Hace unos días recibí un correo electrónico de una persona desconocida que se puso en contacto conmigo para informarse sobre el Coaching. Aunque no la conocía de nada, me hablaba con una franqueza y una confianza enorme. Ella me decía que me sentía muy cercana porque me leía en el blog desde hace tiempo. Y me emocionó su correo. Tanto que, además de contestarle en privado a sus cuestiones, le dije que iba a escribir en el blog sobre las cosas que ella me decía(querida amiga C.S., aqui va mi comentario con todo mi cariño).
En su correo, esta amiga me comentaba que había cosas en su vida que quería mejorar. Que poco a poco, desde hace unos años, había ido superando retos, afrontando cosas… y que estaba teniendo resultados positivos, … aunque a la vez no acababa de conseguir sentirse realmente fuerte y vencer su inseguridad en algunas ocasiones, lo cual repercute en todas las facetas de su vida personal, de pareja, familiar, laboral…
Y seguía contándome que había estado asistiendo a terapia psicológica entre 2006 y 2009. Y que había avanzado mucho en muchos aspectos, aunque al mismo tiempo, le revolvía demasiado emocionalmente y no acababa de estar del todo a gusto. Y ese era ahora mismo su principal freno a la hora de decidirse a comenzar un proceso de Coaching: miedo a que se reabriesen heridas del pasado de manera incontrolada. Y a pesar de notar que necesitaba emprender acciones que le llevasen al cambio deseado… las heridas le producían miedo.
¿Alguno de Ud. siente cercana esa situación? Yo si, y mucho.
La he percibido en mi en muchas ocasiones, y la percibo en muchos de mis clientes en muchas ocasiones. Todos los seres humanos pasamos por momentos que nos dejan señales, heridas (más grandes o más pequeñas) que nos dejan una cicatriz que a veces nos da miedo que se reabra.
Sin embargo, la grandeza del ser humano está en ser capaz de, a pesar de las heridas, seguir caminando hacia esa vida deseada. Seguir dando lo mejor de uno mismo para construir ese futuro, esa realidad que queremos vivir.
Por supuesto, y así le dije a mi amiga, que el profesional es importante. La confianza en la persona que quieres que te acompañe como profesional es esencial. Y por otro lado, el proceso es importante. Como le dije en mi respuesta, el coaching es diferente porque JAMAS entra en el pasado. Jamas busca la herida. El coaching parte del presente (es el que es… y por otro lado lo único que realmente tienes) y mira al FUTURO: lo que quieres construir, vivir…. aquello por lo que quieres moverte… y te hace dar pasos para llegar allí (si no, se quedaría en deseos). Y para eso, te ayuda a encontrar y descubrir tus recursos, tus capacidades (algunas de ellas ocultas para tí, o no creías que las tenías)…. y a retar tus miedos, tus creencias limitantes (que todos tenemos, del tipo: “esto no puedo conseguirlo”, “soy vaga”, “yo no puedo”, “yo no valgo”… o la que sea!!)
Siempre con un cuidado amoroso de la persona. Siempre con un cuidado pulcro en buscar sus capacidades, su lado creador, su potencial.
¿Saben lo potente que es pensar en términos de potencial y no de limitación?
Querida amiga, gracias por tus palabras, por tu sencillez y por tu confianza. CONFIA en tu propia capacidad. Confía en tu Ser esencial. Yo ya veo lo pleno que puede llegar a ser… ¿te atreves a creer en tí?
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Muy bueno y revelador Elida.
Tu espiritu y esencia es lo que hace que las personas encuentren su laboratorio de emociones donde practicar.
Gracias por seguir escribiendo desde el corazón
Querido Diego, muchas gracias por tu comentario.
Efectivamente, creo que es muy necesario que el profesional muestre a la persona su espíritu y su esencia, para que así la persona se sienta en un entorno en el que poder explorar sin grandes riesgos, cuidado (que no protegido ni frenado).
Es esencial que la persona perciba la confianza del coach en ella, para que así ella vaya logrando su confianza… y cada vez se atreva a impulsarse más arriba… volando más alto.
¡¡Gracias por estar siempre allí!!
un beso
Para relajarte, hace años yo contaba has ta 100 partiendo de 100 a cero. Y conseguí estado alfa. Ahora, tras no demasiado coaching, el cuerpo obedece cuando le dices… y a la de tres estarás en alfa. Prueba si no. Cada vezcuesta menos sublimarte, pero atención, no olvides tu vida material, sin meterme en religión, decir que cuanto más coaching de sublimación, mayor ascenso en vigilia, nuevas experiencias y hay que aseguarse de que estamos preparados para experinecias tan bellas. A mi hija le suelo decir, TAN BELLA, QUE YA NO CABE MÁS… PUES AHÍ LO TIENES, TAN SUBLIME Y ABSORBENTE QUE TE LLEVA Y A VECES TE QUEDARÍAS, PERO TIENES OBLIGACIONES QUE CUMPLIR ¿NO? ES BONITO VOLAR Y VOLVER. UN DÍA SOLO VOLÁRÁS PERO YO CREO QUE SUPERVISANDO.