“Querida Elida: Cuando me mandaste el otro día el blog .., estaba cuadrando una hoja de cálculo y lo leí por encima… en realidad lo leí sin mucho interés, pensé que era un blog más, de un coach más, que trabaja para muchos y no se implica con nadie . Y no vi nada….
Este fin de semana , el sábado por la noche en concreto…mientras mis hijos y mi marido veían una peli .., sentí la curiosidad de leer tu blog con más detalle y entonces lo vi todo…
Pude leer tu sufrimiento de este último año, pude leer el amor a tu hijo, ese hijo tan precioso cuya foto subiste al blog, pude leer la complicidad con tus amigas, como les enseñas tu alma y tus debilidades y como las inspiras a escribir cartas, tan bonitas, como la que te escribió aquella amiga, con la que compartiste café y lágrimas.
Pude leer los tres pelos del hombre feliz, tu silla de ruedas y los regalos que te da la vida en la plaza Cervantes de Alcalá de Henares…pude leer como haces feliz a tantas personas y pude leer que nunca, nunca te rindes….
Pero sobre todo pude leer a tu padre, los versos que dedicó a tu madre me conmovieron, son esas palabras escritas que perduran, que traspasan el tiempo, la distancia y la piel y se clavan directamente en el corazón….
Ahora sé quién eres, he sentido la atracción de esa especie de imán que tienen las personas que ponen el alma en sus palabras…
Por eso ahora más que antes, quiero conocerte no para hablar, ni para tomar café, ni para compartir el plan impulsa, tan solo para darte un fuerte y largo abrazo y decirte que me equivoqué….”
Gracias AMIGA, por tus palabras. Me hiciste un regalo inmenso. Por abrirme tu corazón. Ah!! y creo en las sincronizaciones 🙂 y creo que ya estamos unidas para SIEMPRE.
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