No sé si se han dado cuenta de una cosa: de vez en cuando el día se presenta con un regalo inesperado. Y es muy importante estar atentos para saber detectarlo, acogerlo, agradecerlo…. y en su caso, aprovecharlo. Mi regalo inesperado de este día ha aparecido en el blog de una gran amiga y excelente Coach: Azucena Vega, blog que les recomiendo encarecidamente visitar (azucenavegacoach.com).
Azucena comenta que en 1933 (cuatro años después del crack del 29) John Maynard Keynes, genial economista, denunciaba el despilfarro de la sociedad occidental. Y comenta cómo en un discurso histórico ante el gobierno irlandés Keynes aconsejaba a políticos-economistas y poderosos a invertir en belleza. Belleza en forma de árboles, de espacios de uso público, de poesía, de pintura democrática y liberadora, de teatro y deporte. Belleza como sinónimo de creatividad- imaginación y diversión. Y Azucena termina comentando que a veces Menos…es más.
Estas palabras me han hecho reflexionar mucho. Pienso que las personas verdaderamente felices son aquellas que saben disfrutar de la vida sin necesitar grandes cosas. Un adagio popular dice: “No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita”. Y estas palabras son especialmente interesantes en estos tiempos de crisis.
Es cierto que estamos viviendo una época difícil. No voy a ser yo quien lo niegue. Y si no que se lo pregunten a los cientos de miles de parados, o a las empresas que están teniendo que cerrar, o a las miles de personas que están hasta el cuello con la hipoteca… Que la crisis está ahí y nos afecta, es un hecho.
Sin embargo, creo que, en esta sociedad consumista, un aprendizaje muy necesario es aprender a disfrutar de la vida en las “pequeñas” cosas, que son las que realmente nos hacen fluir. Aquellas en las que uno puede conectar con su YO más profundo, ese que permanece sereno, que sigue sonriendo, que sigue creyendo en la belleza, aquella por la que pedía apostar Keynes.
Keynes aconsejaba invertir en belleza a políticos-economistas y poderosos. Sin embargo, no todo lo tenemos que dejar en manos de los políticos. Creo que hay muchos más espacios de belleza a nuestro alcance, a los que quizás no prestamos atención del todo. Por ejemplo, se me ocurren varios: hobbies, deporte (salir a correr, andar, coger la bici e ir al campo, …no hace falta apuntarse a un gimnasio), lecturas, cuidado espiritual, pasar una tarde con un buen amigo, un buen baño, colaborar con una ONG…
¿Qué tal si cada uno de nosotros hacemos nuestra propia inversión personal en nuestra belleza? La mayoría de estas cosas no dependen de nuestra cuenta corriente, no nos engañemos, y si aumentarán mucho nuestra Cuenta Emocional. Por ejemplo, crear un hogar donde nos sintamos a gusto cuando lleguemos cansados de la jornada no tiene por qué necesitar dinero, basta simplemente con sacar ese tiempo que a veces no dedicamos para ordenar esas cosas que tenemos que colocar, pendientes desde hace mucho tiempo, tirar (o donar) lo que ya no necesitamos y poner una vela aromática y buena música mientras lo hacemos. Liberarnos de lo que no nos sirve, para dejar entrar cosas nuevas. Y les aseguro que su Cuenta Emocional aumentará mucho. Y ese es sólo un ejemplo.
Una de las claves de mi profesión, el Coaching, es llevar al coachee (cliente) a la reflexión. Pues bien, les invito a reflexionar qué otras cosas pueden hacer para, sin ninguna necesidad de dinero, introducir más belleza en sus vidas. Como decía Azucena, con Creatividad, imaginación, diversión…
Aumente su Cuenta Corriente Emocional, ¡¡Feliz Búsqueda de su Belleza!!
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