Hace dos días estuvimos en un acto de presentación del Calendario de la FundaciónTalita, especializada en las aulas itinerantes para ayudar a niños que tienen Síndrome de Down. Es un proyecto apasionante, en el que el niño está en un colegio normal, en el cole al que van sus hermanos y un profesional de Talita se acerca al cole del niño y le ayuda en distintos aspectos: en la comprensión, en la gestión de un ambiente lleno de niños, espacios más grandes, en el habla, etc.
Fuimos toda la familia. Y, mientras nosotros estábamos, con Alejandro, escuchando al presidente y conociendo a más papás, Juan Pablo estuvo con los monitores pintando. Y se acercó a mí con una enorme sonrisa a regalarme un dibujo que había coloreado.
Yo le había visto coger ese dibujo. Y le había visto empezar a dibujarlo con el color amarillo (normal, era una estrella). Lo que no sabía era que mi hijo es super-creativo. Corrijo. Si lo sabía, pero me olvidé.
Cuando vi su dibujo… ¡¡alucine!! Había mezclado multitud de colores y había hecho una estrella única. Cómo es él. Y venía con su enorme sonrisa, todo orgulloso de él mismo.
Me ha hecho pensar mucho. Mi hijo no es el único niño creativo. Es más, yo creo que TODOS los niños son creativos. Pero hay un momento en el que, no sé a qué se debe, TODOS decidimos empezar a pensar que no somos creativos. Hay un momento en el que TODOS decidimos empezar a pintar lo típico, lo que los demás esperan que pintemos. En ese momento, enterramos a nuestro niño interior. L
Pero fíjate que he puesto “decidimos”. Porque al final es una decisión. Y como tal es un verbo, es decir, una acción que ponemos en marcha. Y como acción que ponemos en marcha, podemos “decidir” no Decidirlo (parece un trabalenguas, jejeje J ). Es decir, podemos decidir, empezar a pensar (¡de nuevo!) que somos creativos. Podemos decidir (¡de nuevo!) seguir pintando lo que nos sale de dentro, sin pensar en lo que los demás esperan. Podemos decidirlo. Podemos ELEGIRLO.
Y cuando nos “atrevemos” a sacar al niño que llevamos dentro (porque lo habíamos enterrado, pero él no estaba muerto), cuando nos “atrevemos” a pintar lo que queremos pintar,… los demás se van a ver beneficiados. Porque nuestro colorido les ilumina. Porque nuestro niño interior hará que otros desentierren a su niño interior. Porque el mundo, con más niños, siempre será un mundo mejor.
¿Qué te parece si “desentierras” a tu niño interior? ¿Qué crees que aportarías a este mundo si sacaras a tu niño interior?
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Madre mía con bufanda y todo!!! jeje, Juan Pablo no deja un detalle. A mí seguramente nunca se me habría ocurrido ponerle bufanda a una estrella
😀
está genial.
Laura
Preciosa!!!!
Inma
Laura, era un dibujo ya hecho. Juan Pablo sólo lo coloreo. Eso sí, la verdad es que tiene tanta imaginación que no dudo de que quizás a él se le hubiera ocurrido hacerlo con bufanda incluida.
Jejeje 😀
Besos!
Pues sí, Inma!
😀
Jajaja cierto, no me había dado cuenta. El perfil de la estrella está demasiado definido como para que lo hubiera dibujado él. Pero Juan Pablo perfectamente podía haberle puesto bufanda a la estrella ;-D
Besos, Laura