Tiene metastasis

Esta mañana mi marido y yo hemos tenido que llevar a Alex al Hospital de La Paz. Era para una cita de Inmunología. Con Alex estamos conociendo multitud de hospitales de Madrid J
 
No voy a hablar de eso, pero me gustaría resaltar que me ha llamado poderosamente la atención que las enfermeras, los médicos y las administrativas con los que nos hemos cruzado… ¡¡todos sonreían!! ¡Qué gusto da ir a un sitio así!
Cuando hemos terminado, hemos ido a una cafetería, para desayunar.
 
Mientras estábamos desayunando, en la mesa de al lado, había una chica, más o menos de mi edad. De repente se ha puesto a llorar. Mi marido se ha dado cuenta. Yo también. Mi marido me ha mirado. Yo le he mirado a él. Me ha susurrado: “¿vas tú o voy yo?”. Y le he dicho: “Voy yo”.
 
Me he acercado a ella. Le he puesto la mano en su hombro y me he sentado a su lado. Le he preguntado: “¿qué te pasa?”. Ella se ha quedado sorprendida. No sabía si seguir llorando, o hacerse la fuerte,… ha dicho “nada, que…” y ha hecho un gesto como si señalara al café. Yo, usando el sentido del humor, he dicho: “ya sé, que el café no te gusta”. ¡¡Se ha echado a reír!! Y así se ha relajado bastante. Me ha contado que viene del médico, que tiene metástasis. Que hace dos meses que descubrió un bulto y que todo ha ido muy rápido. Tanto que hoy ha tenido cita con el anestesista y mañana la operan, y que, por un lado está super contenta porque le van a operar pronto y… por otro lado tiene muchas preguntas en su interior, preguntas que no ha podido formular y que no tiene respuesta. Ha seguido contándome que tiene dos niños pequeños, uno de dos años y medio y otro de 15 meses.

Puedo ponerme en su situación. Bueno, realmente no puedo. La palabra metástasis asusta bastante. Y más si tienes preguntas en tu interior (¿estará muy extendida?, ¿cómo será la operación?, ¿cuántos días estaré ingresada?, ¿y después qué?, etc.).
Pero transmitía mucha fuerza. Transmitía alegría.
Y yo se lo he transmitido a ella. Y, sobre todo, le he dicho que iba a rezar por ella. Que mi marido, conociéndole, estaba rezando ahora mismo por ella. Y que íbamos a seguir rezando por ella. Para que saque toda su fuerza. Para que su alegría brille.
Cuando se ha despedido de mí me ha dicho:”Gracias, eres un ángel”, a lo que yo le he contestado: “ese es mi marido, se llama Ángel”. Ella se ha echado a reír y ha dicho: “y tú también”.
Creo firmemente en una frase que hay en la Biblia (que la leí hace muchos años y no recuerdo exactamente donde salía), que dice algo así como: “nada de lo que nos pasa, nos pasa si no tenemos las fuerzas para superarlo”. Lo creo firmemente. Lo he comprobado en primera persona. Lo he comprobado en otras personas. Cuando pasan esas situaciones, al final salimos más crecidos, más fuertes. Y sobre todo, al final descubrimos el inmenso amor con el que somos tratados por tanta gente.
Amiga. Tengo muchos amigos que van a rezar por ti. Ahora mismo están leyendo este artículo. Amiga. Rezaremos por ti. ¡Que Dios te bendiga!
17 Comments
    • Anónimo
    • 9 julio, 2014
    Responder

    🙂

    Patricia

    • Anónimo
    • 9 julio, 2014
    Responder

    Yo ya he empezado a rezar por ella y su familia.

    M Angeles

    • Anónimo
    • 9 julio, 2014
    Responder

    Gracias por compartir la Vida.

    Estamos rezando por esa persona y por todos aquellos que suben a la cruz de la enfermedad.

    Javier

    • Anónimo
    • 9 julio, 2014
    Responder

    Qué solete eres Élida. Muchas ganas de verte. Hace falta gente como tú
    🙂

    Macarena

    • Anónimo
    • 9 julio, 2014
    Responder

    Sin duda, fuiste su ángel.
    Sé que las "casualidades" no existen. Igual tenías que estar tú en ese momento ahí, preparada para ese gesto que no todos se atreverían a dar (quizás frenados por el temor).
    Estoy segura que no va a quedar para ella como una simple anécdota: lo recordará durante todo el proceso y le dará fuerzas para luchar.

    Creo que estos son los pequeños-grandes milagros del día a día.

    ¡Gracias Elida Peñalver por hacerlo posible!

    Rezaremos por ella.

    Almudena

    • Anónimo
    • 9 julio, 2014
    Responder

    El primer Ave María ya esta lanzado y por los ángeles también.

    Franciso

  1. Patricia, 🙂

  2. Gracias Maria Angeles!
    Estoy convencida de que hoy mucha gente ha rezado por ella.

  3. Javier, efectivamente, hay que rezar bastante por todas las personas que se han subido a la cruz de la enfermedad.
    ¡¡Sabiendo que la cruz nos lleva al triunfo del Amor!!

  4. Jajaaj. Macarena!
    Muchas gracias, guapísima.
    Creo que hay mucha gente como yo en este mundo!
    besos!

  5. Almudena, estoy convencida de que no fue casualidad. Las casualidades no existen. Y estoy convencida de que ha sido un gesto que ella recordará… y que a mi también me ha aportado. ¡Seguro!
    Y si, estos son los pequeños-grandes milagros del día a día.
    Un beso

  6. Gracias Francisco! Por el Ave María por ella….
    y por los ángeles (me has arrancado una sonrisa)
    🙂

    • Anónimo
    • 10 julio, 2014
    Responder

    Gracias Elida por compartirlo, rezaré por ella.

    Un beso

    MCarmen

  7. Gracias a ti, MCarmen!

    🙂

    • Anónimo
    • 14 julio, 2014
    Responder

    Elida me ha gustado mucho tu gesto de amor.

    Yo creo que estamos obligados a hacer la vida agradable a los demás, y a dar amor, apoyo, amistad y "buen rollo" . Pero lo normal es que nos creamos que son los demás los que están obligados a darnos a nosotros.

    Muchos besos,

    Conchi

    • Anónimo
    • 16 julio, 2015
    Responder

    hay ángeles disfrazados de personas….

    Belén G.L.

    • Anónimo
    • 16 julio, 2015
    Responder

    Precioso. Yo también Rezaré.

    Gracias por compartir una historia tan humana.

    Es una realidad de los hospitales que no se conoce hasta que no toca. Y es importante que sepamos lo que significa una sonrisa, una palabra amable o un abrazo en un momento como el que has descrito.

    M Isabel H.J.

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