algo que me apasiona. Y eso se nota, cuando me escuchan hablar de valores, la mayoría de las personas me dicen que me ven brillar. Y no es para menos. Es un tema muy importante. Los valores son nuestra brújula interior. Son conceptos particulares, personales, individuales, que nos indican lo que nos parece justo e injusto, bueno y malo, belleza y fealdad,… Y esa brújula, nos va marcando objetivos internos (desde el subconsciente) hacia los que hemos de tender necesariamente, ya que, de lo contrario, no nos sentiremos plenamente realizados.

De hecho, en multitud de ocasiones he visto personas a las que le habían ascendido, que ganaba bastante más dinero, y que tenía “buena vida” (a nivel consumista), que aún así, no era feliz. Y también he visto en más de una ocasión que al final dejaron ese trabajo y se fueron a un trabajo “peor” (a nivel de estatus, económico, etc.) y han sido más felices. Estoy segura de que tú también lo habrás observado en alguna ocasión. ¿Por qué? Porque en el primero, aunque vivían mejor, no estaban honrando sus valores. Y, por tanto, no eran felices.

Cada vez que sale el tema, siempre digo: “Si quieres ser feliz, honra tus valores”. Porque no hay otra. Si no los honras, lo siento mucho, no vas a ser feliz. De hecho, los valores rigen nuestro estilo de vida, e incluso determinan aquello de lo que huiremos. Los valores nos hacen decidir cómo nos sentimos con nuestras acciones. Incluso determinarán si nos movemos, o no, hacia un objetivo. A nivel inconsciente.

Al igual que las creencias (de las que hablé el otro día) están relacionadas con nuestra valoración personal, y con nuestra regulación y equilibrio, los VALORES tienen que ver con el AUTO-CONOCIMIENTO, con la AUTO-ESTIMA, con lo que nos sitúa en el YO PUEDO.

¡¡Por eso es tan importante tener claros nuestros valores!! ¿Y cuánta gente los tiene claros? Lamentablemente, en mi investigación, poca. La mayoría de las personas tienen una idea vaga de sus valores. Mucha gente dice que sus valores son la familia, el trabajo, el dar, el amar a los demás, el compartir, etc. Pero son “palabros”, que cuando le preguntas ¿y eso que significa realmente para ti?, entonces es la primera vez que se sienta a pensar el significado de ese palabro.

Para que un valor sea realmente un valor, en mis años de ejercicio como Coach y en mi formación con distintas personas, he llegado a la conclusión de que tiene que cumplir las siguientes características:

+ El valor es Individual. Es decir, que no dependa de otros. Un valor yo debo de ser capaz de vivirlo aunque los demás no lo vivan. Son valores cosas como: Ética, Sinceridad, Profesionalidad, Constancia, etc. En cambio, cosas como: la unidad de la familia, tener familia, que nos llevemos bien,… todo eso no depende de ti, no son valores. A la hora de definir un valor, entonces, pregúntate “¿Yo puedo vivir esto aunque el otro no lo viva?” Si la respuesta es SÍ, es un valor. Si la respuesta es NO, no es un valor. Busca entonces el valor que hay debajo de eso.

Por ejemplo: si yo digo Valor = Respeto. Me preguntaré: “¿Yo puedo respetar al otro aunque el otro no me respete?” Y la respuesta es SÍ (aunque obviamente sea más difícil o menos agradable, pero realmente yo puedo respetarte aunque tú no me respetes). Como depende sólo de mí, es un valor.

En cambio, si yo digo Valor = Unidad. Me preguntaré: “¿Yo puedo estar unida al otro aunque el otro no quiera estar unido a mí?” Y la respuesta es NO. Por tanto, como no depende de mí, No es un valor.

