¿Qué te preguntas?

Hace unos días, he estado yendo al hospital a sesiones de fisio. Desde que me dio el ictus, mi pie derecho ha ido poniendo los dedos en garra y cada vez los tenía más en curva. Y me dolia. Y me impedía caminar. Así que he estado todo un mes yendo cada día al fisio. A ver si conseguian que fuera mejor, estirando mejor los dedos y, sobretodo, a ver si mi cerebro aprendía una nueva ruta neuronal para conseguir hacerlo bien de nuevo.

Y un día, Javi, mi fisio estaba hablando sobre los ictus que veía en el servicio de Fisioterapia. Y de repente, me dijo: “Uff, yo sería un pésimo paciente con un ictus. Porque las cosas van muy despacio, porque hay veces que no ves avances, porque hay veces que no ves el resultado esperado… Si, sería un pésimo paciente. Además estaría todo el rato preguntándome el por qué. ¿Por que me ha pasado esto a mí?, ¿por que a mí y no a otro?” Y me preguntó una cosa que me llamo la atención: “¿tú no te lo has preguntado muchas veces?

Y le contesté algo que le sorprendió: “Nunca. Nunca me lo he preguntado. Porque sé que es una pregunta que lleva a malas respuestas. Porque me lleva a justificaciones, o a la culpa (mía o de otros), y sobretodo, porque me lleva a ponerme triste o con rabia. Y no quiero sentirme así. Así que para conseguirlo, no me hago esa pregunta. Yo he preferido desde el principio el preguntarme el PARA QUÉ. Porque esa me lleva a futuro, porque me lleva a algo que puedo aprender, algo que puedo sacar de esta situación. Y es mucho más potente”.

Se me quedó mirando sorprendido. Me dijo: “la verdad es que ahora que lo dices, me doy cuenta que la gente que viene con el por qué (y o se les nota o te lo dicen claramente), están más tristes, incluso la mayoría están deprimidos. Y en cambio hay gente que está intentando aprender algo de lo que le ha pasado, y están más contentos. No lo había pensado, pero me parece que tiene que ver con lo que me has dicho ahora mismo”.

Efectivamente, según las preguntas que nos hagamos, obtendremos un tipo de respuestas u otro. Si la pregunta está mal formulada, la respuesta será peor. Si la pregunta está bien formulada, la respuesta será mucho mejor. Y depende de nosotros mismos.

En mi caso, me pregunto muy a menudo el “¿Para qué me ha dado el ictus?, ¿qué puedo aprender de él?”. Y las respuestas son muy positivas para mí, porque me llevan a cosas que puedo mejorar para ser mejor. Porque me llevan a saber poner bien mi escala de valores y de cosas que hago en mi vida. Y porque me llevan a saber que hay algo más allá, yo le llamo Dios (tú llámalo como te parezca), que espera que aporte algo a los que van a mi lado. Y con esas preguntas y esas respuestas mi vida es más grande.

¿Qué preguntas te haces? Piensa en algo que estés viviendo en este momento, algo que te esté costando asumir, aceptar, o vivir. ¿Qué te preguntas normalmente? Sé sincero contigo mismo. Si te preguntas el Por qué, las respuestas te llevarán a un estado emocional. Si te preguntas el Para Qué, las respuestas te llevarán a un estado emocional diferente. Y tu estado emocional llevará asociada una ACTITUD diferente en cada caso. Y la actitud llevará de la mano tus comportamientos del día a día. Y al final esa actitud te hará ser de una manera o de otra.

¿Qué actitud quieres tener? Puedes lograrla con algo tan sencillo como cambiando tus preguntas. ¡¡¿Te animas??!!

11 Comments
    • Anónimo
    • 13 octubre, 2015
    Responder

    Elida!!! Cuánto me gustaría tenerte cerquita ahora y darte un gran abrazo. Siempre me enseñas lecciones profundas llenas de SABIDURIA!!! Gracias!!!

    Carmen G.H.

    • Anónimo
    • 13 octubre, 2015
    Responder

    Elida, como no podía ser de otra forma, magnífica exposición de la que yo mismo he aprendido.

    Si algo tengo claro es que Dios te ha dado el ictus como una cruz al tiempo que un regalo para los demás

    Luis A.

  1. Responder

    Carmen, muchas gracias por el amor que me muestras en tus palabras.

    ¿Sabes? Yo creo que, aunque no nos podamos dar un abrazo (por la distancia física), estamos muy cerca la una de la otra (en la distancia emocional). Un beso enorme. QDTB

    Élida

  2. Responder

    Vaya, Luis, yo no sabría decir que Dios me ha dado el ictus a mi como una cruz… Sobre todo si entendemos la cruz como la mayoría de la gente la entiende.

    No se.

    Si la entendemos como la cogió Jesús, que la cogió asumiendo el dolor y llenándola con su Amor… no se. Lo cierto es q el Ictus me ha traído dolor, cansancio, a veces desanimo, pero también me ha permitido crecer en la Fuerza, en las ganas, en saber de Quien dependo y, sobretodo, sobretodo, me ha permitido sentir el AMOR de tantas personas (conocidas y desconocidas), que…

    ¡¡¡Bendita cruz!!!!

    Un beso, QDTB!

    • Anónimo
    • 13 octubre, 2015
    Responder

    Cuanta razón tienes. Me hacen mucho q pensar tus palabras.

    Sigue adelante Elida Peñalver con tu fuerza y coraje y sobre todo con la ayuda de Dios ya veras como lo consigues. ¡¡¡Eso seguro!!!

    Un abrazo muy grande. Muackkk

    Mayte C.G.

    • Anónimo
    • 13 octubre, 2015
    Responder

    Mil gracias Elida.

    No te puedes imaginar tus palabras y escritos lo que me ayudan a mi y seguro que a todos los que te siguen. ¡Eres muy grande! Gracias

    Inma M.C.

  3. Responder

    ¡¡Gracias Mayte!! ¡¡Gracias por tus animos!!

    :-))

  4. Responder

    ¡Gracias Inma! Que bien que mis palabras te sirvan.

    Ya sabes, vamos juntos todos en el Camino.

    Un beso enorme!!

    • Anónimo
    • 13 octubre, 2015
    Responder

    ¡¡¡Qué gran reflexión Elida!!! No lo había visto así hasta leer tus palabras.

    Lo digo con conocimiento de causa y un simple PARA QUE, te transporta y te hace vivir más plenamente.

    Qué grande es la mente y que grande es el ser humano.

    Besos, Silvia B.

  5. Responder

    Sí, Silvia. Es verdad. Un "simple" PARA QUÉ te transporta a un lugar totalmente diferente de a dónde te dirige el "por qué". Y clarísimamente te hace vivir más plenamente.

    Besos, Élida

    • Anónimo
    • 22 octubre, 2015
    Responder

    Cuanta gente como tú hace falta en este mundo

    Mari Mar D.L.

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