Corazones con heridas

Estoy triste. Estoy muy triste.

Hace unos meses, una amiga me confío algo intimo. Se abrió a mí. Yo la acogí, con todo mi amor, le abracé, le arropé. Con todo mi amor. Luego, después, sin pretenderlo, sin hacerlo aposta, metí la pata. No lo hice aposta, bien lo sabe Dios. Pero metí la pata, soy consciente. Y ella se sintió abandona. Como un animal herido.

He intentado hablar con ella en varias ocasiones, pero nunca me cogía el teléfono, nunca contestaba a mis Whastapp. Excepto en una ocasión, en la que me mandó un whastapp, diciéndome que comprendía que todos cometemos errores, y que me había perdonado,… y seguía sin responder a mis llamadas.

Hoy he conseguido hablar con ella. Ha sido muy cercana, muy amable,… y sin embargo no estaba siendo ella. En una extensa conversación me ha dicho que se ha dado cuenta de que metió la pata, porque se abrió demasiado, porque buscó un hombro donde llorar, y se abrió mucho, y se ha dado cuenta de que lo que tendría que haber hecho es sacar fuerzas de dentro y seguir hacia delante, sin buscar dónde llorar. Lamerse sus heridas y seguir adelante buscando sus fuerzas. Yo le he dicho que no estaba de acuerdo, que para mí si se hubiera hecho la fuerte, no habría sido ella en plenitud, que cuando busco un hombro donde llorar fue realmente PERSONA, y que sentía todo lo que había pasado, porque notaba que nuestra relación había terminado.

Estoy muy triste. Y me pregunto para qué estoy escribiendo esto. Y mi respuesta es que en este blog quiero ser compañera de Camino a otros caminantes. Y el Camino, de vez en cuando, nos presenta una montaña, que es muy difícil de subir, que notas que no tienes fuerzas. Y yo ahora mismo estoy sentada en una piedra, sin fuerzas para subir. Esta montaña de las relaciones humanas, a veces, me resulta super difícil de subir. Hay veces que complicamos mucho las cosas (y lo pongo en primera persona, complico mucho las cosas, no estoy echando la culpa a nadie). De hecho, hay veces que yo no me aguanto a mí misma, así que puedo entender que otros no me aguanten. Esta montaña es bastante difícil de subir. L

Sin embargo, cuando hice el Camino de Santiago, y tuve que ascender a través de varias montañas (el Alto del Perdón en Pamplona, los montes de Oca en Burgos, el Cebreiro en Lugo,…) aprendí que si no tienes fuerzas para subir una montaña inmensa es imposible hacerlo mirando lo que te falta. Cada vez que miraba el horizonte, pensaba: “no voy a ser capaz” y me rendía. Pero cada vez que miraba a mis pies y varios metros por delante, pensaba: “estos metros si tengo fuerzas para recorrerlos. Y así, poco a poco, iba avanzando, metro a metro, sin mirar cuánto me quedaba (para no desanimarme, para no rendirme, para sacar fuerzas para un ratito más). Y así, al final, había sacado fuerzas para llegar al final.

Por eso lo estoy compartiendo, por si a ti te sirve.

A veces, cuando observo a niños jugando, me asombra el cómo saben gestionar esta situación. Los niños pasan de “ya no eres mi amigo” a “eres mi mejor amigo” en poco rato. Y los adultos, complicamos demasiado las cosas. Y tendríamos que aprender de ellos. A perdonar, a centrarse en lo que su amigo le da, a mirar unos metros por delante y seguir avanzando.

Estoy triste.

Y al mismo tiempo, estoy esperanzada. Porque la conversación con mi amiga ha terminado así: “si Dios, o tus pequeños, o quien haya sido, ha permitido que nos hayamos unido, se que seguirás en mi corazón, y que quedaremos y que nos volveremos a dar un abrazo”. Hoy estoy triste. Pero esta tarde, o mañana, o dentro de una semana, miraré mis pies, miraré unos metros por delante, y comenzaré a avanzar por el sendero de la amistad. Más humilde, más pequeña, más niña. Aceptando que los seres humanos somos corazones con heridas. Pero corazones. Con todo lo grande que implica ser CORAZÓN.

