El mes pasado escribí un artículo sobre la muerte de Emilio Botín. Y dio mucho que hablar, lo cual me alegra, porque me encanta promover pensamientos.
Al final, se vio claro que había dos maneras de abordar ese tema. Una amiga mía, Ana, decía que “Espero, literalmente, que al menos no le haya cogido con las manos vacías, porque aquí sólo las tenía llenas de dinero. Ése fue su fruto. Y por sus frutos los conoceréis” y terminaba diciendo: “donde tengo que escuchar a los que se han quedado sin casa, a los niños que no saben dónde van a vivir, a las mujeres inválidas que ven cómo las echan de sus hogares cuando ya están casi pagados porque se han puesto enfermas y no pueden seguir trabajando y pagando como en los veinte años anteriores. No son generalizaciones. Tienen rostro, nombre y apellidos. Esto es lo que he visto, y lo que veré mañana. Y al otro. Y al otro. Eso es lo que escucha mi corazón, y esto es lo que pienso”. Ella se estaba centrando en la culpa de esta sociedad, de los ricos, de los bancos, etc. Y yo lo veo, claro que sí, y a la vez el quid de mi post no iba en esa línea. Lo que yo intentaba transmitir es que, independientemente de cómo haya sido una persona en su vida, tiene una dignidad (que no depende de sus actos, sino que está por encima de todo) y que hace que yo lamente su muerte. Puedo entender lo que Ana intentaba transmitir (y se lo agradezco de corazón) y no era lo que yo quería hacer reflexionar.
Otra amiga, Gema (a quien también le agradezco de corazón que compartiera su punto de vista) dijo: “La dignidad se gana día a día. Si tú eres capaz de ver dignidad en lo indigno, aun sin conocer a la persona, te admiro por ello. Yo no. Estoy de acuerdo contigo en que uses tu libertad para entristecerte, pero de la misma manera otros la pueden usar para alegrarse. Los sentimientos son libres, no se puede obligar a nadie a amar o a odiar y mucho menos sin conocer sus circunstancias”. Coincido con ella en la última frase, nadie puede obligar a nadie a amar o a odiar. Exacto. Totalmente de acuerdo. Sin embargo, no coincido para nada en el comienzo de su opinión: “la dignidad se gana día a día”. Uffff, ¡¡¡qué terrenos más resbaladizos entraríamos a pisar si pensáramos así!!!
Porque, si se ganara día a día, ¿quién pondría la medida?, ¿quién pondría la puntuación?, ¿qué actos nos harían subir nuestra dignidad? Y ¿qué actos nos harían disminuir nuestra indignidad? Uffff, ¡peligrosos terrenos, si!!
Porque si el baremo lo pongo yo, ¿qué criterios voy a poner?, ¿y cómo sabré que son los criterios adecuados?, ¿y cómo sabré mantenerlos a lo largo de mi vida? Y si cambio de opinión, ¿puedo cambiar los criterios?
No, afortunadamente, la dignidad del ser humano no depende del criterio de otra persona, ni de dos, ni de cien, ni de un millón. La dignidad está por encima de nuestros criterios. Me viene a la mente un artículo que escribió Nacho Calderónsobre Schumacher, en el que hablaba de cómo una persona que sufre un accidente, para los médicos deja de ser él. Ya no volverá a ser él.
No, me niego a pensar que la dignidad la decida otra persona. Me niego a pensar que mi dignidad tenga que ser ganada cada día. Me niego a pensar que un médico, un político, un maestro, un juez, un votante, una madre, …me niego a pensar que ellos definan si tiene dignidad o no.
Eso no tiene nada que ver con que una persona te parezca que se ha comportado mal o bien. No tiene nada que ver con que, si una persona ha hecho algo mal que la juzguen. No, no tiene nada que ver con eso. Porque, a pesar de que una persona se haya portado mal, a pesar de que una persona se merezca un juicio, a pesar de que vaya a la cárcel, a pesar de que caiga enfermo y no pueda volver a andar o a hablar o a sonreír… a pesar de todo ello, SU DIGNIDAD seguirá entera. ENTERA. Porque no está en nuestra mano cambiarla, ni para arriba ni para abajo.
Y soy consciente de que, al pensar así, estoy incluyendo a los grandes ogros de la historia: Hitler, cualquier asesino de ETA, violadores. Lo sé. Y aunque no comparto nada de sus comportamientos, soy capaz de ver su dignidad.
