Leer es más que deletrear sílabas. Leer es más que recitar palabras.
Leer es palpitar al mismo ritmo que palpitaba el corazón del escritor cuando componía su obra.
Leer es poner en marcha la imaginación y, a partir de lo escrito, volar por mundos nuevos.
Leer es que tu alma se ensanche sin moverte físicamente, pero moviéndote con todo tu ser.
Leer me ha hecho ser quien soy. Porque tras la lectura mi ser siempre era un centímetro mayor (o un metro tras leer a los grandes).
A Juan Pablo y a Alex no les compro golosinas. No son buenas. Tampoco les compro casi juguetes, tienen demasiados. Sin embargo todos los meses vamos a una librería y compramos un libro para cada uno.
Ahora Juan Pablo sabe leer, pero hace unos meses no sabía. Alex no sabe. Pero ambos disfrutan muchísimo de la lectura. Tanto de que nosotros les contemos un libro o de leerlo ellos.
Porque leer es más que deletrear palabras. Leer es unir el corazón con tus hijos y darles la mejor herencia que unos padres pueden dar: abrirte al alma de otras personas.
Dale esa herencia a tu hijo. Te lo agradecerá toda su vida.
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¡Qué grande!
Carmen C.
¡Me encanta!
En los colegios muchas veces se confunde (en mi opinión) lo positivo que es leer con que "lean mucho", y en las clases se hacen "carreras de lectura" para "ver quién lee más", y muchas veces ni se enteran de lo que leen (hay muchísimos problemas de comprensión lectora).
Yo siempre prefiero, más allá de que lean 5 libros ó 15, despertarles ese "gusto por la lectura", ese "gusanillo" que les atrape, y que lean lo que lean, mucho o poco, lo disfruten y saboreen… y si es así ya llegarán luego más y más…
¡Más libros y menos Pokemons! 😉
Un abrazo,
Jorge C.