Estos días son de recta final. Cerrando proyectos antes del periodo que me tomaré para disfrutar de mi bebé; cerrando sesiones con mis clientes, poniendo un margen prudencial antes de la siguiente sesión; preparando cosas concretas de apertura a una nueva situación… Todo es novedad en mi vida. Se cierran cosas, otras entran en hibernación, otras se abren y comienzan a florecer….
… y entre medias el momento del parto. ¡¡Cuánto respeto me da ese momento!!
No les voy a negar que es un momento que me da algo de miedo. No es fácil pensar en él, sobre todo cuando, como yo, eres novata. Asusta. No sabes cómo va a ser, no sabes cómo va a ir, no sabes cómo vas a reaccionar.
Sin embargo, a pesar del respeto que me da, tengo claro que la actitud (como en todo en la vida) influye mucho. Los pensamientos los puedes enfocar en negativo (ponerte en lo peor) o en positivo (pensar en la grandeza del momento, más allá del sufrimiento o el dolor puntual). Y los pensamientos puedes gestionarlos. Siempre se puede. Ya saben lo que muchas veces escribo aqui. Quizás no puedo evitar que ciertos pensamientos me surjan… pero si que puedo decidir cómo quiero gestionar esos pensamientos. La emoción surge de manera libre. La gestión de la emoción la pongo yo de manera consciente. En todas las áreas de la vida.
Y hoy quiero compartir con Uds. un pensamiento que me está ayudando mucho en estos días.
Si alguno de Uds. ha visto el precioso documental de “En el vientre materno”, de National Geografic, quizás les haya sorprendido, como a mí, que en todo momento para el documental, el bebé es el enorme protagonista de todo. La madre pasa a un segundo plano. Incluso en el momento del parto: el bebé es el que es protagonista, el que realmente realiza un viaje de novedad total, de cambio total, de vértigo total. El bebé. Y la madre en un segundo plano.
Y debo reconocer que, al principio, ese pensamiento me llamó la atención. ¿Cómo? Con lo que sufre la madre en ese momento… ¿no es protagonista? ¡¡¡Pero bueno!!
Y sin embargo, una vez acogido e integrado ese pensamiento… de forma asombrosa, es justo el pensamiento que más me ha ayudado a relativizar el momento del parto. Me explico: si pienso que la protagonista soy yo, me centro más en los dolores que tendré, en mis temores, en si me sentiré así o asá…. Y sin embargo, cuando me centro en que el protagonista es él…. me centro en él y yo paso a un segundo plano. Y en ese plano me convierto en un Facilitador: me convierto en un ser que lo que tiene que hacer es estar lo más serena posible para facilitarle a él su gran travesía, colaborar lo más posible para ayudarle en ese momento. Y entonces cobra mayor sentido el estar serena, el tener pensamientos positivos, el colaborar,….
¿Saben? la primera vez que pensé de esta manera me sorprendí a mi misma: ¡¡en el momento de dar a luz justo lo que se me pide es que sea Coach!! Es decir, que facilite a mi hijo su proceso, en el que él es el verdadero protagonista, él es que realmente asume riesgos, es valiente, toma iniciativas… y yo… a su lado como facilitador. Coaching puro, ¿qué les parece?
Una visión totalmente diferente del sentirme protagonista, mirándome el ombliguito y diciendo “hay pobrecita de mi!!”, jejeje.
Y les pregunto. En otras áreas de su vida (no todos Uds. estarán a punto de dar a luz, jejeje), ¿pueden encontrar dos maneras distintas de mirar una misma situación?, y de esas dos maneras, ¿una de ellas les potencia y otra les limita?… y ¿cuál de ellas deciden elegir?
Diariamente estamos “dando a luz” nuevas situaciones. “Qué elijo ser” está en mí. Qué actitud elijo tener, está en mi.
Ánimo con sus “partos”. Seguro que dan a luz bebés preciosos. Lo bien gestado, bien acaba!!
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Chapau ! Ëlida.
Koral
Guauuu
menuda reflexión bonita e interesante y menuda extrapolación a todos los partos de nuestra vida … a todas nuestras situaciones de "dar a luz"
enhorabuena¡¡