Zaragoza. Llueve a cántaros. La poca gente que va en el tranvía lleva la cara típica de los días de lluvia.
Yo voy sonriendo. ¡¡¡Me encantan los días de lluvia!!! La lluvia es buena para el campo, para limpiar la contaminación de las ciudades, y ¿y por qué no? para limpiar lo que llevamos dentro que ya no nos sirve.
Los niños, sabios maestros, lo tienen claro. Un día de lluvia es un día precioso.
Ojalá y muchos transmitieramos alegría y color estos días. Al final es una cuestión de actitud ¿no te parece?
Disfruta del día. ¡Que no llueva en tu interior!
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