Ayer tarde finalicé un curso de formación que he impartido a la Junta directiva de la Asociación de Mujeres CULMANARRE, de un pueblo de la sierra Oeste de Madrid. El curso era: “Mejorando mis habilidades de Comunicación, con herramientas de Coaching e Inteligencia Emocional“.
Y hoy quiero rendirles mi pequeño y sincero reconocimiento. Hemos estado trabajando juntas 5 meses, reuniéndonos cada 15 días aproximadamente. Y en todo este tiempo, me han demostrado su enorme calidad humana, su entrega, sus ganas de aprender y seguir creciendo. Y sobre todo, me han demostrado todo lo que unas mujeres verdaderamente entregadas a lo que creen, pueden conseguir.
Para mi ha sido un regalo poder trabajar con ellas. Con cada una de ellas. He aprendido muchísimo de ellas, de cada una de ellas. Cosas como el valor del esfuerzo, de la superación personal y de los propios límites; cosas como la entrega que tienen en todo lo que hacen. En todo: en sus facetas personales, como madres, esposas, hermanas, hijas, …. en sus facetas laborales, en sus facetas de asociación,…. ENTREGA es la palabra con la que las definiría.
Cada una de ellas tiene una historia personal única, diferente, impresionante. Y cada una de ellas empezó este camino de nuestro curso en un punto diferente de su situación personal. Cada una venía de unas vivencias previas. Pero todas ellas han sido capaces de crecer, de cuestionarse sus ideas iniciales, sus creencias limitantes, de probar cosas nuevas, han sido capaces de jugar y de adaptar nuevas maneras de hacer las cosas. En su comunicación hacia ellas mismas (com. Interna) y en su comunicación hacia los demás (com. Externa).
Y en estos meses han pasado por momentos de verdadera dificultad, situaciones que durante unos momentos les hacían desestabilizarse. Pero ellas han sabido siempre centrarse, reconducir la situación y mantenerse en su objetivo: “Mujeres del pueblo, al servicio del pueblo”. Comportandose como reinas. Como las reinas que son. Porque una persona que sabe dominarse y sabe responder acorde a sus principios y valores, es una reina de su propia vida. Nadie más la dirige. Por eso reina.
Además de la entrega que ya he mencionado, la otra palabra con la que las definiría es ALEGRÍA. Han puesto alegría en todo lo que han hecho y a mi me han rodeado de una alegría y un Amor impresionantes. Me he sentido cuidada, respetada y muy querida.
Esa es la magia de la formación. Para mi es un enorme privilegio poder interactuar con personas tan valiosas, siendo un testigo privilegiado de su camino, de su esfuerzo, de sus logros. Y se repite siempre que imparto formación de cualquier tipo, en cualquier organismo o empresa. Y se repite también en el Coaching. ¡¡¡Qué profesión tan bonita tengo!!
Por eso, no tengo más que una palabra que deciros, queridas amigas de CULMANARRE:
¡¡¡GRACIAS!!!

(en esta foto faltan Julia, Gloria, Martina y Rosa Elena… pero ese día os tuvimos todas muy presentes!!)
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