Lunes, 7:30 de la mañana. Diluida entre miles de ejecutivos me encuentro en la Terminal 4 de Barajas, dispuesta a tomar un avión con destino a Bilbao, junto con mi compañero en la Junta Directiva de la Asociación Española de Coaching: Pedro Zuazo, vicepresidente. El ritmo del aeropuerto a esas horas es trepidante. Miles y miles de personas. Vuelos a centenares de sitios. Negocios, negocios, negocios.
Muchas de esas personas irán a reuniones, otras muchas a negociar ventas, otras tantas a cerrarlas. Muchas de ellas, a “luchar” en la jungla mercantil,… y muchas de ellas oirán aquel: “es que ahora con la crisis…”. Crisis, crisis
Yo viajo a Bilbao a participar en un evento organizado por INNOBASQUE, la Agencia Vasca de Innovación. Un Macro encuentro, en el que más de 125 organizaciones lideramos, al mismo tiempo, otros tantos encuentros alrededor de mesas, café y pastas, con una finalidad: busqueda de propuestas y acciones concretas por parte del tejido social vasco, de cara a esta delicada situación actual de crisis. Con un fin último: propuestas para transformar, para construir, para no quedarnos en el “qué mal está todo”, sino aportar propuestas y soluciones.
Más de 5000 personas nos reunimos en torno a un café, en diferentes lugares de los 3 territorios vascos. Todos, debatimos sobre dos cuestiones concretas: “¿Cuáles son, en tu opinión, los cambios más significativos que están ocurriendo por la crisis? y, ¿qué medidas propones para encarar esta transformación?”
La Asociación Española de Coaching (ASESCO) es una de las organizaciones que participa en el evento. Veinte coaches nos reunimos en la sede de Psicobegia, acogidos por nuestros anfitriones: Javier Tejerina (presidente de ASESCO) y Nati Alcalde (tesorera de ASESCO). A las 10 de la mañana nos ponemos manos a la obra a responder a esas cuestiones.
Ignoro las propuestas que han surgido de las otras organizaciones, pero quiero compartir una cosa que me ha llamado mucho la atención de nuestras mesas. En todas ellas, en TODAS, salieron dos cosas en común que me gustaría compartir con Uds.
Una es asumir la propia RESPONSABILIDAD. Responsabilidad no se si en lo que ha ocurrido (no entramos en el pasado), pero sí en lo que se puede hacer. Cada uno a su nivel, cada uno en su ámbito de actuación, pero cada uno puede y debe asumirla: ¿qué puedo hacer yo? Y salen cosas como: consumo frente a consumismo (disfrutar de un ocio y una vida más sencilla, sin dar al dinero la única importancia), generar sinergias (compartir frente a competir), modelar a aquellos que ya lo están haciendo bien (aprender de otros), etc.
Y la otra, volver a plantearnos y recuperar VALORES, pararnos un momento (cada uno de nosotros: ama de casa o director general) y pensar: ¿cuáles son mis valores? ¿cómo los estoy viviendo? ¿realmente con esta vida que estoy viviendo estoy actuando acorde con mis valores?. Valores frente a ley de la jungla. Valores como brújula y timón que guían el barco, frente a desorientación. Valores frente a desconcierto. Valores frente a descentramiento.
Me sorprende (¿o quizás no?) que en todas nuestras mesas salgan estas dos cosas. ¿Será que todos somos coaches? ¿Será que, por principio, el coach cree en la necesidad de que la persona asuma su responsabilidad (es una de las bases del coaching), en lugar de seguir tirando balones fuera? ¿Será que el coach sabe que no hay nada más poderoso que una persona que se ha alineado con sus valores y que ha comenzado a realizar Acciones para vivirlos de verdad?
Responsabilidad y Valores en las personas. Responsabilidad y Valores en las empresas. Responsabilidad y Valores en los organismos oficiales.
Responsabilidad y Valores.
Responsabilidad y Valores, como una de las propuestas para encarar esta transformación clara que está viviendo nuestra sociedad. Propuesta para de esta situación sacar nuestra creatividad, nuestra iniciativa, nuestra innovación… Porque esta crisis puede ser (y no son palabras huecas) una gran oportunidad para cribar aquello que estábamos haciendo y que realmente hemos comprobado que no sirve o que nos hacía pagar un precio muy alto.
19:40. Aeropuerto de Sondica-Lujua en Bilbao. Pedro y yo tomamos el vuelo de vuelta a Madrid. Cansados pero satisfechos. Varias decenas de ejecutivos esperan con nosotros en el embarque. Móviles, conversaciones, últimos cierres de negociaciones, llamadas a la central para informar de resultados…. Un día más en la jungla mercantil. Y una pregunta me ronda en la cabeza: ¿cómo será España (¿cómo será nuestro mundo?) cuando todos (todos: personas, empresas, organismos, gobiernos) asumamos nuestra propia responsabilidad y nos pongamos manos a la obra en la transformación, con acciones regidas realmente por nuestros Valores?
El avión despega… vuelvo al hogar.

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Fantastica reflexión para todas las personas, empresas y organismos oficiales en estos tiempos de crisis, y por que no, para cuando no la hay. No queremos ser responsables de nuestras acciones y tratamos de culpar a los demás, abramos nuestros ojos y actuemos, por nosotros y nuestras familias.
Élida gracias por la frescura de tu blog.
Nota: la lección del almendro.. ESPECTACULAR