Hoy he tenido una sesión de las profundas. Mi cliente estaba trabajando un objetivo laboral. Sin embargo, tras varias preguntas mías, se ha dado cuenta de que lo que necesita conseguir está en un terreno más profundo que lo exclusivamente laboral.
En determinado momento, mi Coachee ha comentado algo malo que le había pasado, pero inmediatamente ha dicho “esto no me puede parar, no me puede hundir, a lo mejor me tenía que pasar para aprender algo”. Ha tomado conciencia de que tiene que cambiar, que necesita un cambio. Que por el camino por el que va no va bien. “Es un camino en el que no me gusta la sensación del trabajo, de sentirme fuera de lugar, de mi vida personal. No encuentro mi sitio”. Pero cuando ha tomado conciencia de que ese camino no le gusta, ha tomado conciencia de algo mayor: si sale de ese camino (¡y quiere salir de él!) sabe que está por el desierto. Y el desierto le da miedo ¡¡A todos nos asusta el desierto!! Cuando ha tomado conciencia de eso, ha dicho: “He vivido mucho tiempo en un camino con árboles, aunque esos árboles me impedían ver la luz del sol. Me siento obligado a salir de ahí. Pero ahora estoy en medio del desierto, sin agua, sin sombra”.
A mí me ha recordado la película Matrix, cuando Morfeo le da a elegir a Neo entre las dos pastillas. La azul o la roja. Si toma la pastilla azul, la historia termina, se despertará en su cama y creerá lo que quiera creer, y no sabrá que está esclavo, que nació en un cautiverio, donde realmente no puede oler, conocer o tocar. Si toma la pastilla roja, verá la realidad, vera el mundo real, y no lo que le hacen ver en Matrix. Al ofrecerle las pastillas, Morfeo dice: “Recuerda, todo lo que estoy ofreciendo es la verdad, nada más”. La verdad, frente a la ignorancia. La verdad, frente a la mentira.
Mi Coachee ha tomado conciencia de que el camino que estaba transitando no le hacía feliz, era una mentira para su vida. Aunque lo había recorrido con encefalograma plano (palabras suyas). Mas el desierto le asustaba, sin agua, sin sombra. Pero ha tomado la decisión de elegir andar por el desierto. Buscando lo más importante, el agua.
Yo le he preguntado qué agua necesita encontrar. Y, tras unos minutos pensando, me ha contestado: “Darle sentido a mi vida. Estar satisfecho de mi vida. Hay momentos malos, hay momentos buenos, pero estoy satisfecho de mi vida. No tener la sensación de que me he equivocado”.
Cuando una persona encuentra su PARA QUÉ mayor, cualquier camino es transitable. Incluso el desierto. El desierto es lo que los místicos llamaban “la noche oscura del alma”. Pero es necesario afrontarlo. Si recuerdas la historia del pueblo judío, cuando Moisés logró liberarlos de la esclavitud de Egipto, estuvieron 40 años en el desierto. Y se desanimaron, y decían: “¿por qué no nos volvemos a Egipto? Es verdad, éramos esclavos, pero por lo menos teníamos para comer y una casa en la que alojarnos”. Menos mal que al final siguieron adelante. Porque su para qué mayor era conseguir su Libertad.
Todos tenemos miedo al desierto. A todos nos hace mirar con mejores ojos la situación en la que estábamos antes (aunque no viéramos el sol, aunque el agua estuviera estancada y empozada). Pero el desierto, si nos atrevemos a adentrarnos en él, nos da algo que tenemos que aprender de toda esa situación.
Me arrodillo ante mi Coachee. Ha comenzado a andar por un camino duro, pero que le va a llevar a conseguir darle sentido a su vida. ¿Hay algo más grande que eso?
Y tú, ¿en qué desierto estás? ¿O prefieres tomar la pastilla azul?
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Ufff que reflexión! Gracias Elida!
Cynthia R.
Wow! tu post de hoy, genial
Rena
Y yo te doy las gracias Élida. De corazón.
Cuando te pedí un feedback lo hice porque me sentía totalmente perdida y no estaba del todo segura que fuera avanzando.
Tus palabras y este post han sido brutales para mi. Espero,confio y deseo que tenga la fuerza y tu compañia para encontrar el agua que tanto ansio