Palabras que aportan

¡¡Me encanta el Coaching!!, ¿os lo he dicho alguna vez? :-))

Es una profesión tan bonita que sólo da satisfacciones. Y una de las grandes cosas que me permite este trabajo tan bonito es ser testigo privilegiado de cómo las personas crecen, se van abriendo, para dar lo mejor de ellas mismas y sacar todo su potencial. Poniéndolo en una imagen, es como si la persona llegara agachada al proceso, empequeñecida, con los hombros bajos… y conforme va avanzando en el proceso, va incorporándose, subiendo los hombros, levantando la cabeza… y mirando el mundo con nuevos ojos, los ojos del potencial.

Estos días estoy emocionada. Porque noto que mis palabras hacen bien en los demás. ¡¡Y es una sensación preciosa!! Porque nada hay más grande que saber que lo que tú estás aportando está sirviendo para que los demás sean más felices.

Mirad, por ejemplo: hace unos meses, en Octubre, se puso en contacto conmigo una mujer de unos 40 años, de Salamanca (cambio la provincia, para mantener el anonimato de mi cliente). Había leído en el blog el artículo de El Almendro y ella quería ser como esas personas de las que hablo en él: personas que saben florecer, dar belleza y esplendor aún en circunstancias adversas. Ella quería dar lo mejor de ella misma, vivir realmente la vida que desea vivir. Aumentar su seguridad, valorarse más y así poder vivir su vida floreciendo cual almendro.

Bien, comenzamos un proceso de Coaching telefónico y en 8 sesiones (3 meses) su vida ha cambiado por completo. Hace dos semanas terminamos el proceso de Coaching y me comentaba que ahora ve las cosas con mucha más serenidad, que tiene la sensación interna de “estoy haciendo lo que yo realmente quiero hacer, que mi vida la controlo yo”. Y me decía una cosa que me encantó: “me he dado cuenta de que antes hablaba del problema y daba vueltas y más vueltas, pero no hacía nada. Y entonces me parecía dificilísimo todo. Y ahora, en cambio, me he metido en medio y he comenzado a hacer cosas, en lugar de sólo pensar acerca de ello. Y al comenzar a hacer cosas, he empezado a dar pasos y… ¡¡resulta que todo ha sido mucho más fácil de lo que yo me esperaba!!!”

Esa es la grandeza del Coaching, la acción tras la reflexión. Y genera cambios. Sin duda.

Os decía que noto que mis palabras hacen bien a los demás. Otro ejemplo: Transcribo literalmente el correo que me escribía ayer mismo otra persona:

“Ahhhh, por cierto, te cuento una cosita: he adelgazado 20 kilos, oeoeeee oeoeeee oeoeoe eeeeee, estoy encantada. En septiembre comencé el régimen y curiosamente…………….. leí en tu blog un post (Este año… ¡¡lo conseguiré!! ) que escribiste acerca de perder peso y que no siempre nos preguntamos para qué? Así que por primera vez en mi vida, después de hacer prácticamente todos lo regímenes del universo, excepto el de la dieta de los astronautas, me senté y me pregunté para qué? para qué? para qué?, bajando de nivel, y voilá, a fecha de hoy 20 kilos pasando la prueba de fuego de las Navidades :-)))))))))))))))))))))), contenta la verdad, y voy enfilada a por los 10 que me quedan.
Quería compartirlo contigo. “

Sobran las palabras.

GRACIAS por compartir vuestros éxitos conmigo. Gracias por permitir que mis palabras resuenen en cualquier lugar del mundo y contribuyan a generar mayor felicidad en las personas.

Gracias.

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