Creer o Crear

Sabes que trabajo con altos directivos de una gran entidad financiera. Es un proyecto que me encanta, puesto que busca ayudarles a sacar lo mejor de sí mismos, de cara a que generen un tipo de liderazgo que realmente produzca impacto, interno y externo.

Esta mañana mantenía una sesión con una directiva. Ha tomado conciencia de que para generar los cambios que ella desea, para ser el tipo de líder que ella quiere ser y que sabe que generará valor, ha tomado conciencia de que necesita generar cambios en su interior, especialmente acerca de cómo gestiona sus pensamientos en determinadas ocasiones. Ha tomado conciencia de que tiene “frenos internos” y se quiere liberar de esos frenos, para así, siendo libre, poder ser quien realmente quiere ser.

Una toma de conciencia preciosa. Y valiente, puesto que no echa balones fuera, sino que asume que el cambio es de dentro a fuera (como me has oído decir muchas veces en este blog).

Lo que pasa es que, conforme hablábamos me ha llamado la atención una cosa. He percibido que realmente quería generar esos cambios, pero… en el fondo no creía que fuera posible conseguirlo: “Llevo tantos años siendo así que no puedo cambiar”. Por favor, te invito a que, antes de seguir leyendo, piensa un momento: explora si en algún área de tu vida, o en alguna cosa que te gustaría mejorar, te detectas ese pensamiento o uno similar.

Y cuando se lo he reflejado (uno de los grandes papeles del Coach es el Espejo), me ha confesado que realmente no creía que fuera posible. Y eso es un freno mucho mayor en su interior.

En la película “Una mente maravillosa” (que te recomiendo), hay una frase magistral: “necesito creer que algo extraordinario es posible”. Necesitamos creer. Creer en lo extraordinario. Creer que es posible. Creer que podemos. Pero, ¿qué pasa cuando lo que vivimos hoy no nos permite creer?, ¿nos quedamos quietos?

Cuando uno aborda la gestión del cambio, lo puede hacer desde dos lugares diferentes:

+ desde la sensación de que esto me limita. Ese lugar me lleva a la resignación(que es muy diferente de la aceptación). Me lleva al no-asombro, a la no-lucha, a la no-mejora. Y me lleva a no generar cambios. Con lo cual es una auto-profecía que se cumple. “¿Ves? Yo no puedo esto”.

+ desde la aceptación de lo que ahora estoy viviendo, pero de la mano de la creencia en todo lo que puedo vivir. Ese lugar me lleva a soñar, a aspirar, a impulsarme, a sacar todos mis recursos y ponerme en marcha. Y eso, sin ninguna duda, genera cambios… y alcanza logros.

Cuando la persona se permite soñar, se pone en acción, genera cambios y crea algo nuevo. Siempre. Esa es la grandeza del ser humano.

Te propongo un pequeño ejercicio para que hagas ahora mismo: coge un papel y un boli.

1) escribe una situación que te gustaría mejorar (de cualquier área de tu vida: profesional, personal, etc.)

2) escribe lo que te gustaría lograr (ojo, pon lo que sí quieres conseguir, no lo que quieres evitar o lo que quieres dejar de hacer)

3) revisa si tu objetivo está puesto en positivo (lo que sí quiero, no lo que no quiero). Vuélvelo a escribir si es necesario.

4) revisa si está en ti: ¿Quién tiene que hacer eso que quieres: el cambio está en ti o en otro? Si el cambio está en otro (por ejemplo: “quiero conseguir que mi jefe me escuche”, el que tiene que escuchar es mi jefe) no sirve. Vuelve a escribirlo, pero esta vez centrado en ti: ¿qué quiero conseguir que esté en mí? (Ej: “quiero lograr comunicarme con mi jefe con asertividad, valentía y serenidad”)

5) escribe indicadores de que se ha conseguido el objetivo: ¿Cómo sabrás que lo has logrado? ¿Qué verás?, ¿qué escucharás?, ¿qué sentirás?, ¿qué verán los demás? etc.

