Llevo varios días pensando en compartir con Uds una cosa. Y es que hay algo que me llama mucho la atención. Verán: recibo muchos comentarios de lectores en los que, aunque cada uno me hable de una cosa diferente, suelen coincidir en algo. La gran mayoría me comentan que les gusta cómo transmito alegría, positividad, empuje, fuerza, ganas…. Y me lo dicen un poco con admiración. ¡¡Qué bonito ser así!!
Y es algo bonito. Me gusta que me vean así, por supuesto.
Sin embargo, esto me hace pensar mucho. Y lo quiero compartir con Uds. porque no me gustaría crear una idea equivocada. Muchas personas piensan que el ser alegre, o el tener fuerza, o el transmitir ganas, es algo que viene de dentro, como si lo tuvieras o no lo tuvieras. Como si estuviera en los genes. ¿Lo tienes? ¡¡Enhorabuena, en la loteria de la vida te han tocado unos genes guays!! ¿No lo tienes? ¡¡Vaya, mala suerte, qué pena!! Otras personas piensan que ese tipo de actitudes de alegría, de empuje, de fuerza, etc, dependen más bien de las cosas que te pasan, de cómo te va la vida. ¿La vida te sonríe? ¡¡Enhorabuena, entonces puedes estar alegre, con fuerzas, con ganas, ..feliz en una palabra!! ¿Estás teniendo problemas? ¡¡Vaya, mala suerte, qué pena!! Entonces es normal que no estés alegre, no tengas fuerzas, etc… vamos, que no seas feliz.
Y sin embargo yo defiendo otro tipo de actitud ante la vida. Un escritor que me encanta, Jose Luis Martin Descalzo, decía: “Ser feliz no es carecer de problemas, sino conseguir que esos problemas no alteren la serenidad de la base del alma“. (por favor, leanlo de nuevo, que la frase es preciosa) ¡¡¡Todos tenemos problemas!! ¿Acaso piensan, amables lectores, que yo no los tengo? ¿Creen que no tengo cosas que me generan sufrimiento, que me causan miedo, me duelen o cuestan? ¡¡Claro que sí!! ¡¡Como todos!!
Uno no puede elegir las cosas que le pasan. O cómo le tratan los demás. O las dificultades que encuentra. Pero uno SI puede elegir la actitud interior con la que los quiere afrontar. Yo descubrí eso hace tiempo. Y tome una DECISIÓN (porque no duden que es una decisión, que además hay que mantener) de ELEGIR siempre afrontarlas con ánimo positivo, con alegría, con fuerza. Centrándome en lo que puedo hacer y dejando a un lado aquello en lo que yo no puedo hacer nada.
Todos tenemos la posibilidad de elegir. Y de nuestra elección dependerá cómo nos vaya y como nos mostremos. Porque… en los días crudos y fríos de invierno uno puede elegir ir por la acera soleada o por la acera de sombra. Y según elija, pasará más frío o menos…. ¿Qué quieren elegir Uds.?
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Chapó! Bajo mi punto de vista has descrito los pensamientos que yo misma tengo a veces respecto a la "lotería de la vida".
Gracias por hacerme reflexionar sobre este tema y así darme cuenta de nuevo de algo muy imporante: todos los días uno toma la decisión de querer ser o no ser feliz.
Si elegimos SER FELIZ hay que trabajarlo, haciendo todo lo que esté en nuestras manos (y lo que no, como bien dices, pues tomándolo de la mejor manera posible).
La frase de Jose Luis Martín Descalzo ya forma parte de mi cuaderno de reflexión.
En los días crudos y fríos de invierno quiero ir por la acera soleada, Élida. Gracias por estar ahí.
Un beso. Cris.
Me apunto esta frase: "Ser feliz no es carecer de problemas, sino conseguir que esos problemas no alteren la serenidad de la base del alma" 🙂