Hoy he tenido una conversación con una directiva de una gran empresa multinacional. Me estaba comentando sus objetivos. Me ha comentado que su trabajo le gusta mucho, aunque tiene demasiado y no le da tiempo para llegar a todo con la excelencia que ella quisiera. Su objetivo sería Aprender a Priorizar, a organizarse mejor. En ese momento, ha señalado que una cosa que le gustaría conseguir es cuidar más su salud. Porque prácticamente esta todo el día en el trabajo y ni cuida su salud, ni cuida su alimentación, ni hace casi deporte,… y, de refilón, me ha dicho que tendría que pedir cita con el médico para hacerse una colonoscopia. Yo le he dicho que hace mucho tiempo (más de cuatro meses) me dijo eso mismo. ¿Qué necesitas para llamar al médico? Y me ha dicho que alguien se lo diga. Y riendo, ha añadido, “a ver, mi marido, hasta me lo apunta en la agenda, pero a él no le hago ni caso. Necesito que alguien, a quien yo le de la autoridad, me diga que tengo que llamar al médico”.
Yo le he dicho: “yo te lo digo: Llama al médico”. Se ha puesto a reír. Y me ha contestado: “¿Qué día?”. Yo le he preguntado, “¿qué te impide a ti escucharte a ti misma?, ¿qué hace que a mí me hagas caso y a ti no?, ¿Quién te conoce más, quien sabe mejor lo que necesitas, quien te quiere más, y, en el fondo, quien quiere más que tú sigas viva?”. Ella se ha quedado callada y me ha contestado: “Yo”.
Cuando a mí me dio el Ictus, en ese momento aprendí una cosa que yo ya sabía con la mente de antes. Que en cualquier momento me puedo morir. EN CUALQUIER MOMENTO. Lo sabía con la mente. Pero era información que no la había hecho mía. Hasta que la muerte se asomó por mi puerta. Y la contemplé. Y la vi.
La muerte me dio una segunda oportunidad. Bueno, no, la muerte no. Dios me dio una segunda oportunidad. Y tengo clarísimo que no me dio esta segunda oportunidad para volver a vivir igual. Muchas cosas han cambiado en mí desde entonces, o muchas estoy intentando cambiarlas.
En You Tube he visto un video de Ric Elias, un tipo que vivió la proximidad de una muerte inminente. Te invito a verlo. Él básicamente se dio cuenta de que todo cambia en un instante,… y que normalmente aplazamos los momentos buenos, pensando que ya tendremos tiempo para vivirlos. También se dio cuenta de la cantidad de veces que dejó que triunfara su ego. Y el tiempo que desperdició en cosas que no importaban con gente que si importan, por discusiones, por su ego. Y decidió que ya no quiere tener razón, que ELIGE ser feliz. Y la tercera cosa de la que fue consciente es que lo que quiere de verdad, por encima de todo, es ser un buen padre.
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Elida… con tu permiso comparto con un amigo que creo que le puede venir muy bien.
Thank you!!
Silvia
Es verdad Elida.
Yo también lo aprendí cuando vi la muerte no en mi vida, sino en las de mis hijos y pensé que aunque viva me quedaría muerta para siempre.
Besos, Carolina F.B.
He tenido dos ictus. Gracias, comparto.
Lela T.S.
Me ha encantado.
Miguel Ángel L.
También yo la vi muy cercana!.
Creo q casi o sin casi, doy gracias a Dios a diario!!! xq El nunca falla!!!.
MarySol M.D.
¡¡Claro!!!
Silvia
Uys, Carolina F.B.!! ¡¡¡Ver asomarse a la muerte a la puerta de tus hijos es bastante peor!!! Yo, de todo lo que viví en 15 días del 25 de Abril al 8 de Mayo, lo peor, lo peor (con suma diferencia), fue cuando Alex ingresó medio muerto en el Hospital. Ahí reconozco que no fui capaz ni de pensar, sólo lloraba y lloraba.
Fueron 10 días en la UCI, pero afortunadamente, Alex es un niño fuerte y sobrevivió.
Mil besos, Élida
Vaya, Lela T.S., ¡¡dos ictus!! ¡Cuántas gracias tienes que dar a Dios!!
Besos, Élida
Gracias, Miguel Angel L. Me alegro.
Besos, Élida
MarySol M.D., efectivamente, al final todos deberíamos dar gracias a Dios a diario. Y creo que viendo la muerte de cerca o sin verla.
Besos, Élida
Que bonito Elida! Decían ayer en la radio que, en una encuesta, la mayoría de las personas decían preocuparse por el ayer y el mañana, y ninguno por el hoy.
A mi me pasa, a veces pienso en el pasado y qué había cambiado, pero eso ya no es posible. Y el mañana… mañana es.
Hemos perdido la consciencia de vivir el día a día, de aprovechar el momento porque nunca va a volver. Yo intento aplicarme este consejo a mi misma, aunque a veces no lo consiga!!! Pero al menos en ello estamos!!
Un beso preciosa!
Ana N.