Hace unos días, una amiga de este blog, me escribió un comentario en el artículo de Sufrir por hipótesis. Decía:
“Hola!
Siempre te leo y por fin me decido a escribir. Me surge una duda y necesito encontrar una respuesta. Te vas a pasar el verano resolviendo mis dudas jeje
Acabo de pasar 3 días cuidando de mis sobrinitas. La mayor, con tan sólo 6 años, constantemente sufre por hipótesis. No he sabido cómo afrontarlo. Los niños son otro mundo y se me escapa (bueno, el mundo de los adultos también…)
¿Alguna fórmula mágica para trabajar esto con niños?
No sé qué haría sin tu ayuda.
Un abrazo enorme
Carmen.”
Al principio, yo no sabía quién era, pero ella me mandó un correo electrónico y gracias a él ¡ya sé quién es! Por cierto, me decía en el correo: “Ah! y perdona por la pregunta de tu blog jeje supongo que ahí es más para opinar jeje pero es que veo interrogantes por todas partes y tú tienes todas las respuestas 😀“. No, Carmen, amiga, este blog es un espacio libre, en el cada uno puede entrar y decir lo que quiera. Si quieres dar tu opinión, bienvenida sea. Si quieres expresar tu desacuerdo, bienvenido sea (eso sí, haciéndolo con educación). Si quieres expresar tus interrogantes, bienvenidos sean. Aunque yo, lamentablemente, no tengo TODAS las respuestas (ya me gustaría a mí, jejeje).
Había pensado en contestarle dentro de ese artículo. Pero me parece un tema muy importante y, como la respuesta me iba a salir demasiado amplia, he decidido escribir otro artículo con la respuesta.
Con respecto a lo que comenta de su sobrina, en los niños es bastante frecuente. No tanto porque usen su imaginación mal (los niños son los seres más creativos del universo, y en eso la imaginación es la reina). No, no es por eso. En mi humilde opinión, es más porque todo es nuevo para ellos. Es decir, todo implica un cambio. Y los cambios llevan acoplado siempre un miedo.
Yo, con Juan Pablo, lo observo a menudo. Él es súper creativo. A él le encanta explorar. Y al mismo tiempo, a él le suele dar miedo lo que puede pasar (que esta fuera de su zona de comodidad).
Lo que hago en esos casos es, lo primero, tratarlo con mucho amor. No le digo “no pienses eso, eso es futuro, no sabes si va a pasar o no”. ¡No!! ¡No tendría ningún sentido hacerlo así! (aunque hay muchos padres que hacen eso). Le miro con AMOR, le trato con AMOR.
Y al mismo tiempo, desde ese lugar de Amor, le voy impulsando a que salga de su zona de comodidad. Poco a poco, sin prisa y sin pausa. En un artículo que publique en Mayo “Asume retos,…acuéstate pletórico“, en él hablaba de cómo Juan Pablo había vencido un miedo a las mariquitas. No sé qué le pasaba por su mente, pero un bichito que le encantaba mirar y que le parecía precioso, sólo pensar en cogerlo se ponía malísimo. Pero, poco a poco, impulsándolo, elogiando cualquier PEQUEÑO avance, al final en varias semanas, consiguió cogerlo y que caminase sobre su mano.
Es muy importante elogiar cualquier avance. Aunque sea pequeño. Principalmente si es pequeño, porque esos avances no solemos darles importancia, y el niño tampoco. Y sin embargo, esos pequeños avances son indicadores de que está avanzando. Por cierto, en Coaching, con clientes adultos, también es sumamente necesario (sobre todo al comienzo del proceso) ayudar al Coachee a ser consciente de cualquier pequeño avance.
Y luego, a Juan Pablo también le digo que yo también siento miedo. Por cosas grandes y por cosas pequeñas. Así le demuestro que en eso él no es diferente. Que todas las personas tienen miedos. Que es normal. Y que lo que nos hace grandes no es no tenerlos, sino el ser capaces de vencerlos. Hay una frase, que se suele atribuir a Nelson Mandela, que a mí me encanta: “No es valiente aquel que no siente miedo, sino el que sabe conquistarlo”. Como bien decía George R.R.Martin. “¿un hombre puede ser valiente cuando tiene miedo? ¡¡Es el único momento en el que puede ser valiente!!”. Y ese mensaje es bueno que todos lo integremos en nuestro interior.
