Compasión

El artículo que escribí el pasado 25 de Noviembre “65”, en el que hablaba de la escalofriante cifra de niños Síndrome de Down que habían nacido en España en 2014, ha dado mucho que hablar. He recibido muchos correos, WhatsApp y la gente que me conoce físicamente me paraba y me comentaba lo que le había hecho pensar ese artículo.

La mayoría de la gente me comentaba que le había hecho mucho de pensar, que le parecía impresionante esa cifra, que estaban de acuerdo con lo de que esta sociedad da demasiada importancia al Coeficiente Intelectual y que, sin embargo, hay otras cosas también importantes (o más) que las personas con Síndrome de Down nos pueden enseñar mucho. Una amiga mía, Ana, me decía: “y encima tú tienes a tu hijo, es decir, que no hablas de teoría, sino que hablas de lo que experimentas día a día con él”.

No todos los comentarios han sido a favor. He recibido también comentarios “discordantes”. Una amiga, Cris, me decía: “el número que usas Élida está basado en estadísticas” ¡Claro que el número que he usado es estadística! Por eso puse “si hacemos una sencilla regla de tres, tendrían que haber nacido 609 niños Síndrome de Down. ¿Dónde están los 544 restantes?”. Las matemáticas son ciencias exactas. Pero la estadística se usa en matemáticas y todos sabemos que no es ciencia exacta. Pueden ser menos… o pueden ser más. Pero al final, independientemente de la cifra final,… ¡está claro que han nacido proporcionalmente pocos con relación a los que podrían haber nacido!

Otra amiga, Irene, me comentaba: “no creo que hacer una analogía con las víctimas de la violencia de género sea el contexto, la verdad. Dejemos a las víctimas ser reconocidas en su día al menos”. ¡Ay! Yo no genero mis emociones, yo aprendo a gestionarlas, pero las emociones surgen cuando les da la gana. Así que le contesté a mi amiga: “Irene, lo siento, pero hoy es cuando me he sentido triste y no creo en las casualidades. Las víctimas son las víctimas y los niños Down que no han nacido son los niños Down que no han nacido. Y me duele cada muerte. Me duele la muerte de mujeres, me duele la muerte de hombres y me duele la muerte de niños no nacidos… Y me duele ver que en esta sociedad ningún medio de información muestra este dato”. ¡Me da tanta rabia ver que hay personas de primera y personas de segunda hasta cuando hablamos de muertes!

Otros comentarios han sido más dolorosos. Varias amigas me dijeron: “Nadie tiene derecho a juzgar a nadie”, “no sabemos las circunstancias personales, miedos, medios, etc. que hacen a la gente tomar la tan difícil decisión de abortar”, “no me siento con autoridad moral para juzgar, y mucho menos llamar “asesinas” a nadie”.

Pero, en ningún momento, en mi artículo, llamé “asesinas” a nadie. Si lees mi artículo de nuevo, lo que digo es que los niños han sido “Asesinados. Antes de nacer.” Y eso es una verdad. Lo que sí que hago es afirmar que, sin entrar en el juicio personal a las personas, si se puede juzgar a esta sociedad que aprueba el aborto de niños por tener un cromosoma de más. El aborto si es juzgable, la persona que lo realiza yo no estoy capacitada para juzgarla.

Uno de mis principios más inmutables es el “No Juzgar”. Por coherencia con mis creencias más íntimas. Los que me conocéis, sabéis que creo en Jesucristo y Él mismo dijo, hace unos 2000 años “«No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y se os perdonará» (Lucas 6,37)”. En ningún momento juzgo a las personas que han abortado. ¿Quién soy yo para conocer lo más íntimo de su corazón?, ¿quién soy yo para conocer lo que hay detrás de una dramática decisión acerca del aborto? Durante un tiempo ayudé a mujeres que habían abortado. Muchas de ellas lo hicieron obligadas: por su pareja, por su familia, por su trabajo. ¿Quién soy yo para juzgar a la persona que ha decidido abortar? NADIE. No me siento capaz. No quiero sentirme capaz de ello.

