La vuelta de las vacaciones siempre es un motivo de profunda alegría para mi.
Jejeje, sé que lo que acabo de poner suena un tanto extraño, entre tanto síndrome post-vacacional y tanto “volver al estres despues de la calma”. Bien, me explicaré.
Como a todos, pasar de la serenidad, la tranquilidad, el disfrute del verano, pasar de su ritmo diferente, me cuesta un poco. Volver al ritmo del día a día, a los proyectos, a los compromisos, a los objetivos (no siempre cumplidos en tiempo, con el estres que eso genera), dejar de pasar mucho tiempo con mi familia,… todo eso claro que cuesta. Y la primera semana de incorporación (en mi caso la semana pasada), es algo dificil.
Sin embargo, la vuelta de vacaciones me genera una profunda alegría por varias cosas, una de ellas que brilla con luz propia: volver de las vacaciones es un momento de reencuentro con muchísima gente que llevas en el corazón: amigos, compañeros de trabajo, clientes, vecinos …hasta tenderos en algunos casos. Gente que, a veces, ni siquiera te has dado cuenta real de lo mucho que quieres, de lo mucho que te alegras de verlos. Momento de reencuentro, de besos y abrazos, de cafés en algunos casos o un simple saludo callejero en otros, ….pero siempre reencuentro de personas. Personas que se ven, con mirada de amor. Personas que se reconocen. Personas que se valoran. Personas que te permiten dar lo mejor de ti y recibir lo mejor de ellas.
Las relaciones tienen distintos grados, por supuesto. E incluso en esto de la amistad y los reencuentros hay escala. Sin embargo, no hay nada más bello que ir encontrandote con tantas y tantas personas con las que a lo largo del año coincides y a las que no siempre tienes la oportunidad de decirles: “¡¡Cuánto me alegro de volver a verte!!”
Tiempo de reencuentros, tiempo de conexión, tiempo de compartir.
Queridos lectores,…. ¡¡Cuánto me alegro de volver a verles en este espacio!! este año seguiremos compartiendo, creciendo y enriqueciéndonos con las aportaciones de todos.
Un beso desde el corazón.
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Qué bueno volver a saber de ti también…
es muy cierto, no te das cuenta lo que echas de menos a alguien hasta que está lejos…
Besos,
Fer
Estimada Elida yo tambien me alegro de que hayas publicado algo tan esencial.
Miraba y volvia a mirar en mi blog (tengo tu blog como link)para ver si habias vuelto… en resumen que echaba de menos tus letras.
Besos y a por el día!
¡ Como me alegra verte Élida !
Espero que hayas disfrutado de estas merecidas vacaciones y que inicies este nuevo curso con la energía que te caracteriza.
¡ Gracias por sus reflexiones !
From Zaragoza to everybody.
Besos
Un mañete
¡¡Qué bueno veros por aqui!!
Fer, efectivamente, a veces la distancia nos hace valorar más a la gente que queremos… un poco triste, ¿no? Creo que es una "obligación" el valorarnos hasta cuando nos tenemos cerca… aunque ahí haya que hacer mayor esfuerzo a veces, jejeje.
Diego, me encantan tus palabras, y me sonroja ver cómo valoras mis palabras. Tu seguimiento me parece un regalo. Gracias. No te conozco, pero estas cerca.
Mañete, gracias por tus palabras… (me parece que se quien eres, jejeje. Seguiré con la energía que me caracteriza… esforzandome para que se transforme en cosas grandes y bellas.
Un saludo a los tres