 

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!
22 Comments
    • Anónimo
    • 19 febrero, 2015
    Responder

    Me ha encantado….

    Raquel

    • Anónimo
    • 19 febrero, 2015
    Responder

    Querida Elida, me parece valiente tu franqueza , el desnudar tu corazón nos sirve para sentir y entender que somos humanos y duele el dejar a personas en el camino , por un rato o por una vida entera. Por mucho que entrenemos nuestras emociones , creo que seríamos insensibles si no sintiésemos sufrimiento ante una situación como la que has expuesto y nos encontramos en algún momento de nuestra vida

    Gracias Elida

    • Anónimo
    • 19 febrero, 2015
    Responder

    Ya sabes…paso corto y vista larga!!, como buena peregrina

    Nacho R.

    • Anónimo
    • 19 febrero, 2015
    Responder

    Alguien me dijo una vez "Mari, la relaciones simples y si no, no merecen la pena".

    P…p…pero eso es…eso es….!!

    Ya, al principio se te revuelve el estómago… pero cada día estoy más convencida de que eso es sencillamente ecológico, positivo, enriquecedor y sano para todos.

    Incluso si la vida fuera infinita, los que te quieren y te acompañan con tus grandes momentos y con tus grandes torpezas no merecen que te desgastes demasiado con los que no lo hacen.

    Y lo sé, cuesta.

    Besos, Mari

    • Anónimo
    • 20 febrero, 2015
    Responder

    Guapa, yo doy todos los días gracias por tener una amiga como tú
    😀

    Ana N.

    • Anónimo
    • 20 febrero, 2015
    Responder

    Yo pase por algo como lo q cuentas y me deshice en lágrimas pidiéndole perdón y le di las gracias por entender mi flaqueza…

    Creo q nos unió más…

    Pero esa herida. A mi pesar, siempre estará allí… Aunq me duele más a mi q a ella.

    Elida, ¡¡¿¿qué me haces hacer??!!!! Confesar mis cosas así…

    Claro, tu te desnudas y a mi me faltan segundos para ponerme en porretas!!!!

    Jajajaja un beso grande ( viva el nudismo). Gracias por compartir

    Mónica MB

    • Anónimo
    • 20 febrero, 2015
    Responder

    Si Elida, toca que descanses un poquito y luego avances de a pocos, pero de que llegas vas a llegar.

    Me gustó mucho lo que escribiste, lo necesitaba.

    Gracias.

    Fanny

    • Anónimo
    • 20 febrero, 2015
    Responder

    El ser humano sube tres peldaños y después baja cuatro. Aceptarlo forma parte de nuestra esencia.

    A la vez es el principio de nuestro aprendizaje .Lo importante es el coraje de querer seguir subiendo mirando a lo Alto .

    😀

    Merce

    • Anónimo
    • 20 febrero, 2015
    Responder

    Abrazo enorme, sigues siendo luz, hasta para coger fuerzas.

    Lo que nace del corazón, vuelve al corazón.

    Te abrazo

    Jorge

  1. Responder

    ¡¡Gracias Raquel!!!

  2. Responder

    Marisa, gracias por tus palabras.

    Es cierto, aunque entrenemos nuestras emociones, si no sentimos sufrimiento por situaciones como esta, seríamos insensibles.

    Y también es cierto que estas cosas nos pasan a todos en algún momento de nuestra vida.

    Y si, al final somos humanos, con toda la grandeza que implica ser HUMANO.

    Mil besos, amiga!!

  3. Responder

    Nacho R. paso corto y vista larga!! ¡¡¡Qué buena frase!!

    Qué grande es Ud., peregrino!!

