Hace unos días, una amiga muy especial para mí colgó en su facebook una foto que quiero compartir contigo.
Ella comentaba: “¡¡Eso espero!!”. Y es verdad, cuando uno mira su vida, con las cosas que nos pasan, con los momentos de avance y con los de retroceso, con los momentos de dudas y los de seguridad, cuando mira que tuerce su camino, o que tropieza, o la lucha que tiene que poner todos los días… a veces piensa que está fuera del camino que quiere caminar, pero esta foto nos recuerda que “al final… encontraremos nuestro camino” .
¡Qué bonitos estos mensajes que nos siguen alentando a seguir buscando nuestro camino! ¿No?
Pues no, yo no estoy de acuerdo con este mensaje. Es bonito, pero nos invita a caer en una trampa. Nos invita a ver las cosas que nos pasan como altercados que nos separan de nuestro camino. Y tenemos de dudar y retroceder, y nos desviaremos, y tropezaremos… ¡¡vaya, qué mal!!, pero al final conseguiremos encontrar nuestro camino. Y ese camino, ¡¿Cómo será?!! ¿No tendremos ya más dudas?, ¿no retrocederemos?, ¿no tendremos que continuar?
Eso es una gran trampa.
Porque la grandeza de nuestra vida es el camino que recorremos, con sus momentos positivos y con sus momentos negativos. Con sus momentos de avanzar y con sus momentos en que nos tropezamos. Con sus momentos de dudas y con sus momentos de saber bien lo que quieres. Todo forma parte del camino. Y de todo aprendemos.
Seguro que a ti te ha pasado como a mí: muchas veces, aquello que más duro ha sido para mí, ha sido lo que ha hecho que saliese lo mejor de mí misma. Lo fácil no saca lo mejor. En la dificultad, aunque cuando surge no nos gusta, es donde ponemos todo nuestro ser para superarnos dando todo de nosotros mismos. Y eso está en nuestro camino. Y ese camino es nuestra vida.
Así que no, amiga mía, no pienses que “eso esperas”. Tu vida es demasiado bonita con ese camino que llevas. Tu vida la estás caminando con toda tu dignidad, incluso cuando no sabes a dónde vas exactamente. O cuando parece que no lo estás haciendo del todo bien. Eres mucho más que eso. Y tu camino es el que estás recorriendo ahora. Otro sería otra vida diferente. No la tuya.
Como diría Machado:
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
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