Derechos…. y deberes

Esta mañana, sobre las 7:15 mientras desayunaba, en uno de los muchísimos canales de televisión que nos ofrece la TDT, estaban poniendo un programa en el que una persona va a exponer una situación y hay una serie de “expertos” que la juzgan.

Confieso que no me gustan nada ese tipo de programas, al igual que tampoco he visto jamás un reality ni programas parecidos. No me gustan. No me gusta el trato y el uso que hacen del ser humano, de su dignidad y de su imagen.

Sin embargo, hoy lo he observado con ojos de experta en Inteligencia Emocional y de Coach, con el ánimo de ver cómo usan el lenguaje, la comunicación No Verbal, las creencias, etc. Y he sacado conclusiones muy interesantes.

Sin embargo, ha habido una cosa que me ha llamado muchísimo la atención, aunque no estaba relacionado con todo lo anterior que estaba observando. Y quiero compartirlo con Uds.

La situación era sencilla: una mujer pedía a su marido que dejase de ir a clubs de alterne. Él alegaba que iba sólo a tomar una coca cola, que no hay nada malo en ello, y cuando ella aducía que sentía que él no la respetaba, él contestaba que la respetaba mucho, que era otra manera más de pasar el ocio. Cuando los “expertos” estaban “juzgando” la situación, han mencionado muchísimas veces la palabra derecho. En todos sus argumentos estaba que hay que aceptar que la persona está en su derecho para hacer lo que quiera, que la persona puede elegir lo que quiere, que está en su derecho, que es libre para elegir. Que puede hacerlo si quiere. La situación era de una ética dudosa, todos lo aceptaban. Sin embargo, todo el rato argumentaban desde el “es que tiene derecho a hacerlo”… y luego añadían puntos, a favor o en contra, pero que quedaban claramente desmontados con la presuposición de inicio.

Más allá de la situación concreta que trataba el programa, me ha hecho pensar mucho. Estamos en una cultura de los DERECHOS. Se nos llena la boca con los derechos, con las cosas a las que tenemos derecho. Esto, unido, además, al individualismo que impera en esta sociedad hace un coctel explosivo: mis derechos, mis derechos, Yo, Yo…. todo el mundo gira alrededor de mi mismo… y los demás se tienen que adaptar, ¡¡faltaría más!!

Y se nos olvidan dos palabras importantísimas: DEBERES y EL OTRO. Se nos olvida que tan importante como que tenemos unos derechos, es que tenemos unos deberes. Se nos olvida que al lado de mi “yo” está un “tú”, tan valioso como yo. Pero esa parte se nos olvida. Esa parte es algo de lo que no hablamos. Esa parte no está de moda. Tenemos todos al reivindicador dentro… pero dejamos una gran parte de nuestra humanidad a un lado en nuestro día a día. Por que Ser Humano es Ser Social. Es vivir CON el otro. Y ello implica aceptar que en mis relaciones con el otro, además de derechos, ….tengo unos deberes.

En muchas ocasiones me han leído en este blog defender que los valores se demuestran en las acciones diarias… no en las palabras que usamos. Yo puedo decir que uno de mis valores es el respeto, que yo te respeto mucho…. pero si mis acciones no están acordes con mis palabras, ¿qué vale más? El corazón y la mente humana lo saben: las acciones.

Y las acciones alineadas con los valores, muchas veces están más guiadas por los deberes que por los derechos.

Deberes. ¿Por qué será que nos cuesta tanto aceptar nuestros deberes? Creo que simplemente se debe a la ley del pendulo. Durante tanto tiempo tuvimos tan pocos derechos que ahora huimos despavoridos de los deberes… ¡¡me quitan libertad!!

Y sin embargo, creo que no hay persona más LIBRE que aquella que sabe hacer lo que de verdad tiene que hacer, que elige todos los días lo que es mejor para ella y para los que le rodean. No hay persona más libre que aquella que sabe mirar al otro y sabe dar lo mejor de si misma para aumentar la felicidad del otro. No hay persona más libre que aquella que sabe renunciar, que aquella que sabe anteponer sus instintos o deseos a un bien mayor. Y la relación con el otro, relación sana, enriquecedora, constructiva, … siempre será un bien mayor.

Derechos, Deberes. Yo, Tú. Aprendamos a equilibrar ambas partes. Seremos más LIBRES. , por tanto, más felices.

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