INVICTUS

La grandeza del ser humano es que, en su interior, su alma es NIÑA. Cuando somos adolescentes, queremos crecer muy rápido, ser mayores. Queremos crecer, trabajar, emanciparnos, encontrar al amor de nuestra vida, etc. Todo eso está bien. El problema es que, en ese camino, dejamos de lado a nuestro Niño interior. Porque nos parece que ese niño nos molesta, que nos impide crecer. Con 20 años, lo tenemos clausurado; con 30, lo tenemos escondido (no sabemos dónde puede estar), aunque muchas personas comenzamos a buscarlo; con 40 años, nos ponemos a buscarlo con cierto esfuerzo, ya que nos damos cuenta de que esto de ser mayor no es exactamente lo que habíamos pensado.

Ser mayor es meter la cabeza de lleno en “problemas”. Problemas en el trabajo, con el dinero, con la hipoteca, en el matrimonio, en las relaciones personales, en la sociedad. Eso es lo que se fija la persona adulta que somos. El mundo es sumamente complicado, ¡y nosotros, cada uno de nosotros, lo hacemos más complicado!

Por eso, en el momento en el que intuimos que nuestro Niño Interior nos ayudaría a vivir todas esas situaciones de forma diferente, comenzamos a buscarlo. Por todas partes.

Nuestro Niño Interior nos hace ver que los “problemas” no son tan grandes. Que en el cielo hay estrellas, ¡que son enormes! Nos enseña que nuestros “problemas” son super pequeños si los comparamos con las estrellas.

Nuestro Niño Interior nos da la creatividad para buscar otras soluciones a esos “problemas”, soluciones que nuestro ser adulto es incapaz de ver.

Nuestro Niño Interior nos hace reconciliarnos antes con nosotros mismos y con los demás. ¿Has visto cuánto dura el enfado de un niño con su amigo? A veces menos de 5 minutos.

Nuestro Niño Interior nos recuerda que él es el que lleva el timón del barco en el que va. Nuestro Niño Interior nos recuerda que él es el Capitán de mi alma. Nuestro Niño Interior nos recita la poesía del inglés William Ernest Henley (1849-1903) Invictus:

Fuera de la noche que me cubre,
Negro como el hoyo de polo a polo,
Doy gracias a los dioses si existen
Por mi alma invicta.

En la garras de las circunstancias
No he llorado ni pestañado.
Bajo los golpes del destino
Mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
Yacen los horrores de la sombra,
Sin embargo, la amenaza de los años
Encuentra, y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
Cuán cargada de castigos la sentencia,
Yo soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.

Nuestro Niño Interior nos recuerda que nuestra alma es inconquistable. Que es nuestra y que, desde ella, cuando yo soy el capitán de mi alma, soy capaz de brillar, de amar, de mejorar mis relaciones conmigo misma y con los demás.

Nuestro ser adulto quiere ser el que dirige el barco. Pero en su interior es capaz de darse cuenta de que no es capaz, que ha perdido herramientas que eran importantes en el proceso de Crecer. Ahora está en el momento de reconocerlo y de darle a nuestro Niño Interior el verdadero papel que tiene: ser el capitán de tu alma.

Ahora mismo te está mirando tu ser adulto y tu Niño Interior, ¿qué vas a hacer tú?

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

6 Comments
    • Anonimo
    • 23 noviembre, 2017
    Responder

    Comparto, me ha gustado mucho

    Lela T.

    • Anonimo
    • 23 noviembre, 2017
    Responder

    Con tantas cosas juntas viene los problemas mentales

    Juan R. M.

    • Anonimo
    • 23 noviembre, 2017
    Responder

    Cuántas veces he pensado eso de: “a mas años cumplidos, más problemas” 🙁

    Almudena P.B.

    • Elida Peñalver
    • 23 noviembre, 2017
    Responder

    ¡Gracias por compartirlo, Lela!

    • Elida Peñalver
    • 23 noviembre, 2017
    Responder

    Efectivamente, todas esas cosas juntas pueden generar los problemas mentales, Juan Rafael.

    Por eso es tan necesario impedir que sean ellas las que gobiernen nuestra mente. Por eso es tan necesario que sea nuestro Niño Interior el que gobierne nuestra vida. Nuestro Niño Interior nos recuerda que él es el que lleva el timón del barco en el que va. Nuestro Niño Interior nos recuerda que él es el Capitán de mi alma.

    • Elida Peñalver
    • 23 noviembre, 2017
    Responder

    Bueno, Almudena, a más años cumplidos, más problemas… o a más años cumplidos, más madurez para tomar conciencia que desde el ser adulto no conseguimos ir bien y volver a recuperar a nuestro Niño Interior. ¿No te parece?

Deja un comentario

Últimas entradas

Cómo el uso del móvil dirige tu atención y tu vida

El uso del móvil: el espejo que dirige tu atención Mira, el uso del móvil revela más…
Ver entrada

Lealtad e integridad: el valor real cuando llega la prueba

Lealtad e integridad: lo que se ve cuando las cosas se ponen difíciles La lealtad y…
Ver entrada

Cuidar tu cerebro. Es un jardín: aprende a cuidarlo y hacerlo crecer

Es un jardín: aprende a cuidar tu cerebro y hacerlo crecer   Tienes que cuidar tu…
Ver entrada

Cultura del esfuerzo: la lección detrás del reloj analógico

La cultura del esfuerzo y el reloj. He visto un video, que se ha hecho viral, de…
Ver entrada