Este Jueves vuelvo a ir a Zaragoza, al Programa Experto Superior en Coaching Profesional, que dirijo. Esta vez voy muy contenta, siempre voy muy contenta, pero esta vez, más aún. ¿Por qué? Porque voy a enseñarles a trabajar dos piezas claves en Coaching: las Creencias y los Valores. ¡¡Me encanta!! Es uno de mis temas favoritos (el otro es la identidad de la persona). Hoy te voy a hablar de las Creencias.
En todo proceso de Coaching surgen las Creencias, que hay que abordar para que el Coachee (cliente) pueda avanzar en la consecución de su objetivo. Y un buen Coach es aquél que las detecta y se la muestra al Coachee y le ayuda a cambiarla.
¿Qué son las creencias? Son pensamientos que cada uno de nosotros tenemos, son JUICIOS, hondamente arraigado que la persona cree, en base a su experiencia previa. Y cuenta con nuestro asentimiento y conformidad, es decir, nosotros creemos que nuestra creencia, nuestro pensamiento, es verdad. ¡Ojo! Puede ser verdad o no, pero para mí es verdad. Las creencias pueden ser potenciadoras o pueden ser limitantes. Pero, en ambos casos, esa creencia, en el pasado ha generado un resultado exitoso para nosotros.
Por ejemplo, si yo de pequeña, cuando fui al cole, tuve un profesor que creyó en mí y que me dijo que yo era buena en Matemáticas, yo creé en mi interior la creencia de que “soy buena en Matemáticas”, y eso generó en mí el que las hiciera contenta, que no me costase. Y con el paso de los años, yo he mantenido esa creencia. Y es, claramente, potenciadora para mí.
Pero, y sigo con otro ejemplo, si yo de pequeña, cuando fui al cole, tuve un profesor que me decía que hacía los dibujos fatal y que qué mal los presentaba, yo creé en mi interior la creencia de que “soy mala haciendo dibujos”, y eso generó en mí el que no los hiciera a gusto y que fuera un suplicio esa asignatura. Y con el paso de los años, yo he mantenido esa creencia. Y he hecho cosas para fortalecerla, porque yo creo que es verdad. Y es, claramente, limitante para mí.
Todos estamos “inundados” de creencias. Tenemos muchas creencias Potenciadoras y tenemos también, muchas creencias Limitantes. Con las creencias potenciadoras no hay que hacer nada, si te potencia, sigue con ella, te es muy útil. Con las limitantes, hay que andar con mucho cuidado, porque nos están limitando.
Porque hay creencias/pensamientos limitantes que nos pueden hacer daño. Al final son como la bola que el preso lleva atado en el pie. Por ejemplo, si yo tengo el pensamiento de que soy mala haciendo dibujos, hombre, no es bueno para mí, pero tampoco me pasa nada con él, simplemente no me presentaré a ningún concurso de dibujos y cuando le tenga que enseñar a mis hijos a dibujar un perro me saldrá más parecido a un dinosaurio que a un perro, J pero no pasará nada. Pero si yo tengo el pensamiento de que soy una persona antipática,… ahí sí que me dará problemas. Porque lo gordo en las creencias es que nos influyen en nuestra actitud y nuestra actitud nos influye en nuestro comportamiento. Si yo creo que soy una persona antipática, al final mi actitud será de ser brusca o de no ir a las fiestas con alegría, y al final me comportaré como tal. Porque las creencias buscan ser afirmadas por nosotros, por la sencilla razón de que no nos las cuestionamos. Es un juicio que yo he creado en mi interior y que buscar ser confirmado y al que yo le obedezco, consciente o inconscientemente, siempre.
La gran noticia es que podemos ELEGIR dejar de pensar así. Nuestros pensamientos se pueden cambiar. Y como cualquier hábito, puedo empezar a pensar de forma diferente. Es como el Gimnasio. Al principio me costará algo, y tendré que poner voluntad para cambiar mi pensamiento, pero poco a poco podemos empezar a ir contentos, porque vemos los efectos del gimnasio en nosotros. Igual pasa con nuestros pensamientos. Al principio tendré que poner voluntad para elegir cambiarlo, pero poco a poco lo iré cambiando.
Eso si, las creencias no se cambian simplemente por el “pensamiento positivo”. El ser humano es grandioso y cuando ha instaurado una creencia en su interior es porque, en ese momento, le sirvió (el niño que decide empezar a pegar, lo hace porque así se gana el respeto de los demás, aunque sea de una manera que un adulto ve negativa). Para cambiarlas, entonces, es necesario que lo que conseguía originariamente la creencia (en el ejemplo que acabo de poner, de empezar a pegar, lo que conseguía era el RESPETO), se mantenga. De lo contrario, el ser humano, que es muy listo, preferirá seguir con la antigua creencia.
Es un tema apasionante. Y hay que aprender a trabajarlo.
Todos tenemos multitud de creencias. El primer paso es detectar las que te están limitando, especialmente para conseguir el objetivo que quieres lograr. Y una vez detectada, piensa, qué conseguía inicialmente con ese pensamiento y cámbiala por otro pensamiento (que te potencie) que mantenga lo que conseguías.
¿Te atreves? Espero que sí, porque si detectas tus creencias limitantes y las cambias (con el gimnasio), serás bastante más libre. J
Mañana espero sacar tiempo para hablar de los valores.
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Uno de los temas más apasionantes para mi, a la par que difíciles de gestionar en este mundo tan … del coaching!!
Inma C.