Te invito a pensarlo detenidamente. Porque al final según sea tu respuesta, pisarás terrenos que te harán resbalar o te harán ir en tierra firme.
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Yo seguiré yendo por la vida pisando terreno resbaladizo porque mis principios, que son bastante sólidos, me impiden ver dignidad en Hitler, etarras, violadores, etc.
Sigo pensando que me parece muy bien quien sean capaces de verles como dignos seres humanos, y q por ello caminen por tierra firme, pero yo ni puedo ni quiero.
Prefiero dedicar mi tiempo y energía a mi familia, amigos, a mis alumnos,… que en ver luz donde según mi punto de vista, no la hay.
Gema
Dignidad: cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con RESPETO HACIA SÍ MISMO Y HACIA LOS DEMÁS y no deja que lo humillen ni lo degraden.
Pues etarras, violadores, muchos políticos, botín, Hitler y compañía no entran en esa definición.
Para mi están en el mismo saco. Cada uno a atentado de una forma u otra hacia otras personas.
Fran
Creo que aquí hay varios conceptos mezclados.
Primero, jamás he negado ni negaré a un ser humano, Botín, Hitler, Calígula ____ (rellena tú el espacio) la condición y dignidad de persona.
Nunca, jamás, bajo ningún concepto, he puesto en duda esa dignidad y condición inherente a cada ser humano desde el momento de su concepción. Tan persona era Jack el Destripador como sus víctimas, la Madre Teresa o el Doctor Menguele.
Una vez establecido este punto, también afirmo que sin cuestionar ni arrebatar esa condición a ninguno de ellos, puedo atreverme a decir que Menguele hizo un uso atroz de su tiempo de vida, sirvió al Odio y al Dolor, mientras que la Madre Teresa vivió una vida de Amor y de Entrega.
Y creo que no cometo traición a la dignidad humana por constatar ese hecho. Por fijarme en los frutos.
Y otra cosa más: yo no me centraba en la culpa de la sociedad, por el contrario dije expresamente que Botín tenía una responsabilidad directa en la forma en que se había amasado ese dinero. Y lo reitero. Precisamente porque lo considero una persona, con esa condición y dignidad y por tanto con esa responsabilidad.
Ya basta de escudarnos en sistemas y sociedades. Somos nosotros los que hacemos el mundo, somos cada uno de nosotros los que lo hacemos espantoso o bello. Está en nosotros ese poder; ahí fue donde lo puso Dios.
Creo que fui clara entonces y me he esforzado por ser clara ahora.
Gracias, como siempre.
Ana
Por cierto: jamás me he alegrado de la muerte de nadie.
Ana
Ciertamente Hitler,etarras… son personas ( individuos propios de la especie humana) con características físicas comunes, desde el momento de la concepción hasta su muerte.
Insisto no le deseé ningún mal a este tal Botín pero no me apena, igual q no me apenó la muerte de Hugo Chávez,… entre otros. Q sean felices allá donde estén!!!
Gema
Sí me apena el holocausto judío, el asesinato de personas de bien en atentados, los venezolanos sin libertad…
Gema
Nadie habló de alegría ni de que no fueran seres humanos. Simplemente que no me dio pena. Tal vez porque estoy in sensibilizado viendo que mueren miles de niños pobres al día sin haber hecho ningún mal a nadie… y estos… pues no me alegraré (prefiero que cambien a que mueran) pero no les lloraré por morir sin cambiar.
Tal vez el concepto de dignidad varíe en su definición en función de la persona… Bajo el mío… lo tengo muy claro.
Excelente reflexión.
Como decía Kant: "las cosas tienen precio, el hombre, dignidad".
Yo también soy de los que creen que todos tenemos una dignidad independientemente de lo que hagamos.
Eloy
Fran, Gema, gracias a los dos por compartir vuestra opinión. Sé que me conocéis lo suficiente para saber que una de mis máximas es una frase que atribuyen a Voltaire, que dice “no pienso como tú, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarlas”.
Y no, no pienso como vosotros. Porque la dignidad humana es un valor superior por el que se acepta que el hombre tiene una única y extraordinaria calidad por el hecho de ser humano. No se adquiere, sino que se tiene desde el momento de la concepción hasta el momento de morir. Y como no se adquiere, tampoco se le puede privar a nadie de este valor inherente. Todos los seres humanos, TODOS, por el hecho de ser Humanos llevan (llevamos) esa condición con ellos. Y eso nos hace respetables y merecedores de consideración por el simple hecho de existir como ser humano, independientemente de nuestros actos.