En ese caso, buscaré lo que hay debajo de la unidad. Por ejemplo, puede salir Valor = Lealtad. Me preguntaré: “¿Yo puedo ser leal al otro aunque el otro no me sea leal?” Y la respuesta es SÍ (aunque obviamente sea más difícil o menos agradable, pero realmente yo puedo ser leal a ti aunque tú no lo seas hacia mí). Como depende sólo de mí, es un valor.

+ El Valor es algo concreto, específico para mí. No puede quedarse en una palabra tan amplia que es abstracta. Le debo dotar de significado. Por ejemplo, Si decimos: “Ética”, nos preguntaremos “¿Qué es para mí la Ética?” Igual con Respeto, etc.    Son Conceptos a los que cada uno damos nuestro significado. Y tengo que ser capaz de darle el significado. De lo contrario, será una palabra enorme, sin significado real para mí.

Por ejemplo, si digo Valor = AMOR, es una palabra muy amplia, que incluye multitud de cosas. Por tanto, me preguntaré: “¿qué es el amor para mí?” y entonces mi respuesta puede ser: “el amor es aceptar al otro tal cuál es, con sus cosas buenas y sus fallos”. Ya le he dotado de un significado comprobable (pues puedo saber si estoy aceptando los fallos del otro o si quiero cambiarle).

+ El valor es Bidireccional, se debe vivir hacia los demás y hacia uno mismo. ¡¡¡Uysss!!! Este punto es sumamente importante y muchas veces se nos olvida L . La mayoría de las veces vivimos, o intentamos vivir, ese valor hacia los demás, pero no hacia nosotros (de modo que cuidamos el respeto a los demás, pero no nos respetamos, o la ternura hacia los demás, pero a nosotros nos tratamos con excesiva dureza, etc.). Solo cuando lo vives en las dos direcciones: hacia ti mismo y hacia los demás, el valor es honrado realmente.

Ejemplo: si digo Valor = Comprensión. Miraré si estoy viviendo la Comprensión hacia los demás y también hacia mí misma. De lo contrario, no estaré viviendo en plenitud ese valor y por tanto no lo estaré honrando.

+ El Valor se debe expresar en comportamientos concretos.  Una vez definido el valor, visto si depende de mí, dotado de significado, viviéndolo en las dos direcciones, miraré en qué comportamientos concretos se manifiesta ese valor.

Por ejemplo: si digo Valor = Respeto. Me preguntaré: “¿qué comportamientos concretos y comprobables manifiestan que estoy viviendo ese valor?” (hacia los demás y hacia mí) Y mi respuesta puede ser: “dejo al otro hablar, sin interrumpirle”, “ acepto como diferente su manera de pensar, sin pretender cambiarla”, “acepto que en ocasiones me equivoco y me hablo internamente con delicadeza y cuidado”, “me acepto con mis aspectos más vulnerables, en lugar de exigirme y “maltratarme” continuamente”. De lo contrario se quedará en un concepto muy bonito, pero no lo estaré viviendo en el día a día.

Te invito a hacer un ejercicio. Es un ejercicio que probablemente necesite algo de tiempo (una hora como mucho), pero que si lo haces lo agradecerás toda tu vida.

+ primero, escribe tus cinco valores más importantes.

+ segundo, a cada uno de los valores, pasa la “criba” de ver si es un valor. Es decir, pregúntate: ¿el primer valor es individual (es decir, lo puedo vivir yo en plenitud, aunque el otro (o los otros) no lo viva)?, ¿es concreto? ¿Qué significa para mí? Para dotarle de un significado. ¿Lo vivo hacia los demás? (puedes poner una puntuación del 1 al 10), ¿y hacia mí?, y finalmente, pregúntate, ¿cómo demuestro en comportamientos concretos ese valor?

+ y finalmente, con la información que has obtenido, ponte un plan de acción.

Definiendo el valor en acciones concretas, lo que voy a hacer para vivir ese valor en plenitud. Y pasará a ser un HÁBITO, algo que ya hago de modo “normal”, sin depender de las circunstancias cambiantes.

