Mi hijo pequeño es un Iceberg. Como yo, como tú, como mi hijo mayor, como todos. Todos mostramos a los demás una pequeña parte de lo que somos. Tú ves cosas de mí, y no ves muchas cosas de mí. Yo veo cosas tuyas, y soy consciente de que veo una pequeña parte tuya.
El ser humano es un Iceberg.
Cualquier navegante sabe que tiene que estar atento a ellos, porque son más grandes de lo que, a simple vista parece. Eso es de cajón, ¿no? Sin embargo, hay navegantes que no van pensando que existen los Iceberg, hay navegantes que no quieren verlo y si no que se lo pregunten al malogrado capitán del Titanic, Edward John Smith. Y, claro, se chocan con ellos.
Mi hijo pequeño, Alex, es un Iceberg.
Hoy he leído un texto de Emilio Ruiz, psicólogo que me ha encantado. Dice:
Alex es un Iceberg.
Alex es un Iceberg, como yo, como tú, como Juan Pablo,… y hay navegantes que no quieren verlo, porque se quedan en el hielo de arriba.
Y me da lástima. Porque, como con cualquier otra persona, si buceas vas a ver la impresionante magnitud del Iceberg, la impresionante grandeza de esa persona. También de Alex.
Te invito a conocer a Alex. Te invito a conocer más, en profundidad a los que están a tu alrededor. Te invito, sobretodo, a conocer a aquellos que, de entrada, quizás no te parezca que te pueden aportar nada, porque son “inferiores”. Te invito a asombrarte con Alex.
En definitiva, te invito a Bucear. ¿Te atreves? J
Deja un comentario cancel

Me encantan los iceberg!!!!!
Maria Isabel S-Y.
Precioso. Como todo lo que escribes.
Raquel
Maria Isabel S.Y., a mí también 😉
Gracias, Raquel!
Me ha encantado, Elida.
Paloma F.M.
Precioso. Comparto
Maite Manzana
Efectivamente Elida todos somos un iceberg. Gracias.
Maribel C.