¿Cómo podemos aprender mejor?
Muchas personas se ponen en contacto conmigo, bien por correo electrónico o bien por teléfono, para preguntarme cómo pueden aprender mejor, porque se dan cuenta de que hacen cursos pero al poco tiempo prácticamente no recuerdan nada. Y piensan que es fallo suyo, que no tienen capacidad. Yo les digo que no es eso, que es la manera en la que les están enseñando.
Un estudio de IBM
Me explico. Los seres humanos no recordamos bien lo que nos dicen sólo verbalmente. IBM usaba un instrumento de investigación para estudiar cómo aprendemos. Dividían un grupo de personas en tres subgrupos y a cada subgrupo le enseñaban lo mismo, usando enfoques diferentes. Al primer subgrupo simplemente le decían lo que tenía que hacer. Al segundo subgrupo, le decían lo que tenían que hacer y se lo mostraban (el profesor lo hacía). Al tercer subgrupo le decían lo que tenía que hacer, se lo mostraban y luego los alumnos lo hacían ellos (lo experimentaban). El primer grupo (“Lo dicho”), a las 3 semanas recordaban el 70%. El segundo grupo (“Lo dicho y mostrado”), a las 3 semanas recordaban el 72%. El tercer grupo (“Lo dicho, mostrado y experimentado”), a las 3 semanas recordaban el 85%. No parece haber mucha diferencia, ¿verdad?
El problema viene cuando les preguntaban a los 3 meses. El primer grupo (“Lo dicho”), a los 3 meses, recordaban (¡tan solo!) el 10%. El segundo grupo (“Lo dicho y mostrado”), recordaban el 32%. El tercer grupo (“Lo dicho, mostrado y experimentado”), recordaban el 65%.
John Whitmore
Como ves, los resultados del estudio hablan por sí mismos. Cualquier cosa que nos muestren nos puede interesar mucho, pero el recuerdo cae considerablemente cuando sólo nos dicen algo. John Whitmore, el padre del Coaching Europeo, el Coaching Humanista, dice en su libro “Coaching. El método para mejorar el rendimiento de las personas”, que les mostró esté experimento a un par de instructores de paracaidismo que estaban enseñando los procedimientos de emergencia tan sólo mencionándolos. Y, claro, ¡se apresuraron a cambiar su sistema antes de tener que afrontar una caída libre!
Por eso, en cualquier cosa que queramos recordar o que queramos aprender, es sumamente necesario que nos cuenten como hacerlo, que nos muestren cómo hacerlo y que luego nos dejen hacerlo nosotros para que practiquemos. Sólo así nuestro recuerdo es más fuerte. Sólo así aprendemos realmente.
Practicar siempre
Es por ello que, en el curso que dirijo en Zaragoza de Experto Superior en Coaching Profesional hay una asignatura de cuatro horas cada módulo de sesiones tuteladas. Los alumnos aprenden lo que los profesores les hemos contado y luego se lo hemos mostrado, aprenden habiéndolo ellos. Porque es la única buena manera de aprender.
Mañana iré a Zaragoza. Este módulo viene Miriam Bieger, una gran profesional, para introducirles en el Coaching en la empresa. Y antes, yo tutelaré sesiones que harán los alumnos. Sesiones de Coaching reales, con objetivos reales. Para que así, de veras, salgan sabiendo hacer Coaching.
También para niños y adolescentes
¡Ah! Esto del aprendizaje es sumamente útil también para niños y adolescentes. Y me da que muchos profesores se “limitan” a decir la lección y el alumno es incapaz luego de recordarlo. Una pena…
Si tú quieres aprender a hacer algo, no lo dudes: ¡¡¡ponte a hacerlo!!!

Imagen Alex-Lehner ¿Cómo podemos aprender mejor?
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Totalmente cierto!!!!!!No sólo nos enseñas la teoría sino que nos das algo más importante…..apoyo, práctica y mucho cariño.Eres muy muy grande!!!!!!
Cris Q.
Que verdad mas grande !!!!! La práctica y la experiencia
Mayte M.
Elida, Cris y Maite, me habéis recordado que, cuando era pequeña y mis padres estaban ocupados con sus asuntos, yo jugaba sola con mis juguetes sin recibir ninguna instrucción verbal de cómo tenía que hacerlo. Era totalmente libre para hacer lo que quisiera con ellos. Y así, HACIENDO, aprendí a meter los aros de diferente tamaño en el cono aquel tan grande. ¿Os acordáis de ese juguete?. Qué momento ese, donde el adulto se pone a tu lado, y mete los aros muy despacito para que tu lo veas, lo aprendas y lo puedas repetir después. Ja!, pero que pasa, que te equivocas una y otra vez, porque sólo aprendemos haciendo y no mirando cómo lo hace tu papá. Me uno a vosotras en todo lo que decís. ¡Qué pena no recordar las emociones que salieron de nosotros en el momento que echamos a andar solos por primera vez!. Este es otro momento en el que las instrucciones no te sirven de nada.
Inma M.
Quería aclarar que las instrucciones me parecen necesarias, pero soy de la opinión que se deben dar las justas.
Inma M.