Hay dos niveles. Uno, el primero, es el nivel de la Dignidad. Todos la tenemos. Nadie la da. Nadie la quita. No depende de nuestra definición. Y tampoco es una característica física. El segundo es los comportamientos. Y efectivamente, hay personas cuyos comportamientos no muestran nada de luz. Es más hay personas cuyos comportamientos muestran oscuridad, muestran el mal. Y esos comportamientos tienen frutos como los que tú enumeras, Gema: holocausto nazi, personas de bien asesinados por etarras, etc. etc. Totalmente de acuerdo. Pero están en niveles diferentes.
Y efectivamente, el derecho juzga a aquellas personas que tienen comportamientos malos. Y si no les juzgan los jueces, yo sé que al final, Dios les juzgará. Pero no a su dignidad. Ella es un regalo que va de la mano del SER HOMBRE.
Besos!!
Gracias Ana, por tu opinión.
Comparto completamente lo que dices acerca de la dignidad de Jack el Destripador, de la Madre Teresa y de Menguele. Efectivamente, es un valor superior que nadie puede cuestionarse, ni arrebatárselo. Y también comparto contigo tu opinión de que hay personas cuyos frutos no son iguales que las de otros. Y que hay personas que sus frutos muestran dolor, Odio, etc., frente a personas cuyos frutos muestran Amor, Entrega, Vida, etc. Lo comparto plenamente. Gracias por haberte esforzado en ser clara de nuevo.
Lo que no consigo compartir es la unión que haces de Emilio Botín y su forma de amasar su dinero (que fíjate que hasta ahora no he dado mi opinión sobre lo que pienso yo sobre eso) con lo que decías hace un mes acerca de las personas que se han quedado sin casa, […] que tienen rostro, nombres y apellidos. ¿Realmente crees que el culpable directo es Emilio Botín? Yo, ya lo dije en el primer post, estoy convencida de que tiene parte de responsabilidad, pero no me atrevería a ser tan tajante como lo has sido tú. Para mí, lo siento, creo que es una parte, una pieza del sistema, de la sociedad. No me suena haber oído a los accionistas de las empresas decir que tendrían que dejar la casa para esos niños. Y créeme que me duele cada vez que lo leo. Y al mismo tiempo, soy capaz de ver lo que Juan Pablo II criticaba como las “estructuras sociales del pecado”.
Es verdad que, como personas dignas tenemos nuestra propia responsabilidad. Y Dios se encargará de juzgarnos. Yo no. Yo me preocupo de ver qué hago con mi propia responsabilidad.
No obstante, me quedo con la primera parte de lo que has comentado. El ser humano, tiene la condición inherente desde el momento de su concepción a la DIGNIDAD.
Gracias, gracias de nuevo por compartir, amiga.
Eloy, gracias por compartir esa frase, que desconocía.
Me encanta que des tu opinión!!
Uno de los problemas de nuestra sociedad es que tratamos a las personas como objetos (sobre todo de usar y tirar) y por eso nos cuesta reconocerlas en su dignidad como seres humanos.
Eloy
Le reconozco esa dignidad (por ser humano) y le niego (opinión personal) la dignidad de sus actos. También creo que la dignidad sin humanidad es insuficiente para que me ponga triste por su muerte.
Y que si el es responsable. .. me pareces ingenua. .. claro que hay más responsables, y muchos de ellos políticos, pero créeme que el dueño de una empresa puede parar desahucios. Y eso solo es la gota de un gran vaso.
Fran
Élida, realmente lo creo, por eso lo digo. ¿O es que por estar muy altos y alejados de las consecuencias de nuestras acciones, somos menos culpables de ellas?
Botín fue el mayor responsable pues tenía el poder y las opciones y usó ese poder para su lucro a costa del dolor de otros.
¿Me hablas de los accionistas? Por supuesto, responsables también, cada uno en su proporción de libertad, poder y albedrío. Y así en cada latrocinio y atropello. Así se forjan esas estructuras de pecado, con cada uno de nosotros formando cadena, unidos por la acción, por la omisión, por la ceguera culpable y por la cobardía.
¿Tengo que diluir mis palabras y mis pensamientos sólo para que suenen mejor? Puedo usar el impersonal, como si detrás de cada acción no hubiera nadie, sólo la mecánica del Mercado y el Dinero: Se hizo, se robó, se arrebató… Pero resulta que eso no es la verdad.
Gracias, de nuevo.
Ana