Un amigo seguidor de este blog, César, me mandó la semana pasada este video de You-Tube, con el testimonio de Albert Casals. Te invito a verlo, pues puede resultar interesante.
Una enfermedad, mononucleosis, seguida de una leucemia, le dejó, de niño, postrado en una silla de ruedas. Redujo su movilidad y, probablemente en ese momento, pudo reducir sus sueños. Seguro que te ha llamado la atención varias cosas. Pero quiero invitarte a detenerte en el minuto 2:40. Albert hace un comentario sobre el que merece la pena reflexionar:
“Yo sé que ahora estoy feliz. Por eso es muy arriesgada la idea de cambiar una cosa del pasado, porque quién sabe si cambiando una cosa, y además una cosa tan importante como el poder andar, ¡quizás no hubiera empezado a viajar!, ¡quizás no hubiera terminado siendo tan feliz como ahora! Con lo cual es muy arriesgado decir si sería más o menos feliz de otro modo. Es muy difícil“
¡¡No puedo estar más de acuerdo con esas palabras!! Ya he escrito varias veces en esta línea. (por ejemplo: Los tres pelos del hombre feliz)
Conozco muchas personas que emplean mucho tiempo en lamentar las cosas que les han pasado. Más graves, menos graves. No importa. Lo que importa es que emplean mucho de su tiempo y de su energía en lamentar esos momentos, en pensar que si “eso” no me hubiera pasado yo ahora sería/podría… y esos pensamientos les llevan, inevitablemente al pesimismo, a la derrota personal. Porque se están centrando en algo malo y, además, que no pueden cambiar.
¡¡Qué distintas son, sin embargo, las personas que aceptan las situaciones que la vida les va poniendo y las emplean para seguir creciendo!!
Muchas veces lo he dicho en este blog: Aceptación no es lo mismo que Resignación. Resignación para mí es esa actitud de agachar la cabeza y decir interiormente: “pobrecito de mí, no puedo hacer nada”. La Aceptación es mucho más grandiosa. Es asumir que “eso” ha pasado, para, a continuación, levantar la mirada y decir: “bien, con esto qué puedo hacer, qué puedo aprender, qué puedo sacar de mí mismo para crecer”
Mi experiencia personal va en esa línea: los momentos más duros y difíciles de mi vida, han sido los que luego han conseguido que yo diera lo mejor de mí, que saliera de mi zona de comodidad y creciera. Ojo, eso no significa que hayan estado exentos de sufrimiento. No. Eso significa que, a pesar del sufrimiento, uno puede mirar dentro y decir: ¿qué talentos tengo que puedo poner a trabajar?, ¿qué puedo dar de mí para vivir esta situación como quiero vivirla?, ¿qué puedo aprender de esto?
Mira, en uno de los programas de formación de Coaching que imparto, he tenido la inmensa suerte de tener como alumna a Teresa Perales. Nadadora. Medallista Olimpica, con uno de los palmarés más ámplios de los deportistas españoles. A los 19 años una enfermedad la dejó en silla de ruedas, sin movilidad de cintura para abajo. Una circunstancia en la que a cualquiera se le puede venir el mundo encima. Y, en esa circunstancia, y por hacer algo de deporte para mantener sus músculos activos, ella entró en el mundo de la natación… y se despertó la nadadora olímpica, ganadora de medallas de oro, que había dentro de ella.
Y yo lanzo la pregunta: ¿hubiera entrado Teresa en la natación de no haber tenido esa circunstancia? No se sabe, probablemente no, pues su vida ya estaba “enfocada”. ¿Hubiera salido la campeona olímpica? no se sabe. ¿Hubiera sido Teresa tan feliz como es hoy? No se sabe. ¿Se hubiera sentido tan orgullosa de sí misma, de sus esfuerzos, de sus logros, de sus victorias? No se sabe. ¿Ha sido bueno o ha sido malo el caer en silla de ruedas? No se sabe. Pero, como dice Albert, es muy arriesgado pensar en si eso no hubiera pasado.
Te invito a que empieces a mirar tu vida con otros cristales. Probablemente aquello que más te ha hecho sufrir, ha sido lo que más a sacado lo mejor de ti.
Y si así no es, si hasta ahora no ha sido así, te invito a que, a partir de ahora, cuando venga una situación que “no es buena”, la vivas de otra manera, con Aceptación y buscando el “¿qué puedo dar yo en esta situación… para SER MI MEJOR VERSIÓN?
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