Confesión


CONFESIÓN

Primera confesión. Confieso que el día de los enamorados no me gusta nada. Nada. Me parece puesto por las grandes tiendas para provocar el consumismo. Me da la sensación que, aprovechando el santo San Valentín, las grandes superficies aprovechan para venderte de todo. No va conmigo.

Corrijo: no IBA conmigo.

Consciencia del PARA QUÉ mayor

Ayer tomé consciencia de verdad, en lo más profundo de mi corazón, del PARA QUÉ mayor de este día. San Valentín es un santo del siglo III, cuando el cristianismo se expandía con rapidez por el Imperio romano, pese a los intentos de los dirigentes romanos de acabar con esta nueva fe, que amenazaba la estabilidad del Imperio. Valentín era un sacerdote que, pese a que las autoridades romanas prohibían contraer matrimonio a los jóvenes soldados, por considerar que serían mejores combatientes si no tenían ataduras familiares, se dedicaba a casar a las parejas en secreto según el rito católico. Eso lo sabía antes. Lo que no había tomado consciencia era que ayer realmente celebramos el amor. Y eso es lo que REALMENTE nos distingue (o nos debería distinguir) a los cristianos. Porque seguimos al AMOR con mayúsculas. 

Pequeños gestos de Amor

Todos necesitamos el AMOR, todos. Es más, nuestra época, con tantas redes sociales cada vez está generando personas que están solas. Y esas personas necesitan los pequeños gestos de amor cada día. Esos pequeños gestos que al final nos traen la felicidad diaria.

Día Cardiopatía Congénita

Y ayer, además, me enteré que se celebra el día Internacional de las Cardiopatías Congénitas, el conjunto de alteraciones del corazón y de los grandes vasos sanguíneos que se originan antes del nacimiento. Afectan a uno de cada 8.000 nacidos vivos en todo el planeta. Alex fue un feto afectado de una cardiopatía, que un milagro curó en el 4 mes de embarazo. Y conozco muchos niños preciosos que tienen síndrome de Down que han sido operados al nacer.
Así que, corrijo: no iba conmigo.

Cuidar nuestro amor

Otra confesión. Como no iba conmigo, Ángel y yo fuimos a celebrar nuestro amor, el Martes, porque no queríamos caer en las redes del consumismo. Un restaurante que nos gusta mucho, con vistas preciosas. Pero a partir de ahora me declaro ferviente seguidora de este día. A partir del año que viene lo voy a celebrar por todo lo alto. Porque se celebra algo precioso. Porque cuidando estos días, estamos cuidando nuestro camino juntos.
Y a ti, ¿puede contigo el consumismo o celebras a consciencia este día? ¿Sabías lo que celebramos hoy?
¿Te ha parecido interesante? Espero que me regales tu opinión en los comentarios.

 

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