Esta noche es, probablemente, la más emocionante para todos los niños. Bueno, para todos no. Para los niños españoles, seguro que sí. Esta noche vienen los Reyes Magos. La ilusión con la que se acuestan esta noche los niños no se puede describir con palabras. Últimamente pienso que realmente dejas de ser niño cuando descubres la magia de los Reyes (voy a hablar encriptado por si acaso algún niño me lee).
Ser niño es creer en la magia, es creer en los Reyes, es saber que, te portes como te portes, siempre van a venir la noche del 5 de Enero los Reyes a dejarte regalos bajo el árbol o frente al portal. Es la Magia de los Reyes. Pero ser niño va más allá. Es entender que los Reyes siguen viviendo para adorar al Niño que nace en Belén. Y ser niño es seguir sabiendo que ese Niño que nace en Belén es especial.
Yo, a pesar de mis muchos años, sigo creyendo en la Magia de los Reyes, sigo queriendo adorar al Niño. Y esta tarde, quiero depositar ante sus pies mi carta de peticiones.
Les pido por todas las personas del mundo. Todas, las conocidas y las desconocidas. Las que son buenas y las que no lo son. Las que son generosas y las que son egoístas. Todas necesitan de mi (nuestra) petición. Yo la primera.
Necesito (necesitamos) que nos ayuden en nuestro día a día, en nuestro saber mirarnos a nosotros mismos con amor, para luego saber mirar a los demás con amor.
Necesito (necesitamos) que nos ayuden a vivir acorde con nuestros valores. Esta sociedad que estamos creando entre todos está instaurando “valores” como la competitividad, la ambición, la prisa o el interés, y recordando un artículo precioso que leí de Emilio Ruiz (Tenemos tanto que aprender), necesitamos más otros valores, como la cooperatividad, bondad, humildad, buen humor, amabilidad, afecto, ternura, simpatía, confianza, honestidad, responsabilidad, amor desinteresado, etc.
Necesito (necesitamos) que nos ayuden a colocar bien nuestra escala de prioridades, para que siempre esté por encima el trato hacia los demás frente al trabajo. Sean hijos, padres, amigos, vecinos,… siempre están antes que horas y horas en el trabajo. Necesitamos todos que nos ayuden a entender que el trabajo es importante, y que no es lo más importante.
Y también necesito (necesitamos) que nos ayuden a colocar al Ser que nos ha creado el primero. Así la balanza estará bien colocada del todo.
Estas son mis peticiones. Ayer mis hijos fueron a llevarlas al Rey Melchor, porque nuestro Obispo ha invitado a los Reyes a que vengan unos días antes de la gran noche para que puedan descansar del largo viaje de Oriente. Entre sus cartas iban también mis peticiones. Ya lo he dicho, yo sigo creyendo en la Magia de los Magos, así que estoy convencida de que mis peticiones se cumplirán.
Y tú, ¿has escrito tu carta? ¿Qué les has pedido? Me encantará leerte
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Impactante y Potente el artículo de Emilio Ruíz al que haces referencia. Recomiendo su lectura. Gracias por poner el enlace, de otra forma no hubiera podido leerlo. Tu alumna Inma.