    😀

  4. Responder

    Mari, no sé, no sé.

    Es cierto que las relaciones simples son las mejores.
    … y también es cierto que el ser Humano es bastante complejo y que a veces no es tan fácil hacer las relaciones simples. Y no porque el otro no las haga simples, sino porque yo no las hago simples.

    Lo que si concuerdo contigo es que, dentro de nuestra complejidad, tenemos que buscar la sencillez en las relaciones. Porque a la larga es más ecológico, más positivo, más enriquecedor y mas sano.

    Gracias por el último párrafo, porque indirectamente (¡¡qué complicada eres 😀 !!!) me has dicho que me quieres y me acompañas en mis grandes torpezas.

    Besos!

  5. Responder

    ooohmmm!! Gracias, Ana N. Ohmmmm
    ¡Qué bonito!!

    Aunque, que sepas que aún no he perdonado lo mala recadera que eres

    ;-D

  6. Responder

    Jajaja, Mónica MB, ¡¡cuánto me haces reír!!! ¡¡viva!!!

    Qué grande lo que has compartido, ¿a quién le duele más la herida? ¿a la victima o al "agresor"?

    Gracias también a ti por compartir.

    Besos,

  7. Responder

    Fanny, gracias por lo que me aportas. Avanzando a poquitos llegaré.

    Ahí radica mi esperanza.

    Me alegro que te haya gustado, Besos!!

  8. Responder

    Merce, ¿sabes? yo no creo que el ser humano suba tres peldaños y luego baja cuatro.

    Tarde en aprenderlo, pero me he dado cuenta de que, en esta escalera, subimos cuatro escalones y de repente bajamos tres,… pero al final tenemos que ser conscientes de que, por lo menos hemos avanzado un escalón.

    Ese es el gran aprendizaje que tenemos que tener para mirarnos con ternura, con compasión. Así dejaremos de tratarnos mal a nosotros mismos.

    Ah!! Me ha gustado mucho tu última frase: "Lo importante es el coraje de querer seguir subiendo mirando a lo Alto". Siiiii!!

    Besos, guapa!!

  9. Responder

    ¡Gracias Jorge! Gracias desde este corazón, que a veces se cansa, que a veces se sienta en una piedra, sin fuerzas.

    Y también, Gracias desde este corazón que sigue confiando en la grandeza humana, y que sigue aprendiendo, aprendiendo a ser más humilde, más pequeña, más niña.

    Gracias por tu abrazo. Te lo agradezco de corazón.

  10. Me ha encantado leer tu artículo y reflexionar sobre ciertas cosas que tenía en la mente. Como bien dices hay momentos donde hay que olvidar cosas y dejar que esa persona que tenemos siga ahí pero siempre somos muy testarudos y orgullosos como para perdonar, incluso aunque sean familiares

  11. Gracias, amigo o amiga. (¡Qué pena que no hayas puesto tu nombre!)

    Para mí la clave está en parecernos al máximo a los niños. Ellos nos enseñan a perdonar, a centrarse en lo que su amigo le da, a mirar unos metros por delante y seguir avanzando.

    La testarudez, el orgullo, …¿a dónde nos llevan? Nos llevan, al final, a la soledad (aunque estemos en compañía).

    El perdón (al otro y a nosotros mismos), ¿a dónde nos lleva? A la alegría de vivir con el otro.

    Gracias por compartir tu visión.

    Ah! y la próxima vez, pon tu nombre 😀

    Besos, Élida

  12. Me uno a tu canto de que hay cosas que tenemos que copiar de los niños porque esa facilidad para perdonar en la vida es algo que hay que aprender para que por malentendidos no se queden las cosas enquistadas y sea imposible volver a tener una relación normal, no puedo estar más de acuerdo contigo

    • Yara Navarro
    • 19 febrero, 2019
    Responder

    Elida, eres GRANDE.
    Humilde, opr compartir este sentimiento tan profundo.
    Un beso muy fuerte

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