Pocoyo… o el arte de ser coach

Voy a confesarles una cosa. Y no es una confesión fácil para mi, he dudado mucho si ponerla en el blog o no:
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Me encanta POCOYO
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¿Suena muy infantil? Quizás, por eso he dudado en decirlo 🙂 Perdería mi imagen de Coach serio y Profesional.
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Jejeje. Pero ese es precisamente el motivo por el que me gusta Pocoyo. El motivo por el que procuro tenerlo presente, aunque sólo sea en la mente, especialmente mientras estoy en una sesión de Coaching.
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Muchas veces los coaches podemos caer en la tentación de creernos Importantes. ¡¡Horrible tentación!! ¡¡Muy frecuente por otro lado!! Importantes, porque vemos el avance impresionante de nuestros clientes. Importantes, porque van tomando conciencia de muchas cosas y gracias a eso su vida mejora sustancialmente. Importantes porque nuestro trabajo es muy gratificante y muchísimos de nuestros coachees nos están continuamente agradeciendo nuestra labor.
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Y el Ego se enorgullece mucho. Y crece, y crece … y se va haciendo muy grande…
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(Pocoyo. POCOYO)
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En esos momentos a mi me gusta recordar esas palabras. Recordar que como coach soy un simple Pocoyo. Desconozco cuál es el motivo de que este personajillo tan especial se llame así. Yo tengo una teoría particular, acuñada tras asistir a un fantástico curso con Fidel Delgado, titiripeuta (es impresionante, les recomiendo que asistan a un curso suyo, merece la pena). Mi teoría es que Pocoyo se llama así porque, como cualquier niño, se siente el ombligo del mundo, como si todo dependiera de él y todo girase alrededor de él.
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(Pocoyo. POCOYO)
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Y sin embargo, su propio nombre le está continuamente recordando lo que es en realidad: Poco-Yo. Y eso para mi como coach es muy valioso.
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Al recordarme que soy Poco-yo se me quitan enseguida vanaglorias absurdas, méritocraje sin sentido. Y vuelvo a mi centro, donde estoy convencida que el verdadero artífice de la historia y de los avances es el COACHEE (cliente). Y nadie más que él. El coach es un testigo privilegiado, facilitador. Pero como en la teoria de Pareto, es en proporcion 80:20. Es más, yo diría que 95:05 (…pero mi ego prefiere acomodarse en la de 80:20, bueno, lo mantengo con esa golosina!!)
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Y el arte de ser coach es saber estar en la sombra, al lado del coachee, pero en la sombra. Saber desaparecer cuando el coachee está sacando todos sus recursos. Saber dar el poder al Coachee.
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Desconfíen de un coach que se vanaglorie de sus éxitos. Otra cosa es que se sienta contento y feliz por los procesos que ha vivido con sus coachees. Eso es legítimo y precioso. Eso si, siempre sin olvidar que el Cliente es el verdadero Super-Yo y el Coach es el Poco-Yo que va a su lado.
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Y les lanzo una pregunta: yo esto lo he detectado en el mundo del coaching, pero… ¿en cuántas otras actividades o momentos de nuestra vida nuestro ego se siente super-yo y deberíamos recordarle que sólo es un Poco-YO?
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¿Les sigue sonando infantil que me encante Poco-yo? Je, je, je
6 Comments
    • Pablo
    • 6 marzo, 2009
    Responder

    Ahora debemos inventar el Mucho-tu como complemento de Poco-yo, ¿no? Supongo que en eso consiste el Coaching.

    Un abrazo.

    Pablo

  1. Me parece una reflexión muy interesante y que todo los coachs debemos siempre tener presente.

    Creo que es genial que te guste Pocoyo a mí también me gusta!!!!

    Por cierto, el porqué se llama Pocoyo te cuento lo que leí en un artículo de sus creadores: Uno de los creadores tenía un niño pequeño y cuando se iba a la cama todas las noches rezaba y como no sabia todavía hablar bien en sus oraciones siempre decía “jesusito de mi vida eres niño pocoyo…

    Es igual de tierna la historia que el personaje!

    Ha sido un placer descubrir tu blog.
    Alicia Alberola
    Coach
    http://aalberolacoach.blogspot.com

  2. Hola Alicia,

    gracias por enriquecernos con el origen de por qué se llama Pocoyo. Muy tierno, efectivamente. Muy niño… pocoyo.

    Creo que engrandece nuestra profesión el tomar conciencia de que el VERDADERO PROTAGONISTA es el Coachee… y sobre todo, quien tiene la GRANDEZA.

    Espero encontrarte más a menudo. Un placer “conocerte”.Élida

    • Elvira Tejeda
    • 31 marzo, 2009
    Responder

    A quien no le gusta Pocoyo???
    Creo que de ahí nos sale esa sonrrisa y el brillo en los ojos.
    Hola Èlida, hola a todos (soy…coachee de Élida)
    entiendo que te preocupe eso de que te vaya a reventar el ego en ciertos momentos, ¿pero como pretendes que deje de agradecerte si estoy mas feliz que una perdiz?
    No te preocupes, yo siempre me he sentido la prota, y me has hecho ver que he sido yo la responsable de lo conseguido. porque yo soy mucho yo, jajaja. pero esta claro que sin tu pequñiiiisima presencia en la sombra no hubiese conseguido tanto.

    Lo siento mucho, pero te lo tengo que decir: GRACIAS jajaja

    Un abrazo

  3. Jajaja.

    ¡¡Gracias, Elvira!! Me alegra ver que te sientes y te sabes la prota… y te agradezco el que valores mi presencia en la sombra.

    Sigue dando lo mejor de ti. Sigue cultivando tu esencia y siendo la mejor versión de ti misma.

    Y, sobre todo, …¡¡sigue construyendo la vida que quieres vivir!! Un beso

    • Inma Moreno
    • 20 abril, 2009
    Responder

    Hola Elida:

    Soy Inma (Moreno), creo que me sumo a todo lo que dices y sobre todo al Club de “Pocoyo”,( yo esta tarde me voy a comprar uno), quiero que forme parte de mi,y no olvidar en ningún momento lo vivido ayer, con este gran ser humano que es Fidel. Aprovecho para decirte que es muy fácil crecer como persona con gente de esa gran calidad humana, tanto la tuya,Elida como, los demas “poco yo” que tengo la suerte de que me trasladen al interior de mi ser, , yo, soy un “poco yo”, que una vez al mes ve a excelentes “muchos tu”, y que sa va a casa emocionada diciendo: Mil Gracias, sois unos estupendos conductores hacia el camino de la esencia. os kiero.

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