Para muchas personas, hay una cosa que es tremendamente difícil: DECIDIR. Elegir entre distintas opciones se hace a veces muy complicado. Y en estos tiempos de crísis, mucho más. Muchas personas y muchas empresas tienen mucho cuidado y mucho miedo a la hora de tomar decisiones.
En su mente aparecen muchas veces pensamientos e ideas de cosas que podrían hacer para mejorar. Mejorar en lo personal, en las relaciones con los demás, en las cosas que querrian hacer, en lo laboral, en lo sentimental, ….en fin, mil ideas que se les ocurren y que podrían hacer para mejorar …¡¡la mente es a veces tan creativa!!
Y sin embargo, a pesar de esas ideas, no se deciden. Y muchas veces les oyes decir: “si supiera que esto iba a salir bien, lo haría”. O: “si supiera qué resultado iba a pasar, me arriesgaría”. Y, claro, como no lo saben, porque el futuro (lo siento por las videntes) es impredecible, … pues como no saben lo que va a pasar, no hacen nada, deciden no arriesgar.
Reflexionando sobre ello he pensado que muchas veces es la ignorancia lo que hace que algo sea interesante. Por ejemplo, si yo estoy intentando resolver un juego de estrategia, lo emocionante es la búsqueda de soluciones. Para nada del mundo quisiera que alguien me dijera cómo se resuelve. Al contrario, quiero que me dejen intentarlo y me las ingenio para sacar todo mi ingenio. O en el caso de una película emocionante, ¡¡por favor, que no me cuenten el final!! O que le digan a un hincha de futbol si quiere saber el resultado. No, lo emocionante está en el vivir el momento, sin saber lo que va a pasar al final. Lo interesante está en el intentar resolver algo, no en que te den la solución.
Esa actitud la tenemos clara la mayoría en los juegos. Pero la vida, ¡ay! hemos decidido tomarnosla demasiado en serio. “Hay que ser prudentes”, nos decimos. Pero disfrazamos el miedo y el freno de prudencia.
Y la prudencia se convierte en la actitud de los miedosos…. Sin embargo, las grandes religiones consideran la Prudencia (con Mayúsculas) una VIRTUD, y si es una virtud es buena. La verdadera Prudencia, según el diccionario de la RAE, consiste en “discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello”. No frenarse, no dejarse llevar por el miedo. Distinguir lo que es bueno (aunque implique lucha, o riesgo, o trabajo, o….) para seguirlo.
¿Qué tal si, por una vez, decidimos no tomarnos la vida demasiado en serio y Jugar un poco con ella? ¿O prefieren seguir esperando a saber la solución… y mientras tanto no hacer nada?
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