Una Cómoda algo incómoda (I)

Ayer tuve una conversación muy interesante con una amiga. Hablábamos de cómo esta sociedad en la que vivimos parece como si nos obligase a compartimentalizar nuestro ser: por un lado está mi faceta profesional, por otro lado mi faceta de familia (madre, padre, hijo, etc.), por otro mi faceta de amigos, por otro el ocio personal, por otro la salud, etc. Parece como si cada parte de nosotros fuera un cajón de una gran cómoda, en la que cada compartimento fuera independiente de los demás, aunque miembros de un todo global. Y así, vemos que muchas personas, por ejemplo, están deseando que llegue el fin de semana para dejar a un lado su faceta de trabajo, en la que son sumamente infelices y poder vivir su faceta de ocio y amistad, en la que se vuelcan buscando experiencias cada vez más intensas que les den algo de alegría y “sentido”. Eso suele ocurrir en gente joven. O también encontramos personas que el fin de semana se vuelcan en la familia… único momento en el que sacan algo de tiempo para dedicar a los suyos, a veces con algo de culpabilidad por el mucho tiempo que dedican en la semana al trabajo. ¿Se reconocen en algunas de estas situaciones?

Ambas coincidíamos en que esa “filosofía” que parece imperar en nuestra sociedad no es nada buena, pues conduce a personas infelices. El ser humano es un Todo, somos seres Holísticos, en los que todo está relacionado. Frente a la metáfora de la cómoda, más bien somos como el propio Cuerpo, formado por brazos, piernas, músculos, vísceras, etc. en el que cuando un brazo duele, todo el cuerpo se ve influido, o cuando una víscera se infecta, afecta a todo el cuerpo.

Somos seres holísticos: inteligencia, emociones, cuerpo (soma), espíritu (alma), social, etc. Y todo está influído y afectado por todo.

Sin embargo, aun siendo conscientes de que compartimentalizar no es bueno, mi amiga me planteaba una cuestión muy interesante: “Pero, muchas veces en el trabajo estás viviendo una situación tan agobiante, de tanta dificultad, que te dices a ti misma: esto no me va a afectar en casa, no puedo llevarlo a casa, y por tanto, tiendes a compartimentalizar para que tu estado de ánimo no afecte a los tuyos, para que el trabajo no interfiera en lo familiar. ¿Esa compartimentación también conduce a la infelicidad?” Interesante cuestión, ¿no creen?

¿Qué piensan Uds? ¿Viven o han vivido alguna vez situaciones en las que han sentido la necesidad de compartimentalizar su vida? ¿Cómo perciben esas situaciones: como postivas (me salvan de algo) o como negativas (son huída de algo)?

Estaré encantada de leer sus aportaciones, bien en el blog (¡¡les animo a publicar!!) o bien por correo electrónico (mi dirección aparece en la parte superior del blog)

En el siguiente post seguiremos debatiendo

2 Comments
    • Anónimo
    • 23 junio, 2010
    Responder

    ¡Hola Élida! Efectivamente, a veces siento que mi vida está organizada en torno a compartimentos, aunque procuro vivir como un todo.

    Tengo una doble sensación que se superpone. A veces siento que soy un continuum, pero otras me siento incómoda y me da rabia notar que mi vida cambia radicalmente, siendo de una manera de lunes a viernes, y de otra casi totalmente distinta de viernes a domingo. De hecho siento como una pequeña crisis cada vez que se produce esa transición.

    Como no es algo que me acabe de convencer y sé cuáles son los motivos de que de momento sea así, camino para conseguir que mi vida se convierta en un todo armónico. Al fin y al cabo, yo soy la responsable mayor de que mi vida esté ahora por compartimentos, no?

    Umm, creo detectar en lo que acabo de decir un "ya lo conseguiré mañana", cuando en realidad sé que en el presente es donde vivo y donde quiero vivir en equilibrio.

    Lo reconozco, me cuesta a veces… Sería interesante que otros lectores se animasen a compartir sus experiencias. Seguro que entre todos se nos ocurren nuevas soluciones.

    De momento, mi primera aportación es, en resumen, darse cuenta de esos compartimentos, ser consciente de cómo me siento con ellos, qué hago para mantenerlos, por qué y cómo puedo cambiar la situación de manera responsable.

    En mi caso, creo que en parte esos compartimentos me protegen y me ayudan a estar concentrada en diversas personas y actividades importantes para mí que he decidido organizar de esa manera.

    Seguiré reflexionando…

    Feliz día a todos. Cris.

    • Anónimo
    • 16 julio, 2015
    Responder

    Este post invita a pensar.

    Desde mi punto de vista, es necesario hacer conexión y alinear todos y cada uno de los aspectos importantes de nuestras vidas.

    No puedo ser feliz con mi familia si en el trabajo me siento abrumada y angustiada por un complejo mundo de complicadas relaciones laborales; no puedo ser feliz en el trabajo, si en mi vida personal no hay hueco para el amor y la amistad; no puedo disfrutar del tiempo libre, si no sé que hacer con ese tiempo libre, etc etc.!!

    Conseguir un equilibrio trabajando aquellos aspectos que nos limitan en alguna faceta de nuestra vida, superar miedos, avanzar hacia nuestro futuro con una gestión adecuada de nuestras emociones, es lo que hace que nuestras vidas no puedan ser cajones independientes.

    Gracias por el Post, Élida

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