Acuerdos

Si te digo que educar a niños es una tarea difícil, seguro que no te digo nada nuevo. Los padres se enfrentan a diario a berrinches, a enfados, a caprichos, a lloros (todo a la vez no, eso sí). Y, sobre todo, se enfrentan a la duda de si lo estaremos haciendo bien o no. ¡¡Ningún padre quiere fallar en esta tarea!! Nuestros hijos nos importan demasiado como para fallar en la tarea de su educación.

Sin embargo, los niños no nacen con un manual de instrucciones. Y cuando nos hacemos padres, no nos dan un curso express (un máster sería lo adecuado) acerca de cómo educar bien a nuestros hijos.

Así que vamos aprendiendo a ser padres, al mismo tiempo que los niños van aprendiendo a ser niños y futuros adultos. Por eso es tan importante en la ecuación Educación = papel del Niño + papel del Padre, tener claro que ambos somos personas y que tenemos que tratarnos con la dignidad que toda persona tiene inherente.

Si tienes niños de 5 o 6 años, seguro que estás pasando por la situación que estoy pasando yo. Juan Pablo, que es un niño bueno, está sacando mucho enfado, mucho genio, mucho exigir cosas. A mí no me preocupa, sé que forma parte del proceso de maduración, es una manera que tiene el niño para empezar a pensar en lo que quiere y en hacerse oír. Así que, como sé que es parte de un proceso, estoy tranquila.

Eso no significa que esté de brazos cruzados, dejando que se enfade por cualquier cosa, que exija lo que él quiera, que chille. Los enfados son una emoción más, y cómo tal tenemos que sentirla. La rabia tiene 3 funciones: nos permite defendernos y de cuidarnos; genera perseverancia en la conducta, nos permite continuar en aquello que queremos; y nos ayuda a la auto-determinación, nos ayuda a definir bien quién soy yo y esto es lo que quiero. Si quieres seguir profundizando en este tema, te invito a ver un video en YouTube de Cynthia Santacruz. El papel mío, como madre es ayudarle a aprender a gestionarla sin que le haga daño a él y tampoco a los demás.

Para eso, además de mi propia formación (ser Coach reconozco que ayuda bastante, y la formación en Inteligencia Emocional que tengo de la universidad de Alcalá), no dejo de leer libros. El libro que ahora mismo estoy leyendo es “Cómo hablar para que tus hijos escuchen y como escuchar para que tus hijos hablen” (de Adele Faber y Elaine Mazlish). En este libro leí hace poco, que cuando hay diferencia de opiniones es bueno seguir los siguientes pasos:

1.- expresar (o dejar que el niño exprese si sabe hablar) cómo se siente él respecto a el tema
2.- expresar cómo se siente el adulto respecto al tema (por favor, siempre sin decir nada sobre el niño)
3.- hacer un brainstorming (lluvia de ideas) de posibles soluciones (en este punto los dos dirán cualquier solución que se le ocurra, y no se juzgará, ¡no vale decir “qué tontería” o “eso no me gusta”!). Se escribirán todas las soluciones. El que el adulto se ponga a escribir hace que el niño considere que se le toma en cuenta, que sus emociones son importantes.
4.- una vez dichas todas las posibles opciones se evalúan. Se ve que es viable (a los ojos de los dos) y lo que no lo es.
5.-se escribe la solución elegida (que puede ser una mezcla de varias soluciones)

Cuando lo leí, me pareció bastante interesante. Y hoy he tenido la suerte de poder ponerlo en marcha.

Muchos días trabajo en mi despacho en casa. Normalmente trabajo en horas que los niños están en el cole. Todos los días como con Juan Pablo. El problema es que hay veces que tengo que hacer llamadas a clientes a la hora de comer. Y hoy ha sido uno de esos excasos días. Así que he empezado a comer con Juan Pablo y le he dicho que cuando terminara iba a ir al despacho a hacer una llamada y que él, cuando terminara podía ir al salón a jugar. A Juan Pablo no le ha gustado la idea. Y se ha puesto a gritar y a llamarme. Y luego, más silencioso ha entrado en el despacho. Con cara de “lo siento mamá” se ha acercado a mí. Yo estaba enfadada, pero he decidido gestionar mejor el enfado. Así que le he dicho: “Juan Pablo tenemos que hablar”.

