Desojando la margarita

Aquellos de Uds. que siguen mi blog con frecuencia, sabrán ya lo importante y valioso que es para mí el Ser Humano. Nada de lo creado en este mundo tan bello es más grande y valioso que él. Por eso, mi enorme respeto a mis coachees. Cuando les miro veo todo su potencial, veo su esencia tan profunda, veo su grandeza, ….veo su LUZ.

Esta mañana he tenido una sesión preciosa con una coachee bella, muy bella. Es una señora de unos cincuenta y muchos, metidos en una mirada traviesa y un cuerpecito vivaracho. Una señora que quiere aprender a vivir la vida desde otro lugar. Porque hace tiempo que se olvidó de vivir como ella quería y merece.

Su proceso me está resultando precioso. En su proceso estoy viendo reflejadas a muchas personas, en la mayoría de los casos mujeres, que podrían suscribir cada una de las sensaciones y de las palabras que ella cuenta.

Cincuenta y muchos años de trabajar mucho, cincuenta y muchos años de centrarse en hacer más felices a los demás, de entrega, de sacrificio, de fuerza, de salir adelante, de dar, …de dar, de dar…. y ahora, de repente, se encuentra con los motores apagados. En un símil que salió en la sesión pasada, se encuentra como la propietaria de una tienda que tenía de todo para todos… y que ahora, de repente, se da cuenta de que su trastienda se ha quedado vacía. ¡¡Ha descuidado el llenar su trastienda (el cuidarse a ella misma) y ahora se encuentra con que no sabe cómo dar alegría si ella no la sabe tener, cómo dar serenidad si ella no la sabe obtener, cómo dar fuerza si ella no encuentra sus fuerzas!!

Una historia que podrían firmar muchas personas, ¿no creen? Sobre todo de esa edad. Sobre todo mujeres.

Y cuando en el proceso de Coaching descubre que quiere aprender a quererse más, enseguida salta una vocecita: “¡¡Pero cómo!! ¿¿Quererte más?? ¡¡Eso es egoísmo!!” Una vocecita que le hace dudar: ¿me merezco quererme? ¿Hago bien si me quiero? Y está, cual desojando una margarita, preguntándose: “¿Me quiero? ¿No me quiero? ¿Me quiero?…”

Pero en la grandeza del Ser Humano sigue habitando la luz. Y esa luz de su interior sigue pugnando por salir. Y hoy en la sesión se ha dado cuenta de que ella es como un río. Un río que, a veces, se ha llenado de muchos bloques de madera flotando por él, que han osbtaculizado el fluir del agua, que al ir pudriéndose, han ido contaminando el agua. … y que ella quiere ser un río limpio, fluído, libre. Porque sólo así podrá ser un río donde otros puedan navegar, puedan bañarse, puedan estar a gusto. Y ella quiere y desea cuidar su río, su agua. QUERERSE y CUIDARSE.

Gracias. Gracias. Aprendo tanto de mis coachees que me considero una privilegiada por esta profesión tan maravillosa.

Quizás esto también sea la Navidad. Descubrir que Dios, haciéndose hombre, nos recuerda que en el hombre hay siempre algo de Dios… y que no tiene ningún sentido vivir como mendigos cuando somos Hijos de la Luz.

FELIZ NAVIDAD

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