¡¡Estoy feliz!! Muy feliz, la verdad. ¿Saben por qué?
Este fin de semana he participado como “aprendiz de brujo” en un curso que ha impartido el mago Robert Dilts sobre “Creatividad y Liderazgo”, de dos días en Madrid. Robert es un gurú reconocido internacionalmente, en diversos ámbitos: creatividad, comunicación, liderazgo, en Coaching y, sobre todo, en Programación Neurolingüistica (PNL) en el que actualmente es la primera referencia mundial.
Estoy muy feliz porque no todos los días surge la ocasión de seguir ampliando tu bagagge profesional formándote con un grande.
Prometo en otro post contarles las muchas cosas que Dilts, con enorme sencillez y coherencia, nos ha trasmitido a los más de 120 profesionales que estábamos allí.
Pero hoy sólo quiero comentarles un “pequeño” detalle. La razón por la que estoy tan feliz. He conocido varios gurús ya, incluso me he formado con algunos de ellos (algunos lo son, otros se consideran). Y hasta ahora no había encontrado un “gurú” que realmente fuera una persona con características que para mi son esenciales en una persona y que, por tanto, me atrevo a “exigir” en un gurú: sencillez, humanidad, cuidado escrupuloso hacia el otro, coherencia hasta en el más mínimo detalle, dulzura, respeto, ser un buen profesional y que eso no se suba a la cabeza….. La verdad es que no lo había encontrado todo junto en un gurú: el que no lo tenía subido a la cabeza (con prepotencia), se olvidaba de ese cuidado escrupuloso en todo momento hacia el otro (y eso para mi es esencial), o se olvidaba de la coherencia…..
Y ya había desistido, pensando que el “ser gurú” implicaba un “peaje” que les hacía abandonar el frente de las personas modélicas (es decir, personas que pueden servir de modelo). Y había llegado a pensar que no merecía la pena ser gurú, si eso implicaba pagar un alto precio de abandonar aquello humano que nos es precioso.
Hasta que este fin de semana he conocido a Dilts. Impresionante. Coherencia, sencillez, liderazgo auténtico, humanismo, respeto, cuidado, sonrisa, ….. todo aquello que debe tener un buen profesional condensado en un cuerpo atlético cuidado con deporte con sus 54 años y su sonrisa dulce y acogedora. Y alineado completamente con sus valores. Cuando hablaba contigo eras la única persona de este mundo, cuando te da un abrazo te lo está dando a tí, aunque llevase ya 30 y le esperasen en la cola otras 30 personas. Cuidando a la persona hasta el más ínfimo detalle.
Y hablando de Alma, de encontrar tu ZONA, aquel lugar interior en el que eres tú, fluyendo, con tus capacidades, con tu potencial, con tus inteligencias (cognitiva, somática y de campo), con tus valores.
El curso acabó con un pequeño baile de gratitud. En mi interior agradecí a Dios este regalo: me ha permitido encontrar un profesional de la talla gurú del que, realmente sé que puedo modelarle y aspirar a ser como él, sin miedo a perder cosas importantes en mi vida. ….¡¡¡siendo como Dilts si merece la pena ser gurú!!
¡¡Por fin un gurú desde el corazón!!!
Gracias Robert
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