Trabajar las creencias
“Mil cortes en las hojas del árbol del mal, equivalen a uno solo en las raíces” (Thoreau)
A veces intentamos mejorar en nuestra vida cortando hojas de nuestros comportamientos, de nuestra conducta, de nuestro entorno, de nuestras capacidades… y vemos que avanzamos despacio, muy despacio. Queremos mejorar nuestra actitud. Y somos conscientes de que vamos lentos, muy lentos.
Sólo cuando trabajamos con la raíz de nuestro árbol, cuando trabajamos con los pensamientos y las creencias de los que surgen nuestra actitud y nuestra conducta… sólo entonces conseguimos cambios rápidos y, lo que es más importante, duraderos.
El problema es que nuestros pensamientos los interpretamos como “la verdad”. Y cambiar yo mismo mis pensamientos es bastante difícil (aunque no imposible). La buena noticia es que con ayuda externa lo puedes conseguir con facilidad. Siempre que la ayuda sepa ayudar ;-).
Un proceso de Coaching
Si comienzas un proceso de coaching, irás directo a trabajar tus raíces.
Así lograrás podar las raíces enfermas (pensamientos y creencias limitantes), darás más vida a los pensamientos y creencias que te potencian y conseguirás que las raíces de tu árbol estén asentadas en tus valores.
Entonces, y solo entonces, conseguirás que fluyan la actitud y la conducta que tú quieres tener para el cambio, para dar tu mejor versión.
El coaching no es para personas cobardes, que tienen miedo el cambio. Es para personas que se atreven a cambiar su forma de pensar y personas que se atreven a salir de la zona de comodidad. El coaching es, en definitiva, para personas que quieren alcanzar dar su mejor versión y ser felices.
¿En qué grupo quieres estar tú? ¡Espero que en el de los que quieren dar su mejor versión!
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