Sabes que trabajo con muchos directivos. De muy alto nivel. Sabes que les ayudo a conseguir sus objetivos. Sabes que mi trabajo me apasiona, que con él encontré mi verdadera vocación profesional. Sabes que voy más feliz que una perdiz a trabajar.
Pero, ¿sabes lo que de verdad me apasiona? Lo que más me apasiona, no ya de mi trabajo, sino de la vida en global es encontrar a la persona. La PERSONA que está dentro del cliente, la PERSONA que está detrás de un papi del cole, la PERSONA que está detrás de un alumno, la PERSONA que está detrás de un lector de mis artículos. Es lo verdaderamente apasionante de la vida: encontrar Personas.
Hace mucho tiempo (antes incluso de conocer el Coaching), me di cuenta de que para encontrar a la Persona, yo me tenía que atrever a mostrarme. Porque si yo no me atrevo a mostrarme, el otro no se va a atrever a mostrarse. Porque todos tenemos miedo a mostrarnos. Y si yo me atrevo a mostrarme el otro se atreverá. Como dice el poema de Marianne Williamson, “en la medida en que nos liberamos de nuestro temor, nuestra presencia libera automáticamente a otros”.
Cuando yo me abro, abro la puerta para que el otro pase y se abra a su vez.
Esta semana se me han mostrado varias personas. Todas contándome algo duro para ellas. Una amiga, que está intentando quedarse embarazada se ha abierto a mí y me ha contado cosas por las que mucha gente, probablemente se hubiera metido con ella. ¿Por qué? Por nuestra amistad, claro, y también porque ella sabe que yo he sufrido 5 abortos y que la podría entender.
Otra, me ha contado algo muy duro para ella, en el aspecto sexual. ¿Por qué? Porque yo en cierta ocasión le conté algo mío personal. Y al contarle yo algo íntimo, al abrirme, indirectamente le estoy diciéndole que se dé permiso a abrirse a ella. Me escribió un correo en el que, entre otras cosas (que no cuento por confidencialidad) decía: “Sé que es algo que debe haber dentro de mí, pero no sé que puede ser. Y ahora estoy leyendo el e-mail y me entran ganas de llorar, es algo que no tengo superado, por mucho que quiera creer lo contrario. […] Muchísimas gracias por todo! sé que todo esto es un proceso y estoy juntando las piezas de puzzle y sé que un día lo conseguiré. […] Gracias de nuevo por tus palabras, tienes ángel!”.
La última ha sido hoy mismo. He puesto en Facebook un artículo que escribí hace justo un año (Tiene metástasis), y ella me ha escrito abriéndose totalmente. Me ha contado que está luchando contra un cáncer de mamá desde hace meses y ahora está en tratamiento de quimioterapia. Me ha escrito una cosa preciosa, que quiero compartirla contigo: “Y quería contarte que en este tiempo he vivido momentos como el que has descrito. Se han acercado a mi personas que me han dado ayuda y consuelo, sin pedirlo, y a las que no se si algún día podré devolver ese abrazo reconfortante. Cuando todo esto pase, me gustaría hacer algo para devolver a la vida lo que me ha dado. Todo llegará. Muchas gracias por ser uno de esos ángeles que, de vez en cuando, se cruzan en nuestro camino”.
Cada vez que una Persona se me muestra, yo siento la necesidad de ponerme de rodillas ante sus pies. Porque es lo más grande que puedo recibir: a la PERSONA. Por eso no me gusta ir por la vida “presumiendo” de clientes, ni de mi gran hacer, ni de nada. No. Porque para mí todo eso, realmente, no tiene ninguna importancia. Quiero decir, para mí es igual de importante tener un cliente que es un CEO de una multinacional, que un cliente que sea ama de casa. Porque para mí lo que da valor al cliente no es el “titulito” que pone en su tarjeta. Lo que da valor al cliente es la PERSONA que hay dentro.