6) A continuación escribe de un tirón (y sin pararte a pensar, ni a censurar, ni a decir “no, esto no tiene lógica”) los pensamientos que te vienen acerca de este pensamiento. Escríbelos y ya, no los juzgues. Escribe 10 pensamientos.

7) ahora revisa cada uno de esos pensamientos. Para ello hazte la siguiente pregunta: “este pensamiento, ¿me potencia o me limita?”. Y si te limita, escribe a su lado un pensamiento que te vendría bien tener en ese momento para que te potenciase (un pensamiento que conteste al anterior) ¡¡Ah!! Y no hace falta que te lo creas!!

8) explora las nuevas opciones que surgen con esa nueva forma de pensar.

9) con la información que has obtenido, ponte un plan de acción… ¡¡y empieza a crear!!

Dicen aquello de “creer para crear”. Yo te propongo: “crear para creer”. Comienza creando, poniéndote a la acción… y acabarás creyendo que es posible.

¿Te atreves a crear?

 

 

 

 

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

 

 
11 Comments
    • Anónimo
    • 22 septiembre, 2015
    Responder

    Gracias Élida!

    te leo y me da esperanza. Algún día conseguiré hacer las cosas tan fáciles como tu. En cuatro trazos has escrito una sesión súper potente, seguro que mañana ya podré ponerlo en práctica.

    Gracias por amar esta profesión tan bonita, inspiras y das fuerza.

    Un abrazo,
    Carmen.

    • Anónimo
    • 23 septiembre, 2015
    Responder

    Gracias, lo comparto.

    Marian B.

    • Anónimo
    • 23 septiembre, 2015
    Responder

    ¡¡¡Gracias Elida!!

    Ana Abel L.

    • Anónimo
    • 23 septiembre, 2015
    Responder

    Gracias Elida…me ayudas

    Carmen G.C.

    • Anónimo
    • 23 septiembre, 2015
    Responder

    Mil gracias por tus palabras siempre tan acertadas.

    Hay que buscar el tiempo real para llegar a ese cambio sobre todo interior.

    Gracias,

    Pilar de F.S.

  1. Responder

    Carmen, ¡Claro que tienes que mantener la esperanza! ¡Claro que algún día conseguirás hacer las cosas fáciles! ¡Claro que sí!

    Te recuerdo que esto es como aprender a conducir. Ahora mismo estás en la etapa de CONSCIENTE COMPETENTE (sabes hacerlo y tienes que pensar lo que tienes que hacer). El siguiente paso es la etapa INCONSCIENTE COMPETENTE: sabes hacerlo y no tienes que pensar lo que tienes que hacer, ¡¡te sale solo!! No lo olvides, step by step, paso a paso. Los cimientos los tienes bien fuertes. Ahora sólo te queda terminar de construir la casa.

    Gracias por tus palabras. Es cierto, amo esta profesión. ¡Qué bueno que inspire y de fuerza!

    Besos, Élida

  2. Responder

    Me alegro, Marian B. Gracias por decir tu opinión.

    Un beso.

  3. Responder

    ¡¡A ti, Ana Abel!! Dentro de poco nos vemos!!

    Besos, Élida

  4. Responder

    Cuanto me alegro, Carmen. Al final el objetivo final de todo lo que escribo es intentar ayudar a los demás.

    Gracias por decir que te he ayudado. Gracias, porque me has dicho que estoy cumpliendo mi para qué mayor.

    Mil besos

  5. Responder

    Gracias a ti, Pilar. Gracias por tus palabras.

    Sí, tenemos que sacar tiempo REAL (gran matiz) para llegar a ese cambio… INTERIOR.

    Si recuerdas, nuestro principal enemigo está en nuestro interior. Y a ese es al que tenemos que vencer.

    Y cuando lo conseguimos, somos más nosotros mismos, y damos nuestra mejor versión.

    Besos, Élida

  6. Responder

    Por cierto, Carmen, lee este artículo que escribí hace un año justo:

    http://www.mas-coaching-ie.com/2014/09/bucefalo.html

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