Mañana es el día que comienza la primavera. Y los que me seguís desde hace tiempo, recordaréis mi entrada del 21 de Marzo del 2013, “Un día muy especial”. Este día el mundo entero celebra el Día Mundial del Síndrome de Down. Yo estaré trabajando todo el día en Zaragoza, así que no podré escribir. Por eso escribo sobre este tema hoy.
Estos días las redes sociales están llenas de mensajes de inclusión, de aceptación, de dar las mismas oportunidades a estos niños, como si fueran uno más. Y estoy completamente de acuerdo con la mayoría de las cosas que voy leyendo.
Sin embargo, mi mensaje hoy va a lo más profundo. Va la médula de la familia. Mi hijo pequeño nació precioso, tierno, nació con los ojos claros, con una nariz super pequeñita, con piernas regordetas, es un niño super simpático, le encanta bailar, le encanta que le cantes, le encanta coger las cosas de los cajones, ah! y tiene Síndrome de Down. Pero eso no es lo importante. Porque mi hijo mayor, nació precioso, tierno, con los ojos marrones, con una nariz superpequeñita, es un niño super atento, muy sociable, es super simpático, le encanta jugar con los coches, etc. Y ambos son mis hijos. Los dos tienen cosas grandes y los dos tienen cosas que les cuesta hacer. Los dos tienen limitaciones, que tienen que esforzarse más para conseguirlo. Los dos. ¿A quién habrán salido? ¡Anda! A mí, por que yo también tengo cosas buenas y también tengo mis propias limitaciones,tengo mis áreas de mejora. Y aunque no te conozca, estoy convencida de que tú también.
Por eso, para mi es el mensaje más importante que me gustaría transmitir a todos. Es mi hijo. Sea como sea, es mi hijo.
Por eso me ha encantado el video que ha editado CoorDown, la asociacion Italiana, con la colaboración entre otras de Down Madrid. Porque el mensaje final es que esa familia va a ser feliz. Lo voy a repetir: esa familia va a ser feliz. Me ha encantado cuando dicen: “A veces será difícil. Muy difícil. Casi imposible. Pero, ¿no es igual para todas las madres?”. Chapeau!! Efectivamente, ser madre (o padre) es una tarea difícil, muy difícil, casi imposible. Para todos. Sean como sean nuestros niños. ¡Me parece que va en el kit de ser padre! Pero nuestros hijos, sean como sean podrán ser felices. Y nosotros también.
Espero no olvidarme nunca de eso. ¿Y tú?
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precioso!
la verdad es que cualquier hijo implica que salgamos de nosotros mismos. Pero como tú dices, lo más importante es que son nuestros hijos.
Graicas por compartir el video
Pues sí, Amigo/a. Efectivamente, cualquier hijo implica que salgamos de nosotros mismos.
Y eso es un reto constante. Dejamos de ser uno, para pasar a ser dos.
Pero, ¡¡¡es precioso!!
Suscribo palabra por palabra tu texto, Elida. Pero hay gente que, lejos de verlo así, incluso te acusa de egoísta por traer al mundo a un niño con capacidades diferentes o de adoptarlo, por la supuesta "carga" que supondrá para sus hermanos.
Sí, hay muchos adivinos sueltos, nosotros lo hemos vivido con dolor.
Pero al final, esa felicidad está ahí. La felicidad de la aceptación plena, del amor sin condiciones. Aunque, efectivamente, a veces sea difícil, muy difícil, casi imposible. Pero ¿qué si no es la vida?
Un gran abrazo a toda tu familia
Terry G.
Precioso tu comentario tienes dos hijos preciosos Elida eres un ejemplo como madre .
Que Dios te bendiga a ti y tu preciosa familia, un beso muy fuerte
Pilar A.