No se trata de hablar de los valores “de boquilla”, sino de VIVIR los Valores y Practicar los valores en nuestras ACCIONES concretas, mediante los HÁBITOS generados.

Sólo así lograrás ser feliz. Es lo grande de los valores. Que son la puerta a la felicidad.

Me encantará que compartas tu opinión de lo que te ha dado este artículo.
 

 

 

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14 Comments
    • Anónimo
    • 10 febrero, 2015
    Responder

    Me gusta especialmente lo que escribes del valor bidireccional.

    "Ahí le has dao"

    Mary

  1. Responder

    Jajaja! Mary… lo del valor Bidireccional es dónde "da" siempre.

    Y sin embargo, es una cosa fácilmente comprobable: si empiezas a vivir tus valores hacia ti. .. tu felicidad aumentará bastante.

    Besos!

    • Anónimo
    • 10 febrero, 2015
    Responder

    ME HA ENCANTADO TODO LO QUE COMPARTES, LO VOY A REFLEXIONAR, EN COSAS "PATINO"

    Que claridad, que bien se entiende como lo explicas.

    GRACIAS

    Pilar dF

    • Anónimo
    • 10 febrero, 2015
    Responder

    ¡Gracias por compartir todo esto, me parece muy interesante!

    Carmen GC

  2. Gracias profe por, estar ahi "pepita grilo" me has hecho recordar y reflexionar . . .

  3. Responder

    Gracias por tus palabras, Pilar dF. Me gusta que te sirva. Y claro que hay que reflexionar. Todos (TODOS) patinamos en algo en relación a vivir nuestros valores en plenitud.

    Lo bueno es que darnos cuenta nos hace estar en un nivel de aprendizaje diferente a cuando no teníamos esa toma de conciencia.

    Así que, ánimo, ¡¡a reflexionar!!! …así lograrás ser bastante más FELIZ.

    Mil besos, amiga!!

  4. Responder

    ¡¡Gracias a tí Carmen GC!!! Es super interesante.

    Para mí tendría que haber una asignatura en el cole que nos enseñara a gestionar estas cosas. ¡¡¡Seríamos mejores en todos los ámbitos!! En lo profesional, en la comunidad de vecinos, en la amistad, en lo personal,…. porque, SIMPLEMENTE, seríamos MEJOR PERSONAS.

    ¡¡Mil besos!!

  5. Responder

    ¡¡Qué sorpresa, Manuel!!!

    Me encanta ser "pepita grillo"!!! Me encanta hacer recordar a la gente y reflexionar, jejeje. Porque estoy convencida que tras esa reflexión saldrás viviendo más acorde con tus valores y BRILLANDO.

    Y el mundo necesita que brilles.

    ¡¡Un beso, guapísimo!!

    • Anónimo
    • 10 febrero, 2016
    Responder

    Me encanta, me ayuda, me enseña

    Mayte M.

    • Anónimo
    • 10 febrero, 2016
    Responder

    Hasta que no hice el curso no tenía ni idea de cuáles eran…curioso, no? 😉

    Ahí estamos, trabajando en ellos en todas las direcciones.

    Mamen T.H.

    • Anónimo
    • 10 febrero, 2016
    Responder

    Muy interesante y muy reflexivo, Elida.

    Silvia B.

  6. Responder

    ¡Me alegro mucho, Mayte! Poco a poco, cada vez habrá más personas viviendo sus valores en plenitud. Besos

  7. Responder

    ¿Curioso? Bueno, la realidad es que entra dentro de lo normal. La gran mayoría de las personas, jamás se han planteado en profundidad cuáles son sus valores.

    Así vamos por la vida, como barcos sin un faro que les indica el camino a seguir.

    Me alegra que sigas trabajando en ellos… en las dos direcciones, Mamen.

    Besos

  8. Responder

    Me alegra que te resulte interesante, Silvia. Besos

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