He recibido numerosos correos de amigos opinando sobre la pregunta que les hacía en las entradas anteriores. Correos en los que me comentaban que para muchos de ellos era la primera vez que se planteaban esa pregunta, que les había llamado la atención, puesto que realmente el planteársela les hacía, a su vez, plantearse otras actitudes.
Afortunadamente, la gran mayoría llegaba a la conclusión que cree que el hombre es bueno, que en su esencia es bueno. Un amigo (desconocido, claro) de Méjico me preguntaba “Llegado a esa conclusión, me ronda una pregunta: ¿Y por qué, entonces, hay tanto mal? o mejor, ¿por qué a veces nosotros mismos mostramos aspectos tan “malos” de nosotros mismos“. Mi respuesta a esas preguntas (que muchas veces me he hecho sobre mí misma) es que es debido a que muchas veces actuamos con heridas que no hemos curado; que a veces tenemos muchos miedos nuestros que reflejamos en los demás, … y todo eso hace que no actuemos desde la mejor versión de nosotros mismos, sino desde una versión “defectuosa”.
Un amigo de Barcelona me comenta que le ha llamado la atención el que, precisamente estos días, haya planteado este post (supongo que le extrañe porque estoy en la recta final del embarazo y …debería estar pensando en otras cosas, jejeje). ¿Por qué he planteado estos post?
Muy sencillo.
Como Uds. recordarán, soy la Directora de un Programa Formativo en Coaching, certificado por la Asociación Española de Coaching (ASESCO), en Zaragoza. En otras palabras: estoy formando profesionales del Coaching en Zaragoza. ¡¡Cuántas satisfacciones me está dando este curso!! Tengo la enorme satisfacción de contar con unos alumnos excepcionales, dispuestos de verdad a aprender, a cuestionarse, a plantearse nuevas maneras de ser y hacer las cosas. Y además es precioso el poder acompañar a la persona en su proceso de abrirse, integrar nuevos conocimientos y dar lo mejor de ella misma… para luego ser el mejor profesional que puede ser. ¡¡Soy una gran privilegiada!!!
Bien, pues como Uds. también saben, de vez en cuando me gusta pedir feed-back a los alumnos, para saber si están contentos con la enseñanza recibida, si el curso está cumpliendo sus expectativas, si están contentos conmigo como profesora o con otros profesores.
Bien, hace unas semanas les pedí ese feed-back. Y ¿saben lo que más se ha repetido en los comentarios de los distintos alumnos? La gran mayoría me comenta que está sorprendido, y me agradece enormemente, por haber sido capaz de generar una atmósfera, un ambiente, de compartir, de unión, de dar lo mejor de sí mismos, de poder abrirse y crecer en confianza, sabiéndote aceptado, respetado, cuidado y ayudado. La mayoría de los alumnos comentan que eso hace a este curso diferente de otros cursos en los que han estado. Y que esto es lo que más les está ayudando en su aprendizaje, puesto que pueden integrar los conocimientos en un entorno seguro y contando con el respeto y la ayuda de sus otros compañeros.
¿Saben? No me sorprende. ESO ES EL COACHING. Eso es mirar a la persona desde el estilo Coaching. Cuando tú miras al otro desde su Potencial, cuando le miras Sin Juicio, cuando le miras en su Esencia, cuando le miras con Amor y desde el Amor… el otro se siente acogido, respetado, cuidado… y se abre. Sin duda. Y es entonces cuando es capaz de dar lo mejor de sí mismo. Cuando es capaz de mirar sus miedos de frente, sus heridas, y ponerse en acción para construir.
Eso es la esencia del Coaching. Y para mí va más profundo. Antes de ser Coach eso sí que lo tenía claro: en el interior del Ser Humano hay muchos más elementos de bondad, de potencial, de maravilla… que elementos malos. Y cuando miras al otro así, cuando consideras que el Hombre es bueno… entonces le estás dando la oportunidad de mostrarlo, de dar lo mejor de sí mismo. De SER LA MEJOR VERSIÓN DE SÍ MISMO.
Todo esto lo he comprobado durante los muchos años que trabajé como profesora de adolescentes, los años de formadora, los años de investigadora, ahora como coach y formadora de Coaches… Al mirar al otro desde el potencial, el otro se crece. Siempre. Y les lanzo estas preguntas:
¿y qué pasará cuando mire al otro desde su potencial en su empresa? ¿Y en su familia? ¿y cuando se mire a Ud. mismo con esa mirada?
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Hola Elida.
A tavés de ASESCO he llegado a tu página y la sensación que me ha quedado es de absoluta alegría. No puedo decir otra cosa. Estoy encantada con las reflexiones que he leído.
Desde que conocí a Rousseau en el colegio y su "el hombre es bueno por naturaleza", me declaré seguidora de esta máxima. Cierto es que existe el mal. Pero ¿mal puro?. Creo que muy, muy poca gente lo es. Si a aquellos que consideramos como "malos" les entendiéramos, intentáramos ponernos en su lugar, en sus circunstancias, en lo que han vivido, quizás disminuiría el nº de personas a las que consideramos malos. Fundamental es preguntarse ¿qué habría hecho yo, cómo me habría comportado en las mismas circunstancias y si fuera vivido lo que esas personas?. Seguramente habría sorpresas y puede que hasta hiciéramos buenas a algunas de ellas. Ojo, que no se trata de disculpar un mal sino de tratar de entender porque se ha hecho.
Es cierto que el ser humano es capaz de las mayores atrocidades, de guerras, asesinatos, … pero también es generoso y acogedor con el vecino que se ha quedado sin trabajo, educador que se queda en sus horas libres con esos alumnos que les cuesta aprender, amigo hasta el infinito de ese amigo que está pasando por un mal momento y necesita asistencia las 24 horas y creador de maravillas como el David de Miguel Ángel, la maravillosa música de chopin, el dibujo que me hizo la niña de mi amiga….
¡Más corazón en todo lo que hagamos!
Un abrazo.
Gemma