Le he preguntado que cómo se había sentido cuando me he ido al despacho. Él me ha contestado: “Mal” (yo iba repitiendo lo que me iba diciendo, para que se sintiera escuchado y luego preguntaba “¿Y qué más?”). “Me ha dado miedo. Y cuando siento el miedo me parece que veo monstruos. Me he sentido sólo”. He repetido con palabras textuales lo que me ha dicho y le he preguntado si le había entendido bien. El ha sonreído y me ha dicho “Sí, me has entendido bien”.

Entonces le he pedido permiso para decirle cómo me he sentido yo. “Yo me he sentido poco respetada. Necesitaba hacer una llamada y no me he sentido respetada”.

“¡Así que tenemos que encontrar una solución! ¿Te parece que busquemos distintas soluciones?”. Y me he puesto de pie y he ido a buscar un papel y un boli. Juan Pablo estaba sorprendido con la idea de anotar las distintas soluciones.

Ha comenzado a hablar él. Y lo primero que dice es: “hacerte caca en los pantalones” (por dentro me partía de risa). Yo con actitud de escucha, lo he apuntado sin hacer ningún comentario. Juan Pablo alucinaba. “¿Lo vas a escribir mamá?”. “Sí, ahora vamos a poner todas las ideas que se nos ocurran y luego, cuando tengamos todas las distintas soluciones ya nos pondremos a ver cual nos convence más”.

A partir de ese momento, Juan Pablo ha comenzado a decir distintas opciones. Ha sido muy creativo. En la foto puedes ver todas las soluciones que se le han ocurrido. De más de 12 opciones yo sólo he dicho 4.

Una vez escritas todas, hemos pasado al punto 4, evaluamos todas las opciones. Juan Pablo me ha pedido poner él el signo de Ok o una X si no era buena opción.

La primera (la de la caca) él ha dicho “ésta es buena”. Yo he contestado “pues a mí no me parece buena. Primero porque tendría que estar poniendo muchas lavadoras. Y segundo porque tú olerias fatal e irías al cole oliendo mal”. Él entonces ha tachado esa opción.

Ha ido poniendo los signos en cada una de las opciones. Alguna ha tenido más de 6 Ok.

Finalmente hemos llegado al punto 5. “Juan Pablo, de todas las opciones que a los dos nos convencen, ¿cuál quieres elegir?”. Él me ha pedido un papel para escribirlas.

Para mí, lo importante de todo esto han sido dos cosas: la primera es que hemos buscado juntos la solución  (“¡Mamá somos un gran equipo!”, me ha dicho). La segunda es que los dos hemos aprendido a gestionar el enfado de forma pacífica.

Estoy muy orgullosa de mi hijo mayor.  #proudmother
#inteligenciaemocional
#gestionaremociones

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

2 Comments
    • Jorge C.
    • 18 octubre, 2016
    Responder

    Qué maravilla!!

    Me encanta cómo lo has gestionado. Tomo nota, como profe, para aplicarlo en el aula. Es increíble el potencial que tiene el coaching para educar.

    Este curso tengo una clase a priori complicada. Les he dado a cada uno una tarjeta con retos que les planteo, en positivo, para este curso. Están bastante motivados. Además de eso al iniciar el curso les pregunto qué quieren conseguir este curso y todo lo que ocurre lo redirijo hacia ahí, haciéndoles responsables de su propio proceso.

    Tomo nota también del video y libro que recomiendas, muchas gracias!!

    Un abrazo enorme,

    Jorge C.

  1. Responder

    La verdad es que intento ser una buena madre, amigo Jorge. No siempre lo consigo. Lo que si consigo es seguir intentándolo, es decir, nunca tiro la toalla.

    El libro, si puedes, léelo. Su enfoque a mi me gusta mucho, además da muchas herramientas que puedes poner en marcha.

    Respecto a tu nueva clase, no tengo la menor duda de que va a ser estupenda. Tú tienes vocación de maestro, y eso, como primer paso es crucial. Y luego, lo de la tarjeta con los retos positivos… ¡¡es una gran idea!!

    ¡¡Eres genial!!

    Un beso enorme

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