Varios detalles:
Primer detalle: esta mañana a las 9:22 una amiga, Almudena, me ha sorprendido con un “simple” “¡Feliz Miércoles!”
Segundo detalle: hace unas semanas, Dani, un compañero del cole de Juan Pablo, se presentó con una “sencilla” flor. La llevaba en la mano desde el parque de al lado de su casa, hasta el coche, para regalármela, porque unos días antes me oyó hablar con Juan Pablo de la belleza de esas flores.
Tercer detalle: hace unos días, una cliente, Marisa, se dio cuenta en la sesión de muchos pequeños detalles que había empezado a hacer para cuidarse, por ejemplo, salir un poco antes del trabajo para hacerme una crema de verduras y no cenar todas las noches un yogur.
Cuarto detalle: una amiga, Reyes, decía ayer en su muro de Facebook: “Que tu marido llegue a casa y te diga….qué wapaaaa…..eso no tiene precio!!!!!!”
¡¡Benditos pequeños detalles!! ¡Cuántas gracias debemos dar a Dios por regalarnos tantos pequeños detalles! Me da que, muy a menudo, buscamos grandes cosas en nuestra vida, no sé, que nos toque la lotería, quedar con todos mis amigos a una cena, conseguir adelgazar unos cuantos kilos, cambiar de trabajo, etc. Pero el día a día no suele traer nada de esas cosas. Y algunas personas, como buscan eso, no son capaces de ser felices en su día a día. Sin embargo, el día a día está lleno de multitud de pequeños detalles. En todas las vidas de todas las personas. Está lleno de pequeños detalles siempre. Una sonrisa de tu hijo, una llamada inesperada, una postal de un amigo que vive en Inglaterra y que se ha acordado de tu colección de postales, un whatsapp con una sonrisa, tú marido que te dice: “siéntate tú, que yo te traigo la fruta”…
El día está lleno de pequeños detalles.
Está en cada uno de nosotros ser conscientes de su existencia. Está en nosotros el agradecerlos.
Yo tengo muy claro que cuando los veo, cuando los agradezco, ¡¡soy más feliz!! ¿Y tú? ¡¡Felices pequeños GRANDES detalles!!
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