Y, finalmente, voy a su ritmo. Aceptando que todos vamos dando pasos hacia delante y hacia detrás de vez en cuando. Hablando con él lo que él piensa que puede pasar. Y ayudándole con preguntas a que tome conciencia de sus logros anteriores. Eso es super-poderoso. Estoy segura de que la sobrina de Carmen, al igual que Juan Pablo, al igual que Carmen, al igual que yo misma, ha conseguido vencer más de un miedo en su vida. Y traer ese logro a su cabeza es muy estimulador para vencer el nuevo miedo.
Al final, todos somos iguales, la sobrina de Carmen, Carmen, tú, yo, y el CEO más grande del planeta. El ser humano es un ser que tiene miedo. ¡Y es bueno! El miedo nos ayuda a detectar peligros y a sacar nuestros recursos. Primero tenemos que ser conscientes de que el miedo está, aunque sea por hipótesis. Y luego, el siguiente paso es CONQUISTARLO, viendo lo bueno que nos trae esa sensación de miedo y sacando nuestros recursos.
¡Gracias por escribir, amiga Carmen!
Y tú, amigo lector, ¿qué opinas de este tema?
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¡Muchas gracias!
Amor, impulsar, elogiar, igualdad (todos tenemos miedos), capacidad de vencerlos y toma de conciencia de logros anteriores. Wow! Es un bonito camino.
Y sobretodo, a su ritmo. ¡¡Qué importante es esto!! Por mis prisas de querer ayudar, en vez de impulsar acabo estropeándolo todo. Tengo trabajo por delante y cuando lo consiga será precioso.
¡¡Muchas gracias Élida!! ¡¡Voy a forjar súpersobrinas!!
Un abrazazo,
Carmen.
Jejejje imagino que Carmen es! ¡Grande!
Yo siempre he pensado que hay que vivir la vida para ir entendiendo en experiencia propia todo esto.
Si además tenemos a alguien que nos acompaña, aportándonos calma y amor ¡es lo mejor q nos puede pasar!
A los niños como a los adultos, respetarles su tiempo y camino de entendimiento. Es difícil no querer aportar lo que tu ya has aprendido, sabiendo que has conseguido el equilibrio y paz contigo mismo.
¡Lo quieres rápidamente para todos los demás!
Es algo que yo me estoy trabajando, mis prisas, mis necesidades, el respeto hacia la velocidad del vecino… Sobre todo de las personas que más quiero!
¡Es una gran conclusión la de Carmen! "Voy a forjar súper sobrinas!" (Estoy segurísima)!
Besos,
Nuria C.P.
Carmen, has hecho un gran resumen de lo que digo en mi articulo: "Amor, impulsar, elogiar, igualdad (todos tenemos miedos), capacidad de vencerlos y toma de conciencia de logros anteriores" Efectivamente es un precioso camino.
Cuando he leído tu resumen, he pensado: "oye, pues va a ser verdad que debo escribir bien" ;-D Jejeje
Lo del ritmo de cada uno es super importante. A veces, tenemos mucha verdad en lo que queremos mostrar, y la perdemos por no adaptarnos al ritmo del otro. (A fin de cuentas, es Rapport)
Cuando te des cuenta de que, adaptándote a su ritmo le estás respetando,…. lo harás… y entonces el otro se abrirá más a ti. Y ¡¡entonces le podrás ayudar realmente!!
Mil besos, guapa
Élida
Pues sí, Nuria, es esa Carmen que estás pensando.
Es verdad que tenemos que vivir la vida para entenderla con nuestra experiencia. Personal. Así vamos aprendiendo los seres humanos. Y también es verdad que esa experiencia personal es mejor si la vivimos acompañados con alguien que nos da calma y amor. ¡¡!!
Eso sí, si aún tienes prisas lo más probable es que aún no has conseguido del todo el equilibrio y la paz contigo misma. Yo no he llegado aún a ese punto, pero mi intuición me dice que cuando se llega al equilibrio pleno, entiendes bastante que cada persona lleva su propio ritmo, y desde tu Paz, respetas totalmente su ritmo.
Así que, diciéndote esto, me doy cuenta de que donde tengo que poner el foco es en seguir cultivando mi equilibrio y mi paz interior. Así llegará la PACIENCIA (hacia mi y hacia os demás)
¡Gracias por contribuir con tus comentarios!
Mil besos, Élida