El pasado Lunes, tuve una sesión con una ejecutiva, en la que salieron las distintas inteligencias que tenemos. Me explico. Me decía que estaba dentro de un curso muy útil que su empresa da para directivos con talento, que le estaba encantando,… pero que no conseguía detectar nada en concreto de aprendizaje. Y le daba mucha rabia. Porque aunque veía que el programa es bueno, ella no conseguía sacar cosas concretas que implementar en su día a día. Y le daba rabia, porque no le echaba la culpa al curso, sino a su propia capacidad.
Por cómo me dijo las cosas, detecté que estaba pensando, sobre todo, con el hemisferio izquierdo. Y, especialmente, con la inteligencia Lógico-matemática. No sé si sabes que todos los seres humanos tenemos distintas inteligencias. Y la inteligencia Lógico-Matemática (la que se mide con el Coeficiente Intelectual) es una de ellas pero tenemos distintas inteligencias(puedes leer más sobre los distintos tipos de inteligencias aquí).
El caso es que, a través de ciertas preguntas, me dijo que a ella lo que le viene bien, para pensar (cuando tiene una situación difícil, cuando tiene que preparar una presentación de un informe, etc.), es pasear, por un parque o por lo menos por la calle. Pero claro, ¿cómo se va a atrever a salir del despacho para irse a dar un paseo de media hora para pensar una solución a un problema?, ¿Qué va a pensar su equipo? ¡¡Nosotros y nuestras creencias limitantes!! Intentamos poner a trabajar al máximo nuestra inteligencia Lógica-Matemática y no nos damos cuenta de que tendríamos que escuchar más a otras inteligencias ¡¡que tenemos!! Como la inteligencia Corporal, como la inteligencia Musical,… Pero no, no lo hacemos y encima nos ponemos en nuestro interior pensamientos que al final nos limitan.
Al final los pensamientos que tenemos no dejan de ser eso. Pensamientos. Y nosotros podemos cambiarlos, si nos resultan limitantes para conseguir un bien mayor. Y ahí está nuestra responsabilidad. Si los puedo cambiar, es mi responsabilidad decidir cambiarlos o no. No digo que sea automático, pero tampoco es imposible. Al final pensar de determinada manera es un hábito. Y cualquier hábito se puede cambiar. Y en menos tiempo del que nos parecería, los psicólogos dicen que en 21 días podemos cambiar cualquier hábito. Eso sí, para cambiar un hábito tenemos que hacer cosas diferentes. Ponte un plan de acción. Y repítelo durante 21 días. Así cambiarás tus pensamientos limitantes por pensamientos potenciadores.
Por eso, cada vez me gusta más cuando mis clientes se ponen como plan de acción, por ejemplo: “voy a ir al parque del Retiro, sin ordenador, a pensar bien como quiero gestionar este asunto de la empresa”, o cuando dicen: “voy a aparcar un poco más lejos de donde trabajo, para ir andando 15 minutos y así andando pensaré lo que quiero hacer”, etc. Por eso no me llamó la atención cuando Robert Dilts, en un curso de Creatividad y Liderazgo, me dijo que el Vicepresidente de Microsoft cuando tenía que pensar sobre un asunto se montaba en la bici y se ponía a pedalear. Y así otras partes de su cerebro encontraban la respuesta que la inteligencia Lógico-Matemática no conseguía encontrar.
Te animo a que escuches a tu cuerpo, a tus otras inteligencias. Te animo a, si detectas un pensamiento que te está limitando, cambiarlo. Y si detectas que a ti te viene bien un paseo,… busca la manera de tenerlo todos los días. ¡¡Te resultará mucho más útil que pasar horas y horas delante del ordenador!!

Distintas-inteligencias-Pasea_Elida_coach
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Voy a potenciar mi otras inteligencias.
Me resulta de "cajón" y estoy convencido de que funciona.
Todos los días de camino a mi trabajo voy ordenando ideas, proyectos, modos de acometer tareas, y sobre todo de ilusión por ir avanzando. Son quince minutos realmente bien aprovechados.
Gracias Élida
Lorenzo
Lorenzo, una preguntita indiscreta: ¿vas andando o en coche? Porque si es en coche no sirve, porque tienes que tener la atención en conducir.
🙂
No, fuera de bromas. Efectivamente es tan de "Cajón" que a veces nos sorprende. Y nos parece que tendríamos que hacer cosas "más grandes, más difíciles" para que funcione. Pero la realidad es que, con cosas sencillas nuestras inteligencias se ponen a trabajar. Y se convierten en 15 minutos realmente bien aprovechados.
Gracias por compartir, amigo!!
Comparto de lleno tu comentario, como suele ser habitual, de ahí que pocas veces añada algo. Con los años discrepo cada vez más de las ciencias mentales, las cuales considero entienden algo de patologías, poco más.
En cuanto a los hábitos, es de sentido común que en 21 días no se cambia un hábito. ¿Por qué no 22 ó 20?… Los hábitos se fundan en la adquisición de virtudes, porque deben tender a la perfección. Lo contrario es costumbre, la cual puede ser buena o perjudicial.
Dicho lo cual, comparto de lleno la aportación del conocimiento de las múltiples inteligencias. Era de sentido común desde hacía siglos, pero… Desde luego se hace obligado conocer nuestra inteligencia más potente, la que más nos define, porque al tiempo que puede conducirnos a la virtud, si no la controlamos también puede conducirnos a la desgracia.
Ejemplo: una rápida verbalización puede conllevar la descripción rápida de nuestro entorno, pero…, si esta descripción es errónea al no atender a otros criterios, puede llevarnos a una percepción equivocada que nos defina un entorno frustrante, lo que puede acabar en depresión, por ejemplo.
Por tanto, diría: conócete, permanece contigo mismo a solas, en el silencio del paseo, del recogimiento, de la observación,…, para que conociendo tus potencias y limitaciones, sepas adecuarlas en tu día a día vital, acepta tus limitaciones, PORQUE LAS HAY, como vía de aprendizaje, y trabaja tu virtud como tractor del resto de semillas, sabido que no todas las semillas maduran a la vez.
Ya adelanto que esto lleva algo más de 21 días…, incluso años…, pero en este descubrirse día a día es donde reside la virtud y la esperanza.
Luis A.
Gracias por tu comentario, Luis.
Estoy de acuerdo con el matiz de los hábitos. Reconozco que, cuando lo cuento, siempre digo que aunque fuera 42 días sigue siendo asombroso, porque al final el quiz de la cuestión es que podemos cambiar nuestros pensamientos.
Y si, la mejor manera de cambiar un hábito es adquiriendo virtud. Y a la vez, cada vez que haces el nuevo hábito. .. estás instaurando la virtud.
¡Un beso!