Por eso, hace muchos años me convertí en buscadora de personas. Porque eso es lo que de verdad importa: la persona.
Y por eso, hace muchos años entendí y acepté las reglas de juego en la búsqueda de personas. La primera (¡y principal!) es que si quieres encontrar a una persona, primero te tienes que mostrar tú.
¿Te animas a convertirte en buscador de personas? ¿Aceptas la regla de mostrarte tú primero? Ahhh!! Y si alguna vocecilla en tu interior te dice: “no, no te muestres, que te harán daño”, ¡¡no le hagas caso!! Cuando muestras tu Fragilidad, sólo recibes muuchooo amor. J
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Me encanta el artículo. ¡¡¡Que gran verdad!!!
Todo tiene un proceso de cambio y no siempre es fácil.
Cada vez tengo más claro que mi próximo objetivo será buscadora de personas.
Besos, Silvia B.
Grande como siempre, Elida!!! Un beso enorme
Susana T.
Interesante leerlo, vale la pena
Encarna C.
¡Precioso!
Pilar G.C.
humano, real, bonito.
gracias
Andrea L.
Gracias Elida siempre por esas palabras, las siento así como dices, pero es verdad también que a veces sientes que esa apertura hiere dentro, que a veces quieres tirar la toalla y renunciar a guiarte por ese sexto sentido.
Gracias porque recuerdas con tu reflexión que lo importante viene del interior.
Pilar dF. S.
Me ha encantado. ¡Cuánta verdad hay ahí!
¡Lo comparto, por supuesto! GRACIAS.
M Isabel H.J.
Es precioso Elida, te has explicado de maravilla, qué bien escribes, qué bien te expresas.
La verdad es que es muy gratificante encontrar a las personas.
Tienes un punto de vista mágico, con reflexiones que me encanta leer y comparto totalmente.
Elvira T.
¡¡Buscadora de personas!!!
El truco es mostrarse.
¡Qué grande!. Lo comparto, Me encanta
Nuria C.
Todo tiene un proceso de cambio… y no siempre es fácil. ¡¡Qué gran verdad, Silvia!!
¡Me encanta tu próximo objetivo! Aunque… para mi que ya estás en camino de conseguirlo.
Besos, Élida
¡Gracias, Susana! ¡Gracias!
Besitos, Élida
¿Verdad, Pilar G.C.? 😀
Qué bonito lo que has puesto Andrea. Humano, Real y Bonito.
¡Gracias a ti por tu contribución!
Ayss, Pilar! Es verdad que esa apertura a veces hiere.
Por ese mismo motivo he terminado diciendo que "Y si alguna vocecilla en tu interior te dice: “no, no te muestres, que te harán daño”, ¡¡no le hagas caso!! Cuando muestras tu Fragilidad, sólo recibes muuchooo amor ". Porque si le haces caso a esa vocecilla de tu interior (que no deja de ser un miedo), al final tirarás la toalla y renunciarás a guiarte por ese sexto sentido (la intuición). ¡¡Y qué triste sería!!
Mi experiencia personal es que es verdad que a veces, al abrirme yo, me han hecho daño. Pero en mi experiencia personal, si me han hecho daño 1 vez, me han devuelto mucho más AMOR, 100 veces más… o 1000!!
Gracias por abrirte para expresar lo que has compartido, amiga.
¡Gracias a ti, María Isabel H.! Gracias de corazón.
Jajaja, Elvira. Me da que tú has experimentado lo que he contado en este post. De primera mano.
Gracias por tus palabras. Me estimulan a seguir escribiendo y compartiendo mis pensamientos. Si a una persona (¡¡solo a una!!) le sirven… ¡¡han cumplido su misión!!
Un beso enorme, guapa
Me encanta que te encante, jejje Nuria 😀
Has dado en el clavo: el truco es mostrarse.
Besos, Élida
Gracias a ti por lo que aportas, sigue así
Carmen J.
¡Gracias. Carmen!
Elida