Ayer mi marido llevó su preciosa moto al taller. Antes, había llamado a dos talleres preguntándoles el coste de la reparación: las dos cobraban lo mismo por mano de obra, las dos cobraban lo mismo por los materiales, las dos calculaban que iban a tardar el mismo tiempo en arreglarla, es decir, lo mismo en todos los casos. Pero una era bastante más barata que la otra. Mi marido se sorprendió. ¿A qué se debe? A que una le cobraban el IVA y en la otra, no. Así de sencillo. No es que una cobrase menos por su trabajo, o que sus proveedores de materiales fueran más baratos,… no, simplemente que una no cobraba el IVA, y la otra sí.
Mi marido se quedó pensando. Realmente, si una empresa decide no cobrar el IVA, está saliendo ganando ella (porque más de un cliente le llegará por ser más barata),… pero al final, mi marido está perdiendo. Porque a él le va a ser más barato, pero luego, tendrá que pagarlo.
Porque es verdad eso que dice el anuncio de que “Hacienda somos todos”. Y si uno defrauda a hacienda, todos lo sufrimos. Porque tendrán que subirnos los impuestos, porque tendremos menos bienestar social, porque nos cobrarán por cosas que antes eran gratis. Todos salimos perdiendo.
Pero la mayoría de las personas no nos solemos plantear esas cosas. Normalmente vamos a tiro hecho, a lo que sea más barato. Si viene el fontanero, sin factura. Si voy a un taller, sin factura. No nos lo planteamos. Es la famosa picaresca española…. hasta que te das cuenta. Hasta que decides comportarte de modo coherente con tus principios. Hasta que decides vivir pensando lo que haces y sus consecuencias.
Mi marido me dijo que iba a llevar la moto al taller que le cobraba el IVA, porque quiere ser honesto y vivir de verdad, en su día a día, su valor. Y que le iba a decir al del taller porque había decidido llevárselo a él, para empoderarle en su bien hacer. Y le invité a que llamara al otro y le dijera porque no se lo iba a llevar. Porque si muchas personas hiciéramos eso, España crecería y todos seríamos más grandes. Aunque el otro no lo entendiera. Aunque siga teniendo más clientes porque es más barato que otro taller.
¿Sabes? Me sentí muy orgullosa de mi marido. Y, lo que es mejor, él durmió muy bien esta noche, porque no hay nada como acostarse orgulloso de lo que has hecho con tus valores. Aunque haciéndolo seas diferente a la mayoría… serás tú mismo y serás feliz.
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Yo me lo he planteado muchisimas veces porque soy controller y sé que se cuece en las empresas. Hasta el punto de hablar con alguien muy importante de la representación de empresarios y decirme que los pagos en negro son normales. El IVA no es más que el más superficial y visible de los impuestos y deberes.
Es sencillo ser moral cuando puedes serlo, pero la supervivencia de muchos depende de ser competitivos o no, de llevar al límite las leyes. El IVA es en muchos casos poder llegar a fin de mes o no.
Incluso la ética tiene un precio a día de hoy y hay quienes no pueden permitirselo. Al igual que existe muchos que si pueden y dan la espalda a sus deberes fiscales. Aun así lo preocupante no es quien defrauda, lo preocupante es la tolerancia del supervisor