Elefante Rosa

Hoy he tenido una conversación con una cliente. Estábamos hablando de sus objetivos y me decía que lo que quiere conseguir es “organizarse, el conciliar vida personal y profesional”. Le he preguntado que qué significa Conciliar para ella. Y me ha dicho: “cumplir el horario de 8:30 a 6:30, que no me lleve el portátil a casa. Estar más presente en casa. Cuando llego a casa, estar con mis hijos. No tener la cosa de pensar en trabajo”. Y ha añadido, “me he dado cuenta de que un fallo que tengo es que dejaba trabajo para el fin de semana. Antes la balanza está totalmente descompensada hacia la parte profesional, pero ahora estoy intentando que esté más equilibrada”. Esta mujer es una directiva de una empresa multinacional, que se ha dado cuenta de que en España parece que cuántas más horas pasas en el trabajo, parece que eres un mejor trabajador. Y ella, su visión es la de los países nórdicos, donde las personas pasan menos tiempo en el trabajo, pero optimizan su trabajo.

He seguido preguntándole y me ha dicho que lo que realmente tiene que conseguir es saber decir que no y delegar.

¡¡Si supieras cuánta gente he conocido que quiere aprender a decir que no!! Y yo, cada vez que me dicen eso, inmediatamente, mi cerebro dice: ¿NO?, ¿qué es eso? ¡¡Porque el cerebro no entiende el NO!

Te voy a poner un ejemplo, bastante sencillo. Por favor, te pido que no pienses en un ELEFANTE. Ah, y por favor, no pienses en un ELEFANTE ROSA. Ah!! Y no se te ocurra pensar en un ELEFANTE ROSA CON UNA MINIFALDA DE LUNARES. ¡¡¡Estoy convencida de que, inevitablemente, a tu mente ha venido un elefante rosa con una minifalda de lunares!! Porque el cerebro, sencillamente, no entiende el NO. Para no pensar en un elefante, lo primero que hace tu cerebro (y el mío) es pensar en un elefante.

Así pues, si tú quieres aprender a decir que no, tu cerebro, el pobre, está desconcertado. ¿Qué significa eso?

Para mí, la única manera de aprender a decir que no, es pensar primero en a qué quiero decir que SI. ¡¡¡Eso si lo entiende cualquier cerebro!!! Por ejemplo, si quiero decir que no a los compañeros “roba tiempos”, eso mi cerebro no lo entiende. Si yo, en cambio, le digo a mi cerebro que quiero sacar tiempo de calidad para hacer un informe que tengo que entregar, ¡¡eso si lo entiende mi cerebro!! Y si se enfoca en lo que si quiere, entonces, el cerebro (y todo mi ser), se pondrá manos a la obra para conseguir lo que SI quiere. Y eso pasa por decir que no a ese compañero que se enrolla mucho.

Otro ejemplo, si no quiero fumar, ¿qué entiende mi cerebro? (te recuerdo que el NO no lo entiende). Él entiende “quiero fumar”. Si yo, en cambio, pienso en lo que quiero decir que SI, “quiero ganar en salud” o “quiero recuperar mi libertad”, entonces el cerebro dice: “Ok, eso lo entiendo”, y se pone manos a la obra para conseguir recuperar tu libertad.  J

Te invito a que siempre pienses a qué quieres decir que SI. Si lo tienes claro, lo demás ya se encargará tu cerebro de buscarlo. Pero la orden se la tienes que dar bien al cerebro.

Yo, por ejemplo, esta Semana Santa, quiero conectarme conmigo misma y con Dios. Para conseguirlo, mi cerebro ya me ha dado la idea de desconectarme de Internet. Eso sería muy duro para mí (“quiero decir que no a estar conectada en Internet”, jejeje J), pero es super fácil si me centro que a lo que quiero decir que SÍ: conectarme conmigo misma y con Dios. Con ese objetivo, una sonrisa ilumina mi rostro.

Y tú, ¿a qué quieres decir SI?

 

¡Si consideras que puede servirle a alguien, compártelo!

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