La siembra…. y la cosecha

Hace muy poco, en una conversación, una persona muy cercana, comentaba que un niño, de unos 7 u 8 años, estaba empezando a tener problemas en el colegio, porque quería ser el protagonista siempre, llamaba la atención, quería responder a todas las preguntas él, ganar siempre él… Y no habían detectado nada anómalo en él: no hay problemas en casa, no es un comportamiento excesivamente acusado, no le genera grandes problemas,… simplemente quiere ser el primero en todo, y claro, eso en clase genera situaciones algo difíciles, porque le cuesta ver a sus compañeros. Otra persona que estaba en la conversación comentó que hacía unos 2 ó 3 años que habían tenido una conversación en la que esto se predijo de alguna manera. ¿El motivo? ese niño estaba siendo acostumbrado a salirse con la suya siempre: en los juegos se le dejaba ganar, cuando estaba con otras personas y hablaba, enseguida se dejaba todo para escucharle, cuando pedía algo, inmediatamente se le complacía…. ¿cómo no va a querer seguir siendo el protagonista? Primero, es algo muy agradable y, segundo, no sabe otro comportamiento, no lo ha aprendido.

¿Les resulta familiar esta situación? Creo que es muy frecuente en nuestra sociedad de hoy. Y creo que es reflejo de una frase muy coloquial nuestra: “lo que se siembra se recoge”.

Pero ¿saben? aunque he empezado hablando de niños y de su educación, y siendo un tema en el que estoy muy concienciada, no quiero abordar sólo eso. Hay veces que pensamos que eso sólo pasa en las cosas de niños, de esta sociedad de hoy en día… Y sin embargo, yo creo que no.

Si miramos de manera más amplia podemos encontrar muchas de estas cosas en nosotros. En los adultos, en los profesionales, en nuestro día a día.

Lo que se siembra se recoge.

Y muchos a veces nos sentimos mal porque no tenemos buenas relaciones personales. Y nos olvidamos que en un tanto por ciento muy elevado, lo que se siembra se recoge.

Y muchos a veces nos sentimos mal porque no tenemos el trabajo de nuestros sueños. Y nos olvidamos que en un tanto por ciento muy elevado, lo que se siembra se recoge.

Y muchos a veces nos quejamos porque nuestro ocio no es el que nos gustaría… y nos olvidamos que lo que se siembra se recoge.

Y….

Podría seguir, pero creo que nos hacemos una idea.

Obviamente, reconozco que la vida tiene un componente de imprevisión y de “no control” que escapa a nuestras manos. Obviamente, se que no todo depende exclusivamente de nosotros. Lo sé. Sin embargo, creo que es nuestra obligación hacer todo lo que está en nuestra mano para diseñar nuestra vida. Y sembrar aquello que queremos ver crecer en ella.

Sembrar Valores, sembrar Actitudes, sembrar Comportamientos, sembrar Pensamientos, sembrar Gestos, sembrar Acciones,…. SEMBRAR.

Y sembrar como siembra un agricultor: sabiendo que no va a ver el fruto mañana, ni pasado, ni al otro. Sabiendo que, en algunos casos, tardará casi un año entero en poder disfrutar ese fruto. Sembrar sabiendo que esa siembra quedará estéril si no va a acompañada de un cuidado esmerado, diario, a veces en condiciones climáticas muy adversas, a veces en la completa “esterilidad”. Pero el agricultor sigue sembrando, y volverá a hacerlo el año siguiente….

Creo que todos deberíamos hacernos la siguiente planificación:

+ en primer lugar, preguntarnos que fruto queremos recoger en nuestra vida. Es el paso más importante de todos. Porque si quiero recoger peras, haré muy mal en coger la primera semilla que encuentre, porque puede ser trigo, …o cizaña. Es marcarme el OBJETIVO.

+ en segundo lugar, informarnos de qué características tiene esa semilla: qué cosas voy a tener que hacer para que vaya creciendo: Preguntarnos sobre todo, qué VALORES hay detrás de ese objetivo. Y qué ACTITUDES y que capacidades debo potenciar en mi para lograrlo

+ en tercer lugar, preguntarnos qué cosas pueden entorpecer el crecimiento de esta “planta”. Qué CREENCIAS me pueden estar limitando (internas: creencias acerca de mi mismo y externas: creencias acerca de los demás); qué pensamientos me limitan a veces; qué actitudes yo debo modificar porque no hacen bien al crecimiento de esa planta; qué frenos me estoy poniendo yo a mi mismo…

+ en cuarto lugar, ponerme planes de acción, de manera que convierta esos valores y esas actitudes en ACCIONES concretas que den vida a lo que quiero vivir. Eso es básico. Como ya saben, es la base de mi profesión: “No hay Coaching si no hay acción”. Yo añado: “no hay resultados distintos si no hay acciones distintas”. Planes de acción que estén marcados en el tiempo (no vale decir: “ya haré algún día…”) y que sean a la vez realistas y motivantes.

+ en quinto lugar, cultivar un arte: la paciencia. Saber que tendré que repetir muchas veces muchas cosas, que tendré que esperar a veces mucho, a veces no tanto. Pero convencidos de que si he sembrado peras y hago todo lo que esa planta necesita, dentro de un tiempo podré disfrutar de sabrosas peras, con la enorme satisfacción que da la obra creada.

No lo olviden: …. lo que se siembra, se recoge.

¡¡Feliz Siembra!!!

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