Las personas que han abortado lo pasan mal, como me dijo una amiga: “Aquellas personas que deciden no tenerlo se acuerdan toda la vida y cargan con una culpa que no les permite ser feliz. Se le puede extraer el feto a la madre de su vientre, pero nunca se lo podrán quitar de su mente”.

Por eso, esas personas me generan COMPASIÓN. Es una palabra que transmite el sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien. ¡TERNURA! Ternura, como una madre trata con ternura a su hijo, incluso cuando se ha equivocado. Especialmente cuando se ha equivocado. Según leí, en alemán y otras lenguas de origen germano o eslavo, no sólo expresa la capacidad de sentir dolor con otro, sino de sentir todo con el otro. Es la expresión máxima del amor e implica hacer algo por ese alguien… eso es lo que diferencia la Compasión de la Empatía. Es una Virtud inigualable, es AMOR EN ACCIÓN.

COMPASIÓN enorme hacia ellas.

PENA infinita hacia esos niños que no les han dejado nacer.

Y también ACCIÓN. Un amigo, Quique, me comentó: “Conozco algunas de esas personas que se hacen esa prueba y dispuestas a abortar. Es una lástima lo que dices. No sé qué decir. Solo decirte que eres valiente”. Yo le respondí “Ayss, Quique, ¡cuánta compasión me generan esas personas que se hacen esa prueba y están dispuestas a abortar! Creo que realmente no saben lo que es tener un hijo con Síndrome de Down. Por eso, yo considero mi deber, no, rectifico, mi MISIÓN, mostrar a todo el mundo que quiera escucharme la belleza de mi hijo Alex y la de todos los Down del mundo”. Mi MISIÓN es mostrar la belleza de mi hijo Alex. Su belleza interior nos puede dar mucho que aprender a todos.

Mostrar su belleza. A todos.

 

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6 Comments
    • Anónimo
    • 3 diciembre, 2016
    Responder

    Totalmente de acuerdo contigo y con tus valientes palabras, Elida

    Terry

    • Anónimo
    • 3 diciembre, 2016
    Responder

    Yo también estoy de acuerdo.

    Al mismo tiempo, veo un problema muy grave , que hay cada vez más personas que nos juzgan a las mujeres que sí hemos dejado nacer a nuestros hijos con síndrome de Down , como egoistas por los gastos económicos que éstos suponen a la sociedad , o por condenarlos a ellos y a toda la familia a una vida infeliz.

    Excusas para defender tanta muerte , porque como dices el niño está vivo en el seno de su madre y el resultado del aborto es un niño muerto.

    Gracias Élida

    Gloria C.

    • Anónimo
    • 3 diciembre, 2016
    Responder

    Si hablamos de gastos médicos, deberíamos considerar todas las enfermedades causadas por el sobrepeso, el sedentarismo, el alcohol, el tabaco… Quien esté libre de alguna de ellas y no cause gastos al sistema, que tire la primera piedra.

    Terry

  1. Responder

    Gracias, Terry.

    Esta sociedad que estamos creando entre todos cada vez necesita más personas valientes. Tú eres una de ellas.

    Besos

  2. Responder

    Eso que cuentas, Gloria, me parece el no va más. Es impresionante que haya personas que juzguen a unos padres por haber dejado nacer a sus hijos. ¿¿¿??? ¿De qué van?

    Como tú muy bien dices, al final son excusas para defender tanta muerte… o excusas para seguir viviendo en su comodidad.

    Besos

    • Anónimo
    • 3 diciembre, 2016
    Responder

    Impresiona y también hiere y preocupa y entristece……

    Mis hijos mayores , vienen indignados cuando en clase hablan del aborto y muchos de sus compañeros, futuros médicos , maestros , abogados…… defienden estos argumentos con completo convencimiento.

    Gloria C.

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