Hoy quiero compartir con Uds. una cosa muy, muy, personal. He dudado en hacerlo, no sé bien cómo mezclar vida personal con vida profesional. Y aunque me gusta poner un límite claro, es cierto que a veces les siento ya tan cercanos que a veces siento la necesidad de compartir cosas personales con Uds.
Bien, estoy embarazada de mi primer hijo, Juan Pablo, y dentro de unos días (¡¡muy pocos!!) salgo de cuentas. Exactamente en 6 días (aunque ya saben cómo van estas cosas… puede nacer en cualquier momento). Estoy viviendo estos días finales con una mezcla de alegría, respeto, ilusión, miedo, expectativas…. Supongo que cualquiera de mis lectores que ha vivido estos momentos saben bien a qué me refiero.
Y esta mañana me venía fuertemente un pensamiento que ha sido el desencadenante para decidirme a compartir esto en el blog con mis lectores. Estos 9 meses de embarazo se han hecho, en general, ¡¡tan largos!! No se si les ha pasado: cuando te quedas embarazada, parece que en muy poco tiempo va a estar ya el niño aquí… y sin embargo, van pasando los días, y los meses, ,…y va despacio. Y en Diciembre, cuando estás de 7 meses y medio, parece que ya está a la vuelta de la esquina… y sin embargo, Diciembre se pasa despacio, y Enero más, y estas semanas de Febrero… ¡¡más despacio aún!!
Y el pensamiento de esta mañana, lo que quería compartir con Uds. es que las grandes cosas se gestan despacio. Piénsenlo bien: para gestar un niño, una nueva persona, (¿¿¿Existe milagro mayor???) se necesitan 9 meses. Me parece poco, la verdad. Es tan grande el misterio que hay en dar vida a una nueva persona, con su dignidad, con su libertad, con su grandeza… que 9 meses me parecen poco. Y sin embargo, aun siendo poco, son 9 meses. No se hace de la noche a la mañana.
Y me gustaría hacerles reflexionar cómo a veces pretendemos que nuestros proyectos (de otro tipo: personales, profesionales, etc.), se hagan de la noche a la mañana. Y nos desesperamos, o nos desanimamos cuando vemos que necesitan una siembra, un tiempo de germinar y de crecer… hasta que por fin el proyecto está consolidado y dando frutos.
Obviamente, gestar un hijo siempre será un proyecto mayor. Sin duda. Y sin embargo, es también cierto que gestar un hijo es algo que tenemos tan metido en nuestra naturaleza humana que, a veces, no nos requiere esfuerzo. Me explico.
Como Uds. saben, además de Coach experta en Inteligencia Emocional y PNL, soy científica: Doctora en Biología. Bien, en nuestra biología, en nuestros genes, en nuestras órdenes internas, tenemos implantados todos los mecanismos necesarios para poder realizar ese proceso. Desde milenios tenemos las órdenes implementadas: nuestros órganos saben qué hacer, nuestras hormonas saben cómo actuar y dar las señales adecuadas, nuestro cerebro sabe cómo coordinar todo. Sin necesidad de que nosotros, de manera consciente, tengamos que hacer nada. En estos 9 meses yo no he tenido que hacer nada… que mi propio cuerpo no me haya dicho que tenía que hacer.
Y sin embargo, en nuestros proyectos personales o profesionales sí que tenemos que meter mucha de esa consciencia. Definirme bien qué quiero, definirme bien qué herramientas dispongo, qué limitaciones tengo que vencer, qué recursos puedo poner en marcha, cuál es el primer paso, y el segundo, y el tercero…. Revisar lo que voy haciendo, rectificar fallos, reconocer creencias y pensamientos que me están limitando, poner en marcha mis valores. ¡¡Hay tanto que yo tengo que poner de manera consciente!!
Es decir, en mis proyectos, tengo que aceptar que es un PROCESO, que irá dando fruto en tanto en cuanto yo vaya cultivándolo… y que debo aceptar que las cosas no surgen de la noche a la mañana. Que si algo tan grande como gestar una persona, que está metido en mis genes hasta el más mínimo detalle (y por tanto, yo realmente no tengo que “poner” nada externo) tarda 9 meses… ¿cómo no voy a aceptar que mis proyectos, mis planes, vayan algo más despacio… y necesiten tiempo y dedicación, hasta que llegue el día que les “de a luz” y entonces todo el esfuerzo anterior cobre un sentido mayor?
Les invito a reflexionar sobre este tema. Es un alegato a la Paciencia. Un alegato a la serenidad, al “hacer hoy lo poquito que está en mí… pero hacerlo…. y mañana seguiré construyendo”. Paciencia, manos a la obra, … buscando el día a día, con la mente puesta en el final. Pero sin desesperar porque el final no se acerca. Se está acercando, el proyecto bien gestado siempre da frutos. Se está acercando… pero necesita su tiempo y su dedicación.
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Realmente es extraordinario. Me servirá a la hora de "frenar" los impulsos, por otro lado naturales, de las personas a las que formo y que, como es de entender están deseosas de empezar su labor y llegar rapidamente a conseguir sus objetivos.